El polvo y el sol de Carora fueron testigos de una hazaña deportiva protagonizada por el talento trujillano. En la reciente edición del «Carora Desert», una de las competiciones de ciclismo más desafiantes de la región que congregó a más de 280 atletas, la boconesa Maria Virginia Hernández Arismendi se alzó con un impresionante segundo lugar en la categoría femenina de 35 kilómetros.
Para la atleta, este trofeo tiene un sabor especial a victoria y constancia. Tras haber obtenido el tercer lugar en la edición pasada donde por motivos logísticos no se realizó el acto de premiación, este año regresó con más fuerza, logrando escalar posiciones en un competitivo grupo de 77 participantes de alto nivel.

Más que una ciclista
Detrás del uniforme de competencia se encuentra una mujer multifacética: maestra de profesión (retirada), organizadora de eventos, cuya disciplina y logística se traduce en potencia sobre los pedales. Su origen en el «Jardín de Venezuela», Boconó, estuvo dignamente representado en tierras larenses.
El éxito no fue solitario. La ciclista estuvo acompañada por su familia, a quienes describe con orgullo como «el mejor team», brindándole el soporte emocional y la logística necesaria para cruzar la meta con éxito.
Al finalizar la carrera, con la medalla de plata en mano y la satisfacción del deber cumplido, dejó un mensaje de empoderamiento para todas las mujeres y deportistas: »Sola o en manada, no dejes que nadie apague tu luz».

Labor social
Hace unos días los estudiantes de 5to año de bachillerato del Liceo Juan Bautista Dalla Costa recibieron una visita diferente en su clase de Educación Física. La ciclista Maria Virginia Hernández, quien compartió su experiencia en el ciclismo de montaña (MTB), motivó a los jóvenes a cambiar el asfalto por el sendero y la pantalla por la naturaleza.
Durante la charla, se destacaron los beneficios integrales de esta disciplina:
Salud Física: Mejora la resistencia cardiovascular y fortalece grupos musculares clave como piernas, core y brazos y Bienestar Mental: Pedalear en entornos naturales reduce el estrés académico y fomenta la concentración.






