Análisis / Dosis de pragmatismo político-electoral

En toda elección se perfila como ganad@r el que ostente mayor respaldo popular, y como seguro perdedor, quien no lo tiene. (Fotos Archivo Digital)

 

Douglas Abreu / CNP 21627
@douglasabreub


Ante tantos comentarios, opiniones y análisis sobre la actual situación político-electoral de cara a las presidenciales  o ¿elecciones generales? sobredimensionándolas,  presentándolas o haciéndolas ver en modo compleja y difícil, obviando por completo que las circunstancias son totalmente distintas a todas las anteriores. Al extremo de solo centrarse en María Corina Machado en negativa concordancia con todo lo acontecido.

Hace falta una «dosis de pragmatismo» para visibilizar e identificarse con lo real y no lo ficticio con acciones que en nada van a cambiar las perspectivas, mucho menos los efectos que han dado lugar a las actuales circunstancias político-electorales adversas para unos y favorables para otros, difícil de revertir desde todo punto de vista, en virtud del presente protagonismo ciudadano.

Al grano,  todo lo que está ocurriendo tiene que ver con un proceso electoral, en este caso hablamos de elecciones presidenciales, y la lógica indica – sin necesidad de profundos análisis – que se perfila como ganad@r el candidato que ostente mayor respaldo popular, liderazgo con poder de convocatoria y cuente con un sólido capital electoral, y como seguro perdedor – muy simple – quien carece de todo ello.

María Corina Machado, despertó el interés político-electoral ciudadano y consolidó el capital electoral suficiente para ganar.

Circunstancias políticas “no son las mismas”

El Oficialismo – que debe ser el principal objeto de análisis – sabe que están  perdiendo la reelección y están actuando en consecuencia para revertir esa realidad, y lo hacen aplicando la misma receta como si las circunstancias fuesen las mismas, antes de las elecciones primarias y el referendo consultivo.

Anteriormente, la población no quería saber nada de política ni elecciones por la desconfianza en los actores políticos, lo que generaba frustración, desmotivación, desinterés  y  abstención, favoreciendo al Oficialismo; el descontento popular andaba sin brújula, perdido y permanecía a la deriva.

Al igual que la división en la Oposición tanto con la judicialización de los partidos AD, COPEI, PPT, PODEMOS, PCV, entre otros, como, la creación de organizaciones paralelas con los denominados «alacranes», como PRIMERO VENEZUELA, CAMBIEMOS, SOLUCIONES, FUERZA VECINAL.

Asimismo, meter miedo y temor con persecuciones, hostigamiento y detenciones para sacar de la ruta electoral a la Gran Alianza Nacional (GANA), creyendo que se va a llamar a la abstención;  debilitar la estructura organizativa de la red 600K; parar la conformación de los denominados “Comanditos con Venezuela”, desmotivar y desconectar la participación ciudadana; e implosionar la Alianza Nacional.

Todo lo anterior,  está lejos que se materialice, dado el alto nivel de conciencia y compromiso ciudadano, ya  que se cuenta con un nuevo y legitimo liderazgo político-electoral; sólido capital electoral, una gran alianza nacional, apoyo internacional y una fuerte candidatura presidencial.

Es difícil que gane un candidato a la reelección, cuya gestión es rechazada por el 90% de los venezolanos.

Reelección presidencial “cuesta arriba”  

En definitiva, es difícil que gane un candidato a la reelección, cuya gestión de gobierno es rechazada por el 90% de los venezolanos, además con menos del 10% de apoyo popular, siendo la única manera que el Oficialismo gane las elecciones, que ese descomunal descontento popular se abstenga de votar.¨

Pero las actuales circunstancias indican que eso está muy lejos que ocurra, todo lo contrario, la abstención será mínima, si se toma como referencia la alta participación ciudadana dado el interés político-electoral despertado post-primarias.

 

Realidad política: imposible revertirla   

Por supuesto, que el Oficialismo en alianza con el Alacranato considera, piensan o están seguros  que con las estrategias y acciones ejecutadas hasta la fecha van  a “revertir a su favor”  esa contundente y adversa realidad política-electoral. Lamentablemente, lo que han ocasionado ha sido dolor e impotencia en numerosas familias de líderes sociales, sindicales, defensores de derechos humanos,  dirigentes políticos y militares.

Para muestra, la recién parafernalia entre el Oficialismo y el Alacranato desde la Asamblea Nacional para poner fin  el Acuerdo de Barbados dada la cero incidencia en la población, que solo ha servido para que el rechazo y desprecio ciudadano sea mayor, tanto contra el candidato a la reelección, como el Oficialismo y Alacranato. Entonces la gente se pregunta  ¿Quiénes son los que no deben vestirse porque no van pa´ el baile?

 


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