Dallas (EE.UU.), 16 jun (EFE).- Luka Modric y Jude Bellingham, pasado y presente madridista, vuelven a cruzar sus caminos, en esta ocasión en Dallas y con un Mundial por delante. Uno busca una despedida acorde con su carrera. El otro reafirmar su presente.
Inglaterra y Croacia se enfrentan en el AT&T de Dallas con el recuerdo del partido que ganó el conjunto de Zlatko Dalic en la prórroga de la semifinal del Mundial de Rusia 2018. Una herida que el conjunto que ahora entrena el alemán Thomas Tuchel quiere comenzar a cerrar.
Pero para Bellingham es más que eso. Es una ocasión para reencontrarse sobre un terreno de juego con un futbolista al que admira, al que consideró su mentor a su llegada al Real Madrid.
Cuando el británico arribó a Madrid, en junio de 2023, Modric ya había conquistado 23 títulos con el club blanco, incluidas 5 Copas de Europa. Bellingham idolatraba a Modric y se encontró en el vestuario con un jugador sencillo, dispuesto a ejercer de consejero en el complicado día a día de la entidad.
A Modric, por su parte, le sorprendió la rápida adaptación del centrocampista inglés, su rendimiento casi inmediato, algo inaudito sobre todo en los jugadores británicos que recalan en la Liga española. No escatimó elogios.
«Es increíble en cada entrenamiento y en cada partido. Su mentalidad ganadora es lo que más me impresionó, además de su inteligencia futbolística. Lo que más me sorprendió fue su mentalidad», destacó entonces el capitán croata.
Modric y Bellingham coincidieron sobre el terreno de juego, vestidos de blanco, en 83 partidos. 3.578 minutos en los que demostraron sintonía y al Madrid no le fue mal. Conquistó un promedio de 2.6 puntos con los dos sobre el campo.
Quizá por eso, pocos sintieron tanto como Bellingham la salida del club de Modric, al que consideró su ‘brate’ (hermano en croata): «Tu magia nunca fue una sorpresa… pero tu humildad, apertura y el tiempo que te tomaste para cada persona en cualquier circunstancia me han dejado boquiabierto. Gracias por cada pase, cada charla, cada abrazo y cada trozo de sabiduría que me diste», publicó el inglés en sus redes.
Bellingham ha sabido esta temporada lo que es ser criticado por el madridismo, acusado de no rendir por salir demasiado de fiesta y silbado por su propia afición en el Bernabéu. En la selección inglesa, además, ha perdido peso a ojos de Thomas Tuchel.
Ya no es indiscutible y se tiene que ganar el puesto en competencia con Morgan Rogers, el emergente jugador del Aston Villa por el que pujan Chelsea y Arsenal.
Por eso, necesita un gran Mundial y el primer paso será el miércoles en Arlington, en un partido decisivo para el futuro del grupo L, en el que no habrá lugar para la nostalgia, porque el inglés quiere convencer a su propio entrenador que puede liderar a su selección y el croata quiere comenzar con buen pie el camino de la despedida.
Por Óscar González
