“La crisis humanitaria en Venezuela se acerca a niveles de holocausto”, afirma un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas. Declaraciones parecidas hacen diversos organismos internacionales en temas de salud, alimentación, seguridad, derechos humanos y otros aspectos delicados en materia del derecho a una vida saludable. En su Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias correspondiente al año 2017, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cita el caso venezolano como una de las situaciones más delicadas en materia de derecho a la alimentación. Diversas organizaciones han denunciado la desnutrición severa, entre ellas Cáritas de Venezuela cuando afirma que el 68% de niños evaluados por esta organización de la iglesia católica presenta algún tipo de malnutrición.

La Encuesta Nacional de Hospitales de 2017, publicada por la ONG Médicos por la Salud en conjunto con el Observatorio Venezolano de Salud, informa que “al 76% de los hospitales públicos les faltan medicinas. Al 81% de ellos también les falta material quirúrgico, catéteres o sondas. El 86% tiene sus equipos de rayos X dañados. En el 94% los tomógrafos están averiados y en el 44% de esos hospitales los quirófanos están cerrados”.

Recientemente organizaciones de la sociedad civil especializadas denunciaron que “el número de muertes relacionadas con el Sida en Venezuela ha subido casi 75% desde el 2011. Las personas con VIH y Sida también están falleciendo por desnutrición severa”.

El propio Ministerio de Salud publicó en su primer boletín desde el año 2014 que “los números muestran un incremento de 30% en mortalidad infantil y 65% en mortalidad materna entre 2015 y 2016: de 256 mujeres fallecidas en 2015 se pasó a 456 en 2016. Además, la malaria, que estuvo controlada por más de 50 años, se volvió endémica. Hoy hay alrededor de 240,000 casos y 13 estados del país están en condición de epidemia, cuando en 2010 sólo había tres estados con casos reportados”. El boletín también mostró el regreso de enfermedades como la difteria, erradicada hace ya dos décadas, que volvió el año pasado con 324 casos. Al otro día de publicado el boletín la ministra fue destituida.

La situación es tan grave que el segundo de los cuatro puntos presentados por la oposición en el proceso de negociación de República Dominicana fue: “2) Que se permita el canal humanitario de alimentos y medicinas para aliviar el inmenso sufrimiento social”. Allí organizaciones de la sociedad civil que trabajan por el derecho a la salud presentaron mecanismos “que pueden contribuir a resolver las apremiantes necesidades en salud y nutrición de más de 4 millones de personas cuya salud y vida están en peligro”.

El régimen rápidamente rechazó la propuesta. Hay muchas clases de estupidez humana, pero la peor es esa: la estupidez malvada.