Seúl, 2 jul (EFE).- Estudiar al fenómeno del K-pop BTS en la universidad puede producir un conocimiento tan relevante como investigar a Shakespeare, Kant o Borges, afirmó a EFE la filósofa surcoreana Jiyoung Lee, coorganizadora de una conferencia global que desde este jueves examina al grupo desde múltiples perspectivas académicas.
«Creo que si profundizas en los puntos clave del fenómeno BTS que te impactan y reflexionas, y analizas cómo resuena con aspectos específicos de la sociedad actual, sin duda podrás realizar una investigación significativa», dijo la investigadora de la surcoreana Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros.
Para la autora del libro ‘BTS, Art Revolution’, la banda más famosa del K-pop y su legión de seguidores expresan el «zeitgeist» (espíritu) de la época pese a haber surgido dentro de una industria altamente organizada, reflejando una fuerte «dimensión espiritual».
Lee considera que las canciones de BTS conectan con públicos muy diversos porque abordan malestares sociales y psicológicos contemporáneos, desde la desigualdad y la inseguridad hasta la ansiedad y el sufrimiento emocional.

«No solo es significativo estudiar a Shakespeare, Kant o Borges», dijo Lee, una investigación del grupo de K-pop «podría ser igual de valiosa».
Tanto es el impacto de BTS en el mundo académico que, entre este jueves y el viernes, 50 ponentes de diez países discutirán el fenómeno en la ‘5ª Conferencia Global Interdisciplinaria sobre BTS’ en la Universidad Nacional de Jeonbuk, en la ciudad de Jeonju.
El programa incluye estudios sobre filosofía, inteligencia artificial, religión, traducción, activismo climático y diplomacia cultural.
Un desafío al centro anglófono
Lee dice que comenzó a estudiar el fenómeno de BTS al observar cómo ARMY, como se conoce a los seguidores del grupo, se organizó en Estados Unidos como un movimiento cultural para promocionar a la banda surcoreana.
La investigadora vio en ello un desafío a «la hegemonía centrada en Estados Unidos» en ámbitos culturales, raciales y lingüísticos, además de una nueva práctica artística en la que los seguidores conectan, interpretan y completan contenidos difundidos por distintos medios.
«ARMY trasciende la condición de ser un grupo que simplemente sigue a BTS», dijo Lee.
Una identidad fortalecida
El septeto está de vuelta a los escenarios con una gira de 88 conciertos por todo el mundo tras un largo parón a causa del servicio militar de Corea del Sur, una pausa que en opinión de Lee fortaleció a BTS.
Tras experimentar individualmente con sus carreras, sus integrantes decidieron reunirse con identidades artísticas más diversas y, a la vez, una idea más clara de su posición.
‘Arirang’, el último álbum de la agrupación que toma su nombre de la canción folclórica más representativa de Corea, reafirma las raíces del grupo sin proclamar una superioridad coreana, sino invitando a los fans a reconocer sus propios orígenes, en opinión de la profesora.

«En la canción ‘Aliens’ de este álbum aparecen de forma directa críticas a las experiencias que ellos han sufrido hasta ahora como asiáticos», subrayó.
La evolución del género y el poder blando
La expansión de la ola coreana, conocida como ‘hallyu’, también comienza a adoptar formas híbridas fuera de Corea del Sur con agrupaciones de K-pop como Santos Bravos. Formada por Hybe, la firma detrás de BTS, el grupo está integrado por jóvenes de México, Perú, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos.
Para Lee, el proyecto puede convertirse en «un puente» entre el K-pop y el pop latino, dos grandes corrientes musicales no anglófonas.
El alcance de BTS también ha desbordado la industria musical para entrar en el terreno de la diplomacia cultural.
Lee considera al septeto uno de los principales exponentes actuales del poder blando surcoreano, como muestran episodios recientes en México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum intercambió cartas con su homólogo surcoreano, Lee Jae-myung, pidiendo conciertos extra en el país latinoamericano ante la base masiva de fanes mexicanos.

Cortesía X: Claudia Sheinbaum Pardo
@Claudiashein
Sin embargo, la profesora universitaria advierte que su instrumentalización política puede generar una fuerte reacción de ARMY, que «no es un objeto pasivo ni fácil de manejar».
Ruy A. Valdés








