El pasado domingo, nuestra amada Beatriz Muchacho, madre, esposa, hermana, suegra, abuela y bisabuela, partió a la casa del Señor para reencontrarse con su querido Chuchy Muchacho, después de 18 meses de separación, tras más de 67 años de vida juntos.
Beatriz fue una mujer alegre, de carácter firme y gran determinación. Con amor supo guiarnos, cuidarnos y consentirnos a todos los que tuvimos la bendición de compartir su vida. Hoy la recordamos por su liderazgo en la familia, por ser el alma de cada reunión y por sus historias llenas de vida, narradas con una memoria prodigiosa que nos hacía revivir momentos que permanecerán para siempre en nuestros corazones.
Chuchy fue un hombre visionario y emprendedor. No solo creó empresas y generó oportunidades, sino que también amó profundamente a su ciudad y a su tierra. Dejó como legado una familia unida y valores que hoy compartimos con orgullo, como ejemplo para las futuras generaciones. Venezolano y trujillano de corazón, fue también amante de la música, buen cantante de boleros y rancheras, alegre en la celebración, pero siempre respetuoso, íntegro y firme en sus principios. Fue un hombre comprometido con las normas y un defensor de la democracia de su querida Venezuela.
Juntos, Chuchy y Beatriz fueron un verdadero ejemplo de amor y unión. Durante más de 67 años caminaron de la mano, apoyándose mutuamente en los momentos de alegría y en los desafíos de la vida. Fueron compañeros inseparables, siempre guiando con amor a su familia.
Hoy nos queda su ejemplo, su historia y el privilegio de haber compartido con ellos este paso por la vida. Su amor permanece en nosotros como una huella imborrable, y confiamos en que hoy descansan juntos en la paz del Señor.
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