Tres factores en este nuevo orden, además del predominante empoderamiento político-electoral ciudadano. Los partidos políticos – todos sin excepción – carecen de suficiente capital electoral. El otro factor, lo representa el indiscutible y legitimo liderazgo encabezado por María Corina Machado.
Douglas Abreu / @douglasabreub
Cuando la población en general no quería saber nada de política-partidista, mucho menos de elecciones, un nuevo orden predomina en el ámbito político-electoral venezolano como consecuencia de los resultados y efectos de los procesos de primarias 22-OCT; presidenciales 28-JUL y hechos del 3-ENE, de los cuales actores y analistas políticos no aceptan o ignoran deliberadamente, cuestionable conducta con la cual se han ganado el menosprecio y rechazo de la sociedad democrática.
Son varios los factores que conforman ese nuevo orden político-electoral que emergieron de las primarias del 22-OCT, siendo causa-efecto en los resultados de las presidenciales 28-JULIO, y estos a su vez estratégicos en los hechos del 3-ENE, y que serán seguramente determinantes para consolidar la transición democrática.
A través de nuevas elecciones presidenciales – con o sin parlamentarias – tal como las demandan las actuales circunstancias tanto para la estabilización, recuperación y transición democrática de Venezuela como en el ámbito geopolítico, dado lo estratégico y confiable que representa Venezuela en lo energético.
Partidos políticos
Dentro de ese nuevo orden, una vez cerrado el ciclo de la vieja política, los partidos políticos, quedaron reducidos a meras estructuras representativas a nivel nacional, regional y municipal, con algunos activistas y poca militancia, razón por la cual carecen de suficiente capital electoral para ganar por si solas elecciones, fundamentalmente, presidenciales, gobernaciones y/o alcaldías.

Las organizaciones políticas, cada una en su momento, dejaron de ser portaviones, como en otrora lo fueran AD, COPEI, MAS Causa R, Convergencia, Un Nuevo Tiempo, Proyecto Venezuela, Voluntad Popular, Primero Justicia, PSUV-GPP, que en algunos casos, solo cuentan con un capital electoral clientelar conformado por empleados públicos. Sobre Vente Venezuela, al igual que las anteriores, está trabajando en lo estructural-organizativo.
Se suman las organizaciones que representan el Alacranato o Alianza Democrática, además de las judicializadas, Fuerza Vecinal, Alianza Lápiz, Soluciones, Avanzada Progresista, Cambiemos, Redes, Centrados, actualmente con dirigentes enquistados tanto en la Asamblea Nacional como en una gobernación, varias alcaldías, consejos legislativos y concejos municipales.
Liderazgo político individual
Otro importante factor de este nuevo orden, lo representa el liderazgo legítimo nacional que surgió de las primarias, encabezado por María Corina Machado, Juan Pablo Guanipa, Cesar Pérez Vivas, Delsa Solórzano, Andrés Velásquez, Biagio Pirelli, Freddy Superlano, Willian Dávila, entre otros.
En contraste, con el entierro político de los alacranes, colaboracionistas y normalizadores, donde sobresalen, Henrique Capriles, Tomas Guanipa, Henry Falcón, Claudio Fermín, Enrique Márquez, Timoteo Zambrano, Bernabé Gutiérrez, Juan Carlos Alvarado, Felipe Mujica, Antonio Ecarri, Gustavo Duque, José Brito, Benjamín, Rausseo, entre otros, quienes para la población – al igual que los dirigentes del Oficialismo – no generan confianza ni gozan de credibilidad.
Empoderamiento político-electoral ciudadano
Las primarias – cuando más del 75% de los venezolanos no querían saber nada de política, mucho menos de elecciones – despertaron nuevamente el interés de la población no solo en la participación electoral sino espontáneamente en el activismo y opinión política, dando lugar al empoderamiento político-electoral ciudadano, siendo el factor determinante y predominante del nuevo orden político-electoral, estamos hablando de un liderazgo ciudadano-colectivo.
En ese sentido, ese empoderamiento político-electoral ciudadano representa el mayor capital electoral, donde cada elector ejerce control sobre su voto, ya que no obedece a ninguna militancia partidista, tampoco ideológica, ni obligado, en el caso gubernamental, tal como se demostró en las elecciones presidenciales del 28-JULIO de 2024.
Apoyo popular – electoral
En este nuevo orden político-electoral, en cuanto apoyo popular se refiere, solo María Corina Machado alcanza más del 80%, manteniéndose como la máxima líder política de la Oposición, gracias a esa creciente conexión con la población en general, sin distingos políticos, religiosos, sociales, que se dio por su coherencia, compromiso, credibilidad y confianza total.
Paralelamente, ante un escenario electoral, específicamente, para la Presidencia de la Republica, tal como lo revelan las encuestas, María Corina Machado, ostenta el 71% promedio de la intención del voto, ya que cuenta precisamente, con el mayor capital electoral ciudadano el mismo que se expresó en las primarias y el 28-JULIO de 2024.

Los obsesionados actores y analistas políticos
De allí, que todo aquel actor y/o analista político que ignore esta realidad política-electoral, sencillamente está o están obsesionados con María Corina Machado, tal como lo percibe la sociedad democrática y la opinión pública nacional e internacional, que no encuentran explicación alguna a la negación de su liderazgo.
Capital electoral ¿a quién favorecerá?
En conclusión, todo actor político con aspiraciones legítimas a cargos de representación popular, que no esté conectado con la población, con sus necesidades y perspectivas, jamás será favorecido con ese capital electoral que representa el empoderamiento político-electoral ciudadano, que en lo sucesivo será el que se imponga electoralmente favoreciendo a candidat@s, con los cuales los ciudadanos y comunidades se sienten identificados y representados.
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