Somos como conversamos
escrito por Eladio Muchacho Unda   
martes, 31 de enero de 2012
“De la abundancia del corazón habla la boca”. Mateo 12:34

Valera. Siglo pasado. Años ochenta. PorTrujillo: Espacio de en­cuen­tro para conversar, pensar y soñar juntos. Pensar juntos: dialogar. ¡Qué importantes son estos espacios!
Una de las lecturas que compartimos y conversamos fue "El punto crucial" de Fritjof Capra. Me desconcertaba que según Ca­pra la razón de todas las diferentes crisis que confrontamos es una profunda crisis de percepción. Ca­pra me llenó de preguntas: ¿Cri­sis de percepción?, ¿Puede alguien como yo, que es miope, pero cree que con anteojos ve bien, sufrir una crisis de percepción?, ¿Sig­nifica eso que existe algo que no percibo?. Entonces, ¿Qué es la rea­lidad?, ¿Qué le falta a la realidad que percibo?, ¿Hay algo que dejo de percibir que de percibirlo me daría respuestas efectivas para resolver las crisis?, ¿Y las universidades?, ¿Y los merecidamente prestigiosos centros de investigación?, ¿Y las fortunas que invierten los países más desarrollados para resolver las crisis? En algún momento me di cuenta que "tanta" incapacidad de "tanta" gente con "tantos" recursos era una pista pro­metedora de una explicación válida, que me permitiera entender lo de la crisis de percepción: Hay algo, o mejor dicho, falta algo, que hace que nuestros diagnósticos sean desacertados. Enten­dí entonces que el problema radica en nuestra manera de observar lo que llamamos realidad: vemos fragmentos separados, objetos aislados, no percibimos la interacción de los sistemas que crean la maravillosa complejidad que nos rodea y de la que somos parte activa-y-fun­da­mental. Digo activa-y-fun­da­men­­­tal porque con nuestras pa­labras tenemos la capacidad de crear cielos o crear infiernos: creamos realidades. Somos creadores. Abri­mos mundos. Nuestras narrativas tienen el poder para des-en­cadenar el despliegue de lo posible y de lo aparentemente im­posible. Pode­mos ser "superhombres", ¡A­le­lu­ya!, tenia razón Nietzs­­che.

Empecé a "darme cuenta" y a valorar "el darse cuenta". Años después aprendí que hay un poder transformador en "el darse cuenta". También aprendí a distinguir entre "ver" y "observar", y entre "oír" y "escuchar", fue cuando co­­nocí a Rafael Echeverría; pero vol­­vamos a "PorTrujillo" y regresemos a Fritjof Capra, dice Capra:

"Lo que necesitamos es un nue­vo paradigma, una nueva vi­sión de la realidad, una transformación fundamental de nuestros pensamientos, de nuestras percepciones y de nuestros valores".

El pasado 21 de marzo, dije que es evidente que Trujillo está rezagado y que cada día que pasa el rezago es mayor. Nos quedamos atrás hace mucho tiempo, pero no es cuestión de buscar culpables, es tiempo de darnos cuenta. Basta de vivir en el lamento, la excusa, la indiferencia, el resentimiento y la inacción. Es tiempo de construir nuevas realidades. Necesitamos un cambio de mirada y una mayor expansión de la conciencia social y política de nuestras comunidades. El gran Marcel Proust escribió: "El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos territorios sino en tener nuevos ojos".

Démonos cuenta que la manera como se integran y articulan, se relacionan, las partes que componen el organismo que llamamos Trujillo es más importante que las partes mismas. Dijo Matin Buber: "En el principio está la relación". Las respuestas y las claves del despliegue están en los procesos, relaciones, conexiones (sinapsis), interconexiones e interdependencias. Debemos aprender a observar relaciones. Lo que llamamos realidad es una trama viva, un tejido de vida y no un conjunto de he­chos y objetos aislados. Esta mirada es muy diferente a la que subyace en los variados esfuerzos que se han hecho y se hacen para trans­formar a Trujillo. Cuando Ca­­pra habla de una transformación fundamental de nuestros pen­­samientos, de nuestras percepciones y de nuestros valores, se refiere a lo que Thomas Merton llama "cambio del corazón", y que Peter Senge en "La quinta disciplina" denomina "metanoia", palabra del griego compuesta de "meta" (por encima, más allá) y "noia" (men­te): más allá de la men­te, cambio de enfoque, desplazamiento, salto mental. Es in­dudable que los cambios y trans­­formaciones que deben producirse en los trujillanos para des-en­cadenar el despliegue del Tru­jillo Posible tienen que ver con el alma del trujillano.

Es posible que algunos piensen que quienes hablamos de estos temas y proponemos acciones en esta dirección, que nos son cabilla y concreto, somos soñadores, come flores, pastores de nu­bes, pero no es así, y para de­mostrarlo traigo a escena a un político exitoso recientemente fallecido: Vaclav Havel, un hombre de ac­ción que participó en "la Revo­lución de Terciopelo" que liberó a Checos­lovaquia del comunismo, y luego fue presidente de la Re­pública. Fue un político que realizó una obra real, tangible y concreta, no fue un comeflor. ¿Qué nos quiso decir Vaclav Havel cuando escribió lo siguiente?:

"Las cualidades que el político del futuro debe cultivar son su alma, la espiritualidad personal y la experiencia directa y personal de las cosas y eventos; el coraje de ser el mismo y de actuar de acuerdo a su conciencia; la hu­mildad para confrontar el orden misterioso del ser; la confianza en su propia dirección natural; y, por sobre todo, que su objetividad per­sonal constituya su principal vínculo con la subjetividad del mundo".

Además de Vaclav Havel quiero también traer a escena a W. Edward Deming, otro hombre de acción que participó en la transformación de la industria japonesa. Deming nos dejó una frase que nos debemos grabar todos los que luchamos para des-encadenar el despliegue del Trujillo Posible; dijo Deming:

"Nada cambia sin transformación personal".

Con el debido respeto traigo también a escena a Su Santidad Benedicto XVI, quien en su carta encíclica "Caritas In Veritate" nos dice:


"El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre (...) no hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas (...) para ello se necesitan unos ojos nuevos y un corazón nuevo, que superen la visión materialista de los acontecimientos humanos y que vislumbren en el desarrollo "ese algo más" que la técnica no puede ofrecer..."

Una mirada nueva y un corazón nuevo, pero ¿cómo lo logramos? Observando el tipo de ob­servador que somos, y observando nuestras conversaciones. So­mos como conversamos y si estamos como estamos es porque conversamos mal, y en consecuencia nuestras relaciones y acciones no generan la potencia necesaria para crear el nuevo ser de Trujillo.
El despliegue del Trujillo Po­sible requiere de un cambio ontológico significativo. Un gran trujillano, el Dr. Miguel Ángel Bu­relli Rivas me decía:

"Necesi­ta­mos una educación de aliento di­ferente que transforme al hombre, para que este a su vez lo transforme todo".