Que la herencia cultural sea nuestra vacuna
escrito por Emiro Materano   
lunes, 18 de junio de 2012
Los trujillanos contamos con una herencia cultural que nos legaron sabios como el doctor Hernán Méndez Castellano, producto de su siembra y cosecha en el terreno de la ciencia y el humanismo. Ese legado es un importante antídoto destinado a fortalecer la resistencia y la perseverancia

El 21 de mayo leí un trabajo del Dr. Eladio Muchacho sobre el persistente llamado suyo, a que nos aboquemos a dar muestras sinceras de que estamos dispuestos a entrar en el esfuerzo, que significaría, ayudar a diseñar los proyectos o propuestas sencillas pero na­da superficiales, que pudieran orientar las acciones de trujillanas y trujillanos, humanistas y científicos de cualquier parte del mun­do, destinadas a construir una opinión pública fuerte, en cuanto a su convicción de que Trujillo sigue rezagado y se hace necesario por lo menos, mostrar las bases de sustentación de Un Trujillo Posi­ble, que nos sirva de orientación para el lugar y momento, que nos lleve a un impostergable encuentro de voluntades y saberes.

Los sustratos sobre los cuales sustenta Eladio sus ideas sobre el tema que hemos abordado, no es una tarea fácil, sobre todo cuando toca los ámbitos de lo político, lo social y ecológico, entre otros componentes o factores, que ayudan a ver con mucha claridad el conjunto que estremece hoy nuestra sociedad global, pero que también en lo nacional a nuestra so­ciedad venezolana, con un go­bierno y un país, que quiérase o no con su proyecto político en pleno proceso, impacta fuertemente y en sentido positivo a nuestro continente, y a lejanos y viejos continentes, que también hoy se estremecen en medio de la lucha que libran lo viejo que envejeció como sistema político y económico, y lo viejo que se renueva y emerge con rostro amerindio, desde las entrañas del pueblo venezolano, latinoamericano y caribeño, como una alternativa posible y humana de vivir la vida.

La intención mía en este escrito es la de tratar de tomar el rostro de mis paisanos y paisanas en mis manos, para mover ese rostro de izquierda a derecha y viceversa, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, invitándoles al mis­mo tiempo a ver, a observar, a palpar con los cinco sentidos el Trujillo real con que contamos, y las demandas que de nosotros exige ese Trujillo en el día de hoy, para que no lo dejemos con sus manos estiradas, cuando nos pide conciencia, unión, audacia para acometer grandes empresas sociales, culturales, económicas, políticas, ecológicas y conservacionistas.

La herencia cultural

La herencia cultural y social que nos legaron sabios nuestros co­mo el Dr. Hernán Méndez Castellano, producto de su siembra y cosecha en el terreno de la ciencia y el humanismo suyo, es como una probada vacuna destinada a fortalecer la resistencia y la perseverancia, al mismo tiempo que la búsqueda de abatimiento progresivo de los desánimos prematuros o el pesimismo que se ha­ce la sombra de hombres y mujeres nuestros, y que muchas veces nos lleva a la renuncia del ideal distante pero visible, que conmovió al trashumante Hidalgo de la Triste Figura, que nunca se rindió, y que hoy cabalga junto al viento en todos los lugares de la tierra, donde se dice está, la esquiva y obsesionante Utopía Pro­bable, la que ha ido desplazado sin que lo notemos, por aquello que llamamos Improbable.

El Dr. Hernán Méndez Cas­tellano, a quien tuve el honor de conocer y beber algunos sorbos en su libro de vida que es todo un manantial de conocimientos como médico pediatra e investigador, más allá de su ideario iluminado con el fanal de la doctrina hipocrática, es el mejor referente que nos muestra Eladio Muchacho como abrebrecha, para iniciar la agrimensura de más corto trayecto, del camino angosto como decimos los cristianos, por donde en­contraremos la ruta que nos lleve a mediano o largo plazo al Trujillo Posible, que alguna vez comenzaríamos a nombrar como: El Tru­jillo que ahora tenemos y que es: grande, próspero, hospitalario, porque habrá sido el Trujillo que en lugar de luchar contra la naturaleza para hacerla obedecer, lu­charemos a su lado para obedecerla.

Menudito como el Dr. Víctor Valera Martínez y el Dr. Manuel Andara Olivar, el Dr. Méndez Castellano colega del Dr. Emig­dio Cañizález a mi manera de ver, constituyeron la llamarada parpadeante de un faro triangular que sirvió para orientar el rumbo de las trujillanas y trujillanos como Eladio Muchacho, osado navegante en mares tormentosos sin luna llena, quien sigue el rastro esquivo de la huidiza utopía, que hasta yo mismo en momentos del humano desaliento, he comparado con la Khimaira de los griegos.

Ya para terminar diría yo que, me gustaría que el Dr. Eladio Muchacho repusiera su escrito del lunes 21 de mayo, porque encuentro que mucho de lo expuesto allí por su autor, me parece haberlo leído en los artículos de la nueva Ley Orgánica del Trabajo, incluso antes de ser aprobada por la Asamblea Nacional y refrendada por el presidente Chávez, donde se toca particularmente el de la ma­dre encinta, antes y después del alumbramiento, y consecuencialmente sobre el niño o niña nacidos vivos, sus derechos, el de la madre e incluso el del padre y por si fuera poco el de la familia monógama, casada o no, pero sujeta a la protección del Estado venezolano.

Si la naturaleza se opone lu­charemos con ella para obedecerla, poniéndonos definitivamente a su lado para amarla y no para agredirla.

Ahora es el turno de mostrar a los trujillanos y trujillanas, que el Trujillo Posible puede ser el triunfo de lo improbable.

Un amigo de Jubiote

Emiro Materano, natural de Santa Ana de Trujillo. Excursionista desde niño, amigo de Jubiote el Viento Huracanado de la Montaña, ecologista, escritor de versos silvestres, extraídos de las misteriosas cavernas de su bomba cardíaca, taita, abuelo y bisabuelo y amigo de sus pocos amigos. Articulista de Diario de Los Andes, y padrino de los campesinos del mar de todos los mares, ríos y lagunas. Perseguidor incansable de Khimaira, la quimera de mis mares y de los griegos. Docente, trabajador cultural, comunicador social alternativo y locutor.