Por: Ismar Linares
A partir de este primero de septiembre entró en vigencia el nuevo ajuste en la tarifa del transporte público urbano en el estado Trujillo, fijando el pasaje mínimo en 200 bolívares. Una medida que vuelve a generar tensión en la dinámica entre los ingresos de los ciudadanos y los costos operativos y de mantenimiento de los transportistas.
Un recorrido por las principales paradas de Valera evidencia las posturas divididas; mientras los transeúntes denuncian que el poder adquisitivo frente a los aumentos recurrentes es menor, el sector transporte asegura que la tarifa sigue estando por debajo de la realidad económica que demanda el mantenimiento de las unidades.
El monto forma parte del esquema de indexación mensual equivalente a 0,25 dólares calculados a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.
El impacto directo en el presupuesto de la tercera edad
El señor Pedro Montilla Azuaje, adulto mayor y pensionado expresó la dificultad que representa el monto para quienes dependen de ingresos fijos o pensiones golpeadas por la inflación.
“Para los de la tercera edad, que ya no tenemos trabajo y los que dependemos de una pensión, sí nos afecta. Tenemos que estar saliendo a la calle a buscar comida, ir al médico, y a cada rato nos toca transportarnos haciendo uso del transporte público”, señaló Montilla.
Por su parte, María Montilla precisó que el gasto diario en movilidad puede alcanzar cifras que se dificultan cubrir: “Al día se pueden ir como mil bolívares. Si se compara con los ingresos, no da para eso. No me parece que estén subiendo el pasaje a cada rato porque a nosotros no nos aumentan los ingresos a la par de cómo sube la comida y todo lo demás”, afirmó.
Transportistas: un ajuste sujeto a la ley pero insuficiente para el mantenimiento
Desde la perspectiva de los conductores, la lectura es contraria a la de los usuarios. Aunque reconocen que la tarifa está anclada a la normativa legal del 25% de la divisa oficial ajustada el primero de cada mes, sostienen que el margen operativo es insuficiente ante los precios de repuestos y mantenimientos adecuados.
“No alcanza lo que uno hace a diario para los repuestos. Ahorita, por ejemplo, compré un par de tacos de freno en 45 dólares, y uno prácticamente tiene que trabajar dos días enteros para cubrir solo ese gasto”, relató Luis Espinoza uno de los choferes consultados.
Pese a la división de posturas y opiniones un fiscal de línea 48 en el casco central indicó que la colectividad ha acatado la medida sin contratiempos mayores: “La gente está pagando normal, el monto en bolívares aumenta pero no ha habido problemas”.
Otro conductor reiteró la postura del gremio ante la vigencia de la norma. “En realidad es obvio que no nos alcanza, pero nos sujetamos a la ley, que establece ese ajuste equivalente a 0,25 dólares cada primero de mes”.
El nuevo ajuste mensual de septiembre deja un panorama de opiniones encontradas en la calle. Por un lado, una ciudadanía cuyos ingresos no resisten los incrementos en productos básicos y transporte; por el otro, un gremio de choferes que argumenta trabajar al límite para mantener operativas las unidades en la región.
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