Eduardo Viloria / DLA
Andrés Medina, exconcejal de La Ceiba y técnico agropecuario, planteó la necesidad de profundizar el debate sobre la situación monetaria de Venezuela ante la coexistencia de una dolarización de facto y las propuestas legislativas relacionadas con una eventual dolarización formal.
Medina sostuvo que ambas alternativas deben ser analizadas por especialistas, debido a sus posibles ventajas y desventajas, mientras el país enfrenta una persistente depreciación del bolívar, inflación y pérdida del poder adquisitivo de la población.
Según el exconcejal, una de las opciones que debe permanecer sobre la mesa es la preservación del bolívar como moneda nacional, acompañada de una estricta disciplina fiscal y monetaria, además de medidas orientadas a estabilizar el tipo de cambio y permitir que este fluctúe en un mercado transparente.
Dualidad monetaria
Medina señaló que el bolívar continúa siendo constitucionalmente la moneda oficial de Venezuela y que su emisión y regulación corresponden al Banco Central de Venezuela (BCV). Sin embargo, afirmó que la brecha cambiaria ha llevado a numerosos comercios a utilizar el dólar estadounidense como referencia para establecer precios y protegerse frente a la depreciación de la moneda nacional.
A su juicio, esta situación ha generado una dualidad entre el marco jurídico vigente y la práctica económica cotidiana, en la que coexisten el uso oficial del bolívar, la utilización extendida del dólar como referencia y distintas propuestas de transición monetaria.
El técnico agropecuario recordó que la dolarización de facto comenzó a adquirir mayor presencia en Venezuela a partir de 2018, en un contexto de pérdida de valor del bolívar.
Rechazo a una dolarización total
Medina manifestó su rechazo a una dolarización total al considerar que implicaría una pérdida de herramientas de política monetaria para el Estado venezolano.
Explicó que, bajo una dolarización plena, el Banco Central perdería la capacidad de emitir moneda nacional y tendría limitaciones para utilizar instrumentos monetarios, como las tasas de interés, frente a diferentes situaciones económicas.
También advirtió sobre la posibilidad de que una dolarización total incremente la vulnerabilidad del país ante choques externos y genere consecuencias de largo plazo que, según indicó, deben ser evaluadas por economistas y especialistas financieros.
Poder adquisitivo, una prioridad
Para Medina, el debate monetario no puede analizarse únicamente desde una perspectiva económica o política, sino que debe considerar las condiciones de vida de los venezolanos.
Indicó que la prioridad inmediata debería ser recuperar la capacidad adquisitiva de la población y garantizar el acceso a bienes y servicios básicos. En ese contexto, sostuvo que los controles de precios y las sanciones contra comerciantes no resolverían por sí solos el incremento del dólar.
El exconcejal atribuyó la persistencia de la crisis a problemas estructurales relacionados con la administración de los recursos públicos, la producción nacional y el manejo de las cuentas del Estado.
Reformas estructurales
Para romper, según Medina, el ciclo de inflación y depreciación del bolívar, sería necesario aplicar un programa de ajuste macroeconómico acompañado de reformas estructurales.
Entre las medidas que mencionó está detener la emisión de dinero para financiar el déficit del sector público y evitar la creación de bolívares sin respaldo. Asimismo, propuso reducir la carga financiera del Estado mediante la reestructuración o apertura al capital privado de empresas estatales que no sean eficientes.
También planteó otorgar garantías jurídicas a la iniciativa privada, recuperar infraestructura deteriorada y aumentar la producción nacional de bienes y servicios.
Medina agregó que una mayor producción petrolera del sector privado podría contribuir al fortalecimiento de la economía y a la generación de divisas, al tiempo que permitiría conservar herramientas de política económica para enfrentar eventuales crisis y favorecer la competitividad de las exportaciones venezolanas.
Inflación y supervivencia económica
El exconcejal describió la situación actual como una “asfixia persistente” para los hogares, debido a la inflación y la constante pérdida de valor del bolívar.
Afirmó que esta situación ha llevado a parte de la población a concentrarse en resolver sus necesidades económicas inmediatas, especialmente la adquisición de alimentos y la protección de sus ingresos y patrimonio, por encima de las expectativas de cambios políticos de largo plazo.
Medina concluyó que la recuperación de la estabilidad monetaria dependerá de reformas de gran escala, disciplina fiscal y monetaria, recuperación de la producción nacional y una mayor confianza institucional, elementos que, según su planteamiento, requieren voluntad política para su implementación.
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