SAN CRISTÓBAL.(Por: Judith Valderrama). Sería lo de menos para quien no tiene vehículo que la gasolina escasee, lo grave del caso es que en Venezuela todo se mueve con combustible, desde el bocado de arepa que se lleva a la boca, hasta el medicamento más sofisticado requiere del uso de gasolina para llegar a su destino final,  y  una crisis tan aguda por combustible, como la actual, repercute directamente en más escasez y precios elevados de alimentos.

“En la última semana, hasta cuatro días debe pasar un productor agrícola en una cola de gasolina, porque solo dos veces a la semana está llegando combustible al municipio Jáuregui, y nosotros los de la  montaña llevamos el 47% de las hortalizas que se consumen en la Gran Caracas, pero así no podemos ir”, explica el coordinador del Frente Andino de Productores del Táchira, Oscar García.

Para los ganaderos la situación es idéntica,  señala el presidente de la Asociación de Ganaderos del Táchira, Leonardo Figueroa. La dificultad por el combustible para casi todas sus operaciones de producción incide en el precio  final del producto, que alcanza esta semana hasta Bs. 42 mil por kilogramo en el mercado municipal de San Cristóbal.

Los empresarios y comerciantes representados por Fedecámaras también se dicen acorralados  por la situación general para producir o comercializar  sus mercancías, hasta el punto que son incalculables las pérdidas que deja la crisis del combustible, de acuerdo a lo que señala el presidente de la organización, Daniel Aguilar, quien sostiene que desde el Táchira se surten  220 ciudades del país con más de 5 mil 600 camiones de hortalizas. Solo a la capital salen unos 900 cada semana; pero se ha reducido el envío por falta de combustible en una tercera parte”.

¿Maquillaje?

Las colas para surtir de gasolina en las estaciones de servicio de San Cristóbal disminuyeron en densidad esta semana; pero siguen siendo copiosas. De seis horas como tiempo promedio, se ha bajado a 1 hora 30 minutos, lo que todavía refleja anormalidad y carencias.

En el resto del estado las colas siguen siendo hasta de un día de permanencia para surtir, de  acuerdo a lo que reportan habitantes de otros municipios y representantes agropecuarios. En San Cristóbal es diferente, de acuerdo a lo que  señala un taxista consultado, Pedro Ramírez, quien dice que hay menos colas (miércoles 04) porque amanecieron la mayoría de estaciones  de servicio cerradas en la ciudad, “sin gasolina no hay cola”.

Mientras que Eleuterio Pinilla, conductor de un microbús, sostiene que es puro maquillaje la disminución de las colas esta semana en la capital del Táchira, “es por el partido de Uruguay de esta semana en la ciudad, es para no mostrar la crisis a los de afuera; pero la verdad, lo que disminuyó fue el contrabando de gasolina hacia Colombia por esta semana, por lo que al pasar el partido las colas serán brutales porque deben recuperarse los mafiosos de la gasolina”.

A Bs. 6 mil el litro

Los productores agropecuarios de Jáuregui y municipios vecinos deben pagar por pimpina de gasolina de 20 litros, hasta 120 mil bolívares. Este mercado negro se  crea a raíz de la crisis del combustible y señala el productor Oscar García, que esos 6 mil bolívares por litro que pagan de más, se refleja en el precio final de las hortalizas, por lo que es el ciudadano común quien termina pagando las consecuencias de la escasez y el “bachaqueo”.

“Hemos aumentado las hortalizas y verduras porque tenemos que pagar más por todo, por ejemplo esta semana el kilo de tomate valía  350 mil Bs una cesta de 20 kilogramos, lo que es unos 17,500 Bs. por kilo. El precio para el consumidor final se lo están poniendo en  22 mil Bs. el kilo de tomate”.

Reitera  García lo agobiante y arriesgado que significa ser productor agrícola en Táchira: “el Comandante de la Guardia Nacional de La Grita manda a los efectivos a custodiar las  estaciones de servicio y los productores agropecuarios somos  víctimas de esa medida, porque cuando estamos en las colas por el combustible y decimos una media palabra, de una nos meten presos. Hay varios presos en esas situaciones porque dicen no estar de acuerdo con un “bachaqueo” de gasolina auspiciado por los  mismos  funcionarios de la zona, entre Policía estadal,  Policía Nacional y la Guardia Nacional”.

Las hortalizas se pierden

“Nuestras hortalizas se están quedando en los predios agropecuarios donde no las podemos sacar de los carros”, afirma el coordinador del Frente Andino de Productores del Táchira, para quien producir se ha convertido en una pérdida de tiempo: “La gente de Pregonero, por ejemplo, que tiene que traer zanahoria y papa para el municipio, no está sacando su producción porque no tienen combustible para  salir a venderla”.

El municipio Jáuregui es piloto de producción agrícola en la zona de montaña, abarca Pregonero, San José de Bolívar,  El Cobre, La Grita, Seboruco, Hernández, San Simón, Caño Amarillo, Queniquea, Boconó, la Panamericana, y su producción alcanza un millón 400 mil kilogramos semanales de hortalizas que están en riesgo de perderse.

La  crisis del combustible afecta en menor proporción directa a Caracas, allá llega más gasolina  y gasoil; pero las consecuencias son indirectas para los habitantes de la capital, quienes se ven más afectados en materia alimentaria como consecuencia del problema del combustible. Refiere Oscar García, que de los 900 camiones que cada semana salen desde Jáuregui y los municipios de montaña para la capital, salieron la pasada semana solo unos 350, porque no tienen cómo movilizarse.

“Nosotros no tenemos combustible para los equipos de trabajo. No tenemos un cupo que nos permitan comprar para poder poner a operar la maquinaria y las plantas eléctricas que se requieren. Si sigue este déficit de combustible se tendrá que acudir a un mercado internacional y se tendrá que abrir la frontera, para traer gasolina, y quien pagaría las consecuencias de todo será el consumidor”.

La  escasez de gasolina aumenta el hambre indirectamente, refiere García que al no disponer de combustible se pierde la producción, porque unos días sin poder moverse y mantener detenida la lechuga, el cilantro, el tomate, el coliflor o el brócoli en un camión, daña los productos.

70% menos de producción

“La producción agropecuaria sigue mermando.  Solo queda 30% activa, porque día a día va decayendo más…” afirma el representante de los productores de montaña; aseveración que complica más la crisis nacional de alimentos, que entre escasez e hiperinflación están condenando al hambre a millones de venezolanos, en un país con índices de pobreza crítica que  supera el 50%, mientras un 86% vive en pobreza”.