Amadeo Rivas, el Prefecto / Por Oswaldo Manrique

Sentido de Historia

 

 

Allá, por la década de los años 60 del siglo pasado, era habitual ver caminar por las calles y caminos de la vieja comarca de La Puerta, al joven agricultor Amadeo Rivas, quien subía desde su lar nativo: el caserío El Molino de Mimbón. De mediana estatura, contextura robusta, cara ovalada, siempre con su  mirada fresca, remarcada por su cuidado bigote, alegre y perspicaz, usando su habitual pelo e’ guama, quien se detenía a saludar a sus amigos y coterráneos, aprovechando comentar,  una de sus preocupaciones y desvelos: la situación política del país.

A pesar de sus limitados estudios, supo relacionarse socialmente y conocía mucha gente, al tener un Dodge Dart,  en la línea Valera-La Puerta, le facilitaba mayor contacto con la comunidad. Amadeo, se hizo militante de AD, donde ocupó cargos de responsabilidad local, en esa época en que destacaba una camada de vecinos en buscar mejoras para la colectividad y fueron asumiendo como dirigencia política, entre los que se recuerda a Rogelio Torres, Ramón Volcán, Hugo Rosales y Juan Matheus; Amadeo se convirtió en el Secretario de Organización; Eccio Moreno, Secretario Juvenil y Secretario Agrario Adalberto Martínez “el zurdo”. También hubo otro grupo que militaba en el partido Copei, eran los dos principales grupos políticos de aquella época, que competían con mucha tirantez.

Amadeo, como dirigente político local logró ser designado Prefecto, en los primeros años 70, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, y su gestión estuvo llena de episodios de la más diversa índole, unos autoritarios y otros justos, pero todos salpicados de notas picarescas, cómicas y de buen humor que han quedado en la memoria oral de nuestros parroquianos, por lo que bien merece ser recordado como un personaje que hizo historia en nuestra vieja comarca.

Imponiendo autoridad y respeto. La ley comienza por casa

 

 

Se ha sostenido en conversaciones de nuestros abuelos, que la designación de Amadeo Rivas como prefecto en el siglo pasado, logrando la coordinación y apoyo que le dio el grupo policial, imprimió durante su gestión, una percepción de que había autoridad en el pueblo y tanto los vecinos, visitantes y turistas, cumplían con las Ordenanzas del Municipio. Todo infractor, escandaloso, busca pleito, “perreroso”, seguro iba para «el pote». Un pueblo turístico como La Puerta, atento, amistoso, tolerante, siempre era objeto de los excesos y borracheras de algunos visitantes y turistas, que eran sancionados. A él no lo “chapeaban”, se había propuesto hacerlo bien desde su cargo de Prefecto.

Un día, uno de sus hijos, andaba con una motocicleta molestando y haciendo fuerte ruido por el escape libre, andaba para arriba y para abajo por las calles del centro del poblado,  y como seguía molestando con el ruido, le informan al Prefecto y este dice métanlo «pal pote» por 3 días, el funcionario sorprendido le recordó que era su hijo y Amadeo con la mayor rigidez, le respondió con fuerte voz: – ¡La ley comienza por casa! Este hecho impactó y quedó en la memoria de nuestra comunidad. Amadeo le imprimió a su gestión mano dura, seriedad y equilibrio, erradicando transitoriamente la anarquía y el bochinche.

En la defensa de su comarca

 

A Amadeo le tocó vivir un régimen de “libertad” hasta las 5 de la tarde, hora en que el “Campanero”, pasaba por las calles del pueblo, recordándolo. Fue un poblador empeñado en defender la democracia y las libertades ciudadanas, por medio de su organización política, pero es también un serio defensor de su comunidad campesina y cuando hubo necesidad de contar con alguien que diera la cara por ella, allí estuvo presente Amadeo Rivas, por eso, gozó por mucho tiempo de la simpatía de sus parroquianos, y es el propósito de esta nota biográfica, para que las nuevas generaciones de puertenses, conozcan la figura de este trujillano.
Se incorporó al núcleo de vecinos, que inició la lucha el 28 de mayo de 1980, contra el atropellante proyecto urbanístico de Inturesa, frente al Hotel Guadalupe. Estuvo en la mayoría de las actividades del Comité Pro Defensa.

¡Ni para sembrar una remolacha!

 

En la reunión realizada el 1° de noviembre de 1980, donde participaron diputados de la Subcomisión de Agricultura del Congreso Nacional y varios funcionarios públicos regionales y nacionales para atender el caso de La Puerta, en cuanto al problema del amenazante desarrollismo urbano, el agricultor y ex Prefecto Amadeo Rivas <<por su parte vaticinó dramáticamente ¿qué podrán hacer nuestros hijos para poder cultivar una remolacha, una zanahoria u otro futuro, cuando nos están despojando de las pocas tierras que contábamos? Este es un problema –agregó a continuación- que no solo afecta a La Puerta, sino también a Valera porque está de por medio todo el valle del Momboy y su río>> (Diario de los Andes, págs. 18 y 19, edición del 2 noviembre de 1980); era un llamado a la responsabilidad de esos funcionarios.

El periodista que cubrió el evento, a propósito de esta intervención rotuló la gráfica señalando: <<advirtió sobre la pérdida de las tierras agrícolas en La Puerta>>, esto referido a la dramática situación de las pocas tierras con vocación agrícola en la zona y que se sacrificarían los intereses de la comunidad puertense, privilegiando a una minoría rica sin duda, Amadeo, conocía la magnitud del problema generado por el proyecto del macro urbanismo, y sus consecuencias.

 

Amadeo y sus recordadas anécdotas.
¡Estamos en puras pantaletas!

 

Destacando Amadeo como dirigente en su partido AD, se reunían en el local en La Hoyada, diagonal al Panal. Un día estaban Luis Paredes, Aída Barrios, Marta Ramírez y Luis Rivero; le corresponde abrir la reunión a Amadeo, y se paró y dijo: – ¡Compañeros y compañeras de la población de La Puerta, que están en esta magna asamblea! Cuando escucharon esto, los 4 o 5 que estaban presentes, se contaron, se vieron todas las caras, y se echaron a reír.

En otra oportunidad, había una reunión, en el local de Acción Democrática, en La Puerta, con la dirigencia y los militantes, y estaban los ánimos caldeados en la discusión y no llegaban a ningún acuerdo, cuando pidió el derecho de palabra Amadeo Rivas y dijo: ¡Estamos en puras pantaletas!, esto hizo sonreír y reflexionar a los asistentes y quedó como frase política, en la memoria colectiva.

 

Con la recluta, fue implacable

 

Cuenta el abogado Jorge Méndez, que cuando estaba terminando su bachillerato, llegó el tiempo de la recluta, y Amadeo lo metió preso, porque tenía la edad, la robustez y condiciones para cumplir el Servicio Militar. Conocido esto, fueron varias personas familiares y amigos a abogar por él y a todos les dijo: – ¡Que vaya a servir! Se negaba a soltarlo. La expresión, que retumbó en las paredes de la Prefectura, asustó a los demás que se habían puesto de acuerdo para solicitarle la libertad del joven. Solo el poeta “Guayanés”, Ángel González Rivas, que era de la Junta y compa de partido, logró convencerlo y lo soltó.

 

Un ligero impase vecinal: “le sacaron el maíz del buche”

 

En 1974, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Amadeo Rivas, era Prefecto de La Puerta. Observando en El Calvario un pedazo de terreno libre, fue con otros y lo cercó, seguramente pensó que lo podía hacer, considerando que era autoridad. Sin embargo, uno de los hacendados jefe de la pequeña oligarquía parroquial, le reclamó porque el terreno según él, estaba destinado a construir una plaza, que es donde hoy está el Hotel y Centro Las Margaritas. El reclamo se convirtió en una fea discusión, y de discusión se pasó a los hechos. Amadeo, se enardeció y sacó una pequeña “marina” y le lanzó un “envión” a su discutidor, pero se atravesó su compañero Rogelio Torres y lo atajó sosteniendo el arma, que le cortó la mano e impidió la muerte del hacendado. Tanto Amadeo como Rogelio, estaban en conocimiento que las tierras del área urbana de La Puerta, son propiedad de la comunidad, tras el fraudulento juicio de Partición del Resguardo Indígena, en 1891.

Como en este pueblo, los acontecimientos no se quedan en la pura trifulca, sino que pasan al departamento creativo, a los pocos meses, el contendor de Amadeo murió de una enfermedad, y un día, el ocurrente “Guayanés”, que era compa de partido, le dijo en alta voz: – ¡Coño Amadeo, se iba a echar usted a un muerto! Los presentes soltaron la carcajada. Amadeo permaneció muy serio.

 

La entrega de mando o “del coroto”

 

 

Aunque eran tiempos de democracia representativa, la gente de gobierno de los pueblos, mantenían reminiscencias de la época de revueltas y caudillos. Hubo mucha gente cuando la cesión del puesto o entrega de mando o “entrega del coroto”, como le decían antes.

El día que le tocó a Amadeo entregar el cargo y la oficina de Prefecto a Raúl Carrasco, también le entregó el revólver asignado,  un tres cuartos, y le dijo con clara voz y quizás con cierta molestia: – ¡Tome, a ver si sabe manejar esa mierda! Los presentes se quedaron sin palabras.

A través de esta pequeña referencia biográfica, de la vida y las simpáticas anécdotas de este personaje, que colorea en parte la idiosincrasia de nuestro pueblo serrano, contribuimos al mejor conocimiento de nuestra gente. Como elemento documental que expresa datos biográficos interesantes del personaje, compartimos el texto de su mortuoria legal.

<<N°16. El suscrito Prefecto de la Parroquia La Puerta, certifica: la copia que sigue de Defunción acta N° 91: Eduvina Arrecheaga de Graterol, prefecta encargada de la Parroquia La Beatriz, Municipio Valera, estado Trujillo, hago constar que hoy 26 de mayo de 1999, se presentó ante este despacho el ciudadano Ortimio José Rivas Rangel, mayor de edad, comerciante, titular de la cédula de identidad N° 3,484,796, domiciliado en El Molino y expuso: que el día veintitrés de mayo de mil novecientos noventa y nueve, a las nueve y treinta de la noche, falleció AMADEO RIVAS RIVAS, en el hospital Juan Moctezuma Ginari del Seguro Social de Valera, de ochenta y dos años de edad, de estado civil casado, de profesión comerciante, titular de la cédula identidad N° 1.001.836, domiciliado en la Parroquia Mendoza Fría, Municipio Valera, estado Trujillo, natural de la Parroquia La Puerta, Municipio Valera, estado Trujillo, hijo de Isaías Rivas (difunto) y de Elvira Rivas (difunta) y según certificado médico de la doctora Yamilis Petit, consta que murió a consecuencia de Infarto Agudo al Miocardio Cardiopatía… Era casado con María Adelaida Rangel de Rivas, deja siete hijos de nombres María Azunción (difunta), Francisco Ramón, Bertha Rivas Delgado, Ortimio (exponente), Augusto José, Óscar de Jesús e Isaías José Rivas Rangel respectivamente. Fueron testigos los ciudadanos Nelson Rondón… y Gustavo Mendoza… Leída la presente acta conformes firman. El Prefecto (firmado ilegible)>> (Libro de Defunciones año 1999. Archivo del Registro Civil de la Parroquia La Puerta).

Debo expresar mi agradecimiento a los vecinos Jorge Méndez, Alfonso Araujo, quien vive en Barquisimeto y al buen amigo Benito Rivas, residenciado en Maracaibo, por su colaboración en la elaboración de esta crónica.
Por estos días, en que avanzamos en la cruzada de reconstruir la historia de La Puerta, incluimos a este personaje popular contemporáneo, quien con su sencillez, su franqueza, su manera de hablarle claro a la gente en su lenguaje campesino y coloquial andino, que fue hombre de acciones por el orden de autoridad y cuando hubo qué hacer, cuando hubo de luchar por su pueblo, lo hizo, particularmente cuando aquella comarca aun agrícola y pastoril, se negaba a ser esquilmada en sus derechos a tierras, protección de su ambiente y a la vida.

 

 

 

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