Antonio Pérez Carmona: COSMOVISIÓN MÁGICA DE LA TIERRA CUICA | Por: Conrado Pérez Briceño

 

*Desde una mirada afectuosa, Los cuicas y sus herederos poéticos se siente como un abrazo literario a la memoria cultural de Trujillo. Antonio Pérez Carmona logra transmitir no sólo la fuerza de una tradición poética particular, sino aquel sentimiento profundo de pertenencia que une a los trujillanos con su tierra y sus raíces.

 

Dr. Conrado Pérez Briceño

 

Antonio Pérez Carmona (Escuque, 1933—Valera, 2006) es una de las figuras más completas y, a veces, silenciosas del panorama intelectual trujillano. Hablar de él es hablar de un hombre que, aunque nació en el caserío La Media Luna, convirtió a todo el estado Trujillo en su objeto de estudio, afecto y crónica.

Tuve la gracia de conocerlo, de recibir más de un consejo suyo en más de una ocasión, siempre atento e interesado en la conversación, vaciaba con facilidad, rapidez y esplendidez su experiencia y su apego por mi éxito, lo cual agradecí y guardo con agradecimiento permanente.

Logré apoyarlo en alguno de sus proyectos y con frecuencia adquirir algunas de sus ofertas en libros y cuadros. Un hombre observador, callado, respetuoso y de una inmensurable lealtad con sus amigos.

Si tuviéramos que definir su legado habría que hacerlo a través de tres pilares fundamentales:

  1. 1. El investigador de la raíz: Los Cuicas

Pérez Carmona tuvo una obsesión vital por rescatar la identidad precolombina de la región. Su obra Los Cuicas y sus herederos poéticos (Gráficas Armitano. Caracas 1979) no es sólo un libro de historia, sino un acto de justicia cultural. En él rastrea cómo la sensibilidad de los antiguos pobladores de las montañas trujillanas sobrevivió en el habla, en la poesía y otras artes de los autores contemporáneos. Para él el trujillano no sólo habla un idioma, sino que hereda una cosmovisión mágica de la tierra.

  1. La Poesía: Entre la guerra y la ternura

Su faceta como poeta es profundamente humana y marcada por sus vivencias políticas (sufrió prisión y torturas durante la dictadura de Pérez Jiménez y vivió el exilio).

  1. El Cronista del «estado” de Santos y Sabios

Como periodista y ensayista Pérez Carmona fue un tejedor de memorias, una pluma muy fina. Su libro Hombres y tierra mágica (Ediciones Luis Daniel Terán. Gráficas Armitano, 1982) es esencial para entender la idiosincrasia de la región. No se limitaba a narrar hechos; él narraba la atmósfera de Trujillo: la niebla, los cafetales, la religiosidad popular y esa mezcla de sabiduría campesina con alta intelectualidad.

 

Obras clave para conocerlo:

Dato curioso: Fue un gran impulsor de las artes plásticas en la región. Gracias a su gestión se logró transformar la antigua Escuela de Artes Plásticas en la Escuela Experimental de Diseño en Valera, buscando que el arte trujillano tuviera también una salida técnica y productiva.

Asimismo, gestionó la adquisición del Museo Tulene Bertoni y del Teatro Ana Enriqueta Terán por el Ejecutivo regional para el disfrute colectivo.

Antonio Pérez Carmona es, en esencia, el autor que nos recuerda que ser trujillano es vivir en un estado de gracia literaria, donde la historia y la leyenda son una misma cosa.

 

LOS CUICAS Y SUS HEREDEROS POÉTICOS

Abordar Los Cuicas y sus herederos poéticos no es solo abrir un libro de antropología o crítica literaria; es entrar en un santuario donde Antonio Pérez Carmona oficia como el guardián de la memoria trujillana. Desde el afecto, la crónica y la identidad esta obra se siente como un acto de “arqueología del alma”.

 

La Identidad: El linaje del barro y la palabra

Para Pérez Carmona, la identidad trujillana no comienza con la llegada de los españoles, sino en el murmullo de los cuicas, los antiguos pobladores de estas montañas.

 

La Crónica: Un viaje por el tiempo andino

A través de sus páginas, Pérez Carmona ejerce una crónica que desdibuja la frontera entre el dato histórico y la leyenda.

 

El Afecto: Escribir con las manos en la tierra.

Lo que diferencia a este libro de un tratado académico es el amor profundo que destila cada párrafo.

Desde una mirada afectuosa, Los Cuicas y sus herederos poéticos se siente como un abrazo literario a la memoria cultural de Trujillo.  Antonio Pérez Carmona logra transmitir no sólo la fuerza de una tradición poética particular, sino aquel sentimiento profundo de pertenencia que une a los trujillanos con su tierra y sus raíces. El libro refleja un cariño genuino por las voces que han moldeado la expresión popular y culta en la región, rescatando no sólo versos, sino también historias y modos de vida que muchas veces quedan relegados al olvido.

Antonio Pérez Carmona escribe con un profundo amor hacia su tierra y su gente. Este afecto se percibe en cada página, donde los “Cuicas” – ese término coloquial y cariñoso que alude a los poetas populares de Trujillo – son presentados no sólo como autores, sino como figuras queridas y respetadas del pueblo.

El libro está impregnado de admiración y ternura hacia estas voces genuinas que plasman en versos, acuarelas, arcilla, madera y cestería las vivencias, costumbres y emociones de la comunidad trujillana. Este enfoque afectuoso convierte la lectura en un encuentro íntimo con la tradición oral y poética local, permitiendo que el lector sienta la calidez y la autenticidad propias de quienes viven y aman esa tierra.

Como crónica la obra es un testimonio valioso que documenta el devenir poético de Trujillo, permitiendo al lector recorrer un camino literario que va más allá de la simple enumeración de autores o textos. Pérez Carmona contextualiza a los «Cuicas» – término que evoca las voces originales y auténticas del pueblo trujillano – dentro de un linaje de herederos poéticos que mantienen viva la llama de la identidad local. La estructura del libro invita a una lectura atenta y rica en matices, donde cada poema y autor configuran un mosaico con historia, emoción y realidad social.

Más que un simple compendio o antología, la obra funciona como una crónica literaria y cultural en la que Pérez Carmona registra y contextualiza la evolución de la poesía popular en Trujillo. Presenta un recorrido histórico que da cuenta de una continuidad generacional, mostrando cómo las voces originales, los “Cuicas”, han dado paso a herederos que mantienen viva esa esencia poética local. En esta función documental el libro aporta datos, testimonios y análisis que permiten comprender no sólo la producción literaria, sino también las circunstancias sociales, políticas y culturales de Trujillo que moldean tal creación. Así, Los Cuicas y sus herederos poéticos sirve como ventana para conocer la historia viva de una región a través de su expresión artística.

Finalmente, en cuanto a la identidad trujillana, esta obra es fundamental para entender cómo la poesía se convierte en espejo y motor de la cultura regional. Los poetas retratados por Pérez Carmona no sólo escriben desde Trujillo, sino que encarnan en sus versos la esencia misma de su gente: su habla, sus tradiciones, sus luchas y su esperanza. Los Cuicas y sus herederos poéticos reivindica una identidad orgullosa y viva, que dialoga con el pasado y proyecta un futuro literario y cultural lleno de raíces profundas.

Este libro es un pilar fundamental para entender la identidad cultural de Trujillo. A través de la poesía y la figura de los “Cuicas” se reconstruye una imagen colectiva que abraza la diversidad, la lengua, el humor, la crítica social y la esperanza del pueblo local. La poesía aquí no sólo es arte, sino vehículo de transmisión de valores, cosmovisiones y memoria colectiva que configuran la singularidad trujillana. Pérez Carmona nos muestra cómo la identidad se construye y se afirma también en el lenguaje popular, en las tradiciones orales y en la creatividad cotidiana, resignificando lo local frente a las influencias externas. En ese sentido, el libro es tanto un homenaje como un acto de resistencia cultural, donde la poesía se convierte en un espejo fiel de la esencia trujillana.

En conclusión, Los Cuicas y sus herederos poéticos es el TESTAMENTO ESPIRITUAL DE TRUJILLO. Es la obra que nos dice que cada vez que un trujillano escribe un verso o cultiva su tierra, está repitiendo un gesto antiguo, un eco que empezó hace siglos en las cuevas de las montañas y que Antonio Pérez Carmona tuvo la delicadeza de traducir para nosotros.

 

[1] APC dejó inédito el segundo tomo de este vasto ensayo poético.

 

 


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