Madrid, 1 feb (EFE).- En el minuto 100 y de penalti. Con Kylian Mbappé calmando los nervios del madridismo con su lanzamiento tras un nuevo capítulo de inconsistencia en un Santiago Bernabéu que señala culpables. Obligados a perdonar a Vinícius, el mejor de un derbi que fue un castigo moral para un Rayo Vallecano que acarició un punto y acabó derrotado (2-1) y con dos expulsados para una ‘final’ ante el Oviedo.
En la montaña rusa en la que está instalado el Real Madrid esta temporada, tras otra bajada vertiginosa con mayor velocidad de la que desea el aficionado madridista, con una imagen tan mala en Da Luz que provocó el retroceso de lo avanzado con Arbeloa, inició un nuevo intento de ascenso en busca del pico más alto que aún no ha sido capaz de alcanzar. Sin brillo, salvo el que puso Vinícius. Con Courtois salvando por enésima ocasión a su equipo. Y un gol salvador de Mbappé.
Con el once del Mónaco, el que logró el triunfo más holgado del curso. Con Camavinga dejando en el banco a los laterales izquierdos puros, Carreras tras hacer aguas en Lisboa y Fran García. Con ajustes tácticos de Arbeloa que no mejoran al equipo. Y sobre todo gracias a Vinícius en uno de esos partidos en los que tiene la flecha hacia arriba. Disfruta y hace disfrutar en momentos en los que se masca la tragedia.
Fue su forma de responder a la exigencia de la grada. De nuevo apuntándole a él más que a ningún compañero. Víctima del silbido masificado la primera vez que recibió el balón para ya marcharse de su defensor y pedir clemencia con gestos de apoyo. Se lo ganó a pulso. Suyas fueron las acciones de mayor peligro cuando el Real Madrid le metió velocidad a su juego. Suyo fue el golazo que rompió la igualdad inicial.
Porque entre el ambiente enrarecido por la irregularidad de resultados, el Rayo quiso, desde el orden y con un ataque en el que aumenta su peligro con la inclusión de Ilias Akhomach, buscar consuelo a su pésima dinámica. Un triunfo en doce jornadas. Ningún punto de los nueve últimos. Ya al borde del abismo al que caerá si vence el Mallorca el lunes.

El ataque de Íñigo gana pegada y ante el Real Madrid cualquier rival tiene opciones de dañarlo. Por su falta de continuidad y gobernanza. Permisivo, por mucho que la estadística refleje que es el segundo equipo menos goleado en LaLiga. Ilias perdonó la primera ocasión en el arranque, tras la aparición de Ratiu a espaldas de Camavinga. Rondando el poste en su disparo.
Al Real Madrid le dañó una lesión inesperada, la del jugador que más kilómetros recorre por partido, Jude Bellingham. Un pinchazo muscular en un desmarque al espacio le dejó fuera a los nueve minutos. Arbeloa perdía a uno de sus ‘intocables’ a los que nunca sustituía. La lesión, junto a un golpe en el rostro de Güler, enfrío el arranque. Hasta que Vini aumentó la temperatura de la fría tarde madrileña.
Ante la lluvia de silbidos impuso su indiscutible calidad técnica. En una transición rápida. Güler descargó, Brahim corrió aún en frío tras saltar sin calentar y Vini amagó con pisada de balón y lo colocó en una escuadra. Al cuarto de hora ya mandaba en el marcador el Real Madrid y tenía en su mano calmar la crispación.
Un imposible en su momento actual. Buscó mayor equilibrio Arbeloa con un 4-4-2 en fase defensiva, incrustando en la derecha a Mastantuono en ayudas defensivas y a Brahim en la izquierda para liberar de defender a Vinícius. Retrasando con balón la posición de Tchouaméni para la aparición por el medio de Camavinga desde el lateral. Ajustes que no mejoran el juego. El Real Madrid sigue siendo un mar de dudas a expensas de la calidad individual del jugador más inspirado.
Lo fue Vinícius en un día irregular de Mbappé. Cuando el Bernabéu ya apuntaba a Huijsen y Mastantuono en sus silbidos. Pero perdonó el brasileño el segundo, tras un rechace de Batalla a un disparo seco cruzado de Güler. En momentos donde la velocidad con balón y las circulaciones rápidas madridistas le pasaban factura a un Rayo que demostró personalidad.
Se levantó tras su primer disparo a puerta, de Álvaro García. Seguido de un intento de Chavarría. Eran los frutos a su paso al frente en la posesión. Con poco sentía las carencias madridistas. Solo desde un error de Pathé Ciss, el primero de los dos graves que cometió, pudo hacer daño, pero Brahim, con todo para definir, pecó de generosidad buscando un regalo a Mbappé.
El derbi enloquecería en un segundo acto en el que ocurrió de todo. Arrancó con la petición de penalti de Mbappé, desequilibrado por Ratiu dentro del área rival. La amargura del francés se extendió al resto de compañeros tras el empate del Rayo. Álvaro sorprendió a Fede Valverde y De Frutos se adelantó a Tchouaméni.
Dos centrocampistas jugando de defensas a los que, en ciertas acciones, se les ven la falta de automatismos de la demarcación. Arbeloa había dejado a Asencio en la caseta, arriesgando en cada partido con una lesión de tibia. Y recibía un castigo que dinamitaba el partido.
Lo tuvo en su mano el Rayo cuando el Real Madrid se volcaba para evitar un paso atrás liguero tras el triunfo del Barcelona. Un resbalón de Tchouaméni tras un córner permitió el contragolpe letal, la carrera de Ratiu con muchos metros para pensar donde chutar, el esfuerzo defensivo de Gonzalo y la parada de oro de Courtois. El chut de zurda raso lo sacó con los pies el portero belga. Era el minuto 64. Un momento clave.
Arbeloa recurrió a Ceballos para mejorar la posesión de un Real Madrid que se partió en dos. Muchos jugadores ofensivos, acabó juntando a cinco delanteros, y pocos para defender. El empate era un castigo y se volcó para evitarlo. Alejado de inicio por la madera, cuando un grave error rayista tras córner a favor permitió correr al rival, a Mbappé superar la salida desesperada de Batalla y el travesaño repeler su disparo lejano a puerta vacía.
El guion del partido pegó un giro cuando Pathé Ciss midió mal en una acción. Su pisotón con los tacos a Ceballos fue un disparo en el pie de su Rayo a los 80 minutos. Se iniciaba el asedio madridista. Ceballos rozaba el poste, Camavinga estrellaba en él un cabezao, Brahim se topaba con Batalla, que sacaba un disparo arriba de Rodrygo y cuando los nueve minutos de añadido se marchaban y el sufrimiento rayista encontraba premio, llegó un penalti absurdo que tiró por tierra todo el esfuerzo de los visitantes.
Con el Rayo encerrado en su área, achicando como podía, Mendy midió mal en un intento de despeje y golpeó a Brahim en el pecho. Mbappé, sin nervios, dio un triunfo agónico a un Real Madrid que no encuentra la mejoría pero sigue en la pelea.
. Ficha técnica:
2 – Real Madrid: Courtois; Fede Valverde, Raúl Asencio (Ceballos, m.46), Huijsen (Alaba, m.77), Camavinga; Tchouaméni, Güler (Rodrygo, m.77), Bellingham (Brahim, m.10); Mastantuono (Gonzalo, m.60), Vinícius y Mbappé.
1 – Rayo Vallecano: Batalla; Ratiu, Lejeune, Mumin, Chavarría; Pathé Ciss, Gumbau (Óscar Valentín, m.56); Isi, Ilias (Carlos Martín, m.84), Álvaro García; y De Frutos (Pedro Díaz, m.56).
Goles: 1-0, m.15: Vinícius. 1-1, m.49: De Frutos. 2-1, m.100: Mbappé de penalti.
Árbitro: Isidro Díaz de Mera (Comité Castellano-Manchego). Amonestó a Ceballos (69) y Vinícius (83) por el Real Madrid; y a Gumbau (53), Chavarría (57), Isi (65), Oscar Valentín (72), Batalla (82), Ilias (83) y Pacha Espino (99) por el Rayo. Expulsó a los 80 minutos a Pathé Ciss con roja directa y en el 103 a Chavarría por doble tarjeta.
Incidencias: encuentro correspondiente a la jornada 22 de LaLiga EA Sports disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 71.051 espectadores. Los jugadores lucieron un brazalete verde como símbolo de la lucha contra al cáncer. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Lucien Muller y Brad Branson, exjugadores del Real Madrid de fútbol y baloncesto, respectivamente.
Roberto Morales





