Un lugar es un territorio con un paisaje particular y una población con una identidad definida. La lugarización es el proceso mediante el cual un lugar revaloriza y afirma su identidad local, expresada en una cultura, costumbres, economía, lenguaje y conversaciones, y al mismo tiempo participa de lo global traduciendo y aprovechando sus ventajas, y también aportando su cultura, contribuyendo así a la diversidad planetaria.
El federalismo es una forma de organización político-territorial que concibe el Estado como un sistema donde participan las distintas entidades autónomas, tanto el poder nacional, como el estadal (o provincial) y municipal. Se puede ser federal por una decisión del poder nacional que se descentraliza para darle autonomía y competencias a sus regiones y localidades; o porque nace por asociación de estados y municipios autónomos que crean el poder nacional y delegan en él determinadas competencias.
La República de Venezuela nació por asociación de sus municipios y provincias, a partir del proceso que se inició formalmente en Caracas el 19 de abril de 1810, y continuó en Cumaná el 27 de abril de 1810, en Barcelona el 27 de abril, Margarita el 4 de mayo, Barinas el 5 de mayo, Mérida el 16 de septiembre y en Trujillo el 9 de octubre. Este movimiento conduce a la creación de las Provincias Unidas de Venezuela el 5 de Julio de 1811. Fue un proceso concebido y dirigido por personas destacadas de su sociedad civil como intelectuales, juristas, clérigos y empresarios criollos.
El devenir hizo que aquel modelo federal asociativo se centralizara y estatizara hasta llegar a esta realidad autoritaria donde los estados y municipios son, en la práctica, unas entelequias. La cultura estatista y centralista permeó todas las estructuras que tienen que ver con el poder: partidos, gremios, empresas, universidades y hasta las estructuras eclesiásticas.
Pero las cosas han cambiado mucho. Hoy la información y el conocimiento fluyen horizontalmente y libremente, los lugares más remotos tienen acceso y el uso que se le dé depende de cada persona y cada organización. En el caso de Venezuela, sometida a una dictadura atroz que intentó con saña controlarlo todo, mucha gente aprendió a surfear esa realidad, enterarse, luchar y vivir con dignidad.
En estos tiempos que corren, políticamente tan parecidos a aquellos fundacionales, vale la pena recoger los sueños raizales, adaptarlos a las nuevas realidades y construir un nuevo federalismo basado en los lugares, es decir, en todas esas comunidades locales cuya sociedad civil organizada está clara que sin libertad, sin democracia y sin Estado de Derecho, no puede desplegar toda esa creatividad y ese espíritu emprendedor que los avances tecnológicos permiten.
El tejido social constituido por las organizaciones, las comunidades organizadas, las empresas, los hogares y los lugares, más el “suelo social” constituido por la conciencia que se ha venido conformando y que se traduce en las relaciones, las conversaciones, la solidaridad y toda esa cultura de vivir con base a su esfuerzo en libertad, representan las bases de ese nuevo federalismo que constituirá las sólidas columnas para un modelo de organización basado en la dignidad de la persona humana y el bien común, que dejará atrás las tentaciones totalitarias que acabaron con aquellos sueños iniciales.
La libertad se gestiona desde cada persona humana, desde cada hogar y desde cada lugar, convirtiendo el propio territorio en un poderoso agende de desarrollo integral. Los hogares y los lugares son entonces los primeros espacios donde se tiene conciencia de la soberanía ciudadana, y de que el Estado, como creación de la sociedad, debe estar a su servicio.
El remedio para el autoritarismo, el estatismo y el centralismo es entonces el principio de la subsidiariedad, para que todo aquello que pueda hacer el individuo, la familia, la comunidad y la sociedad no lo haga el Estado, y si tiene que hacerlo lo haga desde los espacios más cercanos a los ciudadanos.
El nuevo federalismo tiene sus raíces en los sueños primigenios de las “Provincias Unidas de Venezuela”, sus fundamentos actuales en las nuevas realidades de la sociedad de la información y el conocimiento, y su factibilidad en el profundo aprendizaje experimentado por el pueblo venezolano del desastre autoritario, estatista y centralista del socialismo del siglo XXI.










