DLA - Información | 12/08/2017 | 1:11 am
Símbolo de optimismo y vida en fructífera convivencia
Trujillo, estado Ateneo (+Fotos)

Gráficas: Archivo

Los ateneos han beneficiado a la población trujillana, mediante las actividades que allí se han cumplido. Su vitrina cultural e historia son ejemplo para nuestras futuras generaciones

Elvins Humberto González.-

La labor ateneísta en la historia del estado Trujillo por más de 70 años ha sido fructífera. Años de trabajos a favor de la cultura hoy dan crédito para asegurar que valió la pena el trabajo, pues a pesar de las actuales circunstancias, son muchas las satisfacciones logradas  gracias al estado Ateneo.

Los Ateneos fueron un sueño hecho realidad donde no faltó el trabajo unido, constante y hecho con amor por un grupo de personas que laboraron arduamente a favor de la cultura.

Logros

Uno de los tantos éxitos alcanzados por los ateneos regionales, es la de haber logrado sedes propias, constituida por hermosos y funcionales edificios, donde se le daba cabida al diario ajetreo cultural y que sirviera como una ventana abierta para el talento local, tal y como se observaba en las sedes del interior.  

A fuerza de tesón se logró ganar espacios y tiempo para presentar numerosas exposiciones de las artes plásticas nativas y demás regiones del país e incluso internacionales.  Se celebraron eventos culturales de todo orden, se formaron valiosas bibliotecas, se estimuló la vocación artística e intelectual de las personas de cada una de la localidades ya sea, Valera, Trujillo, Boconó, Escuque, Betijoque, Carache o La Quebrada, sitios donde el trabajo marcó la pauta.

Los ateneos fueron escenarios para la creación de importantes certámenes de valor nacional, formando toda una escuela. Todo eso colocó a Trujillo a la par de los grandes ateneos del país como Caracas, Cumaná y Valencia.

Se agitó un mundo espiritual

Desde Trujillo se agitó todo un mundo cultural, cuya repercusión no se hizo esperar en artistas e intelectuales de relieve nacional e internacional, que voltearon sus ojos y su preocupación ante el puñado de gente que, en nuestra tierra bendecida por Dios, la Virgen de La Paz y José Gregorio Hernández, ha hecho posible el milagro de la cultura, como un bien de todos los pobladores, sin distingos de ningún orden.

Han beneficiado a la población trujillana, mediante las actividades que allí se han cumplido que se han quedado para la posteridad enmarcada en una vitrina histórica que nadie ni nada puede borrar ni desaparecer. Los ateneos han cumplido en todo cuanto se refiere o atañe al mundo de la cultura y de la inteligencia, ha tenido de ejemplo, más allá de las meras fronteras regionales.

Los ateneos trujillanos han sido creadores errantes del estado Trujillo, de ese Trujillo que todos soñamos lleno de prosperidad y con un intelecto mucho más alto a medida que trascurre el tiempo.

Antecedente histórico

Trujillo ha sido una tierra feraz para el hecho cultural. Tal vez como un mecanismo de defensa. Acá los españoles, durante la Conquista y la Colonia, procesos que duraron más de 300 años, no encontraron oro, el metal que convirtió en imperios a los virreinatos de México, el Perú y Santa Fe de Bogotá. Pero los curas, que tenían otra visión y misión del hombre para estas tierras nuevas, a través de la educación y del pensamiento trascendente, crearon instituciones para darle sentido a la existencia al margen de las precariedades.

Conventos, escuelas y seminarios fueron fuentes de la cultura que dejaron su impronta en la formación de pueblos y ciudades, como por ejemplo en Trujillo el Convento Regina Angelorum, donde el Obispo chileno, Briceño, dejó huella de filósofo denso.

Los ateneos en las primeras décadas del siglo XX, crean en el país, espacios para la cultura popular y para el debate político reivindicador. En Valera se funda el primero en 1905, cuando un grupo de intelectuales encabezados por Américo Briceño Valero lo pone en marcha, apenas duró tres años, pues las condiciones políticas de la región muy dadas a resolver los problemas a través de la aventura caudillista del asalto entre gallos y medianoche, dieron al traste con esa casa de la cultura que funcionó en la calle 12 con avenida 13, donde hubo un escenario para la música, la danza, el teatro y la conferencia.

 

Mística, convicción, determinación y perseverancia

 

  • Los ateneos han cumplido en todo cuanto se refiere o atañe al mundo de la cultura y de la inteligencia

Trujillo, estado Ateneo, se decretó en 1990 en la Asamblea de la Federación de Ateneos de Venezuela, para la época Trujillo contaba hasta con 11 ateneos, eso gracias a su rica historia, por la dedicación en pro de la cultura y que piedra a piedra, bloque a bloque fue edificando una hoja de vida intachable, promovida por grandes seres humanos que se dedicaron con empeño, mística, sobre todo con convicción, determinación y perseverancia.

De ese grupo humano hoy debemos mencionar los nombres de mujeres que se pusieron pantalones y fueron claves para la cultura del estado Trujillo, como lo es Aura Salas Pisani, quien conjuntamente con Miriam Zambrano de Urosa, Lourdes Dubuc de Isea desde Boconó o la doctora Mireya Mendoza, del Ateneo de Trujillo, Francisco Crespo Salas en su Escuque amado, la incansable y luchadora Marlene Briceño, heredera del don de trabajo impreso por Aura Salas, y junto a ellos han estado muchos más que han librado una batalla contra esto y aquello, como diría don Miguel de Unamuno, hasta llevar a feliz términos sus nobles propósitos de enaltecer la cultura en su estado Trujillo, donde se cumplió un extraño fenómeno, como lo es el de haber creado y sostenido siete ateneos regionales que hoy día son orgullo de la cultura no sólo regional sino también nacional.

Esas mujeres y Don Pancho, como pilares, capitales del material humano substancial para tan altas labores, han propendido a un desarrollo cultural en el estado, que los honra y los dignifica. Es una labor callada y apartada, pero no por ello, menos trascendente. Más aún, por cuanto en provincia es más difícil cumplir con propósitos culturales, en muchos casos, por la apatía ambiente. A esa apatía lograron vencerla.

Hablando aquí y susurrando allá, exigiendo y pidiendo en voz alta, en fin, utilizando todos los medios a sus alcances, para satisfacer las mínimas necesidades espirituales a que también tienen derecho los pueblos enclavados en la provincia venezolana.

Creemos que es hora de retomar los objetivos y metas a alcanzar, las cuales aquellos forjadores propusieron, para lo cual se cuenta con el aval de una extenso y nutrido inventario histórico edificado de valores, señeras de la intelectualidad y el arte nacional e internacional, por cuanto la actividad desplegada por los animadores y sostenedores del Trujillo Ateneo, trasciende toda posibilidad inmediata, convirtiéndose en un reservorio para un nuevo y mejor futuro de cuanto tiene que llegar a ser la entidad y su trujillanidad dentro del ámbito cultural de la patria...

El Trujillo, estado Ateneo, llegó a ser escenario hasta de diez Festivales Internacionales de Teatro entre los años 1982 y 1992, y sede del Primer Encuentro Iberoamericano de Teatro en el año 1993 con la presencia de España, Colombia, Ecuador, Puerto Rico, República Dominicana, Islas Neerlandesas, Cuba y Trinidad y Tobago, además de 120 ateneos en representación de Venezuela.

 

1993

Valera fue sede del Primer Encuentro Iberoamericano de Ateneos


 

La actualidad de hoy día

Los trujillanos en general mantuvieron una gran receptividad con estas instituciones, lo que a la vez constituía un compromiso por parte de aquellos gerentes de la cultura, que no es ningún otro sino seguir sirviendo a la colectividad, continuar acogiendo todas las manifestaciones sociales, culturales, políticas, religiosas, además de organizar y mantener los espectáculos que disfrutan y recuerdan lo mejor posible nuestras tradiciones culturales, para beneplácito de nuevas y viejas generaciones.

Hoy la realidad es otra. Los ateneos trujillanos se encuentran en un gran porcentaje en precarias condiciones, casi sin funcionamiento o con un funcionamiento ajeno a lo que debe ser su función. Con una que otra excepción. En la región luego del año 2000 se presentó una guerra y atentado contra los ateneos y contra quines los dirigían.

Esa guerra desproporcionada, llena de intereses personales y políticos llevaron a la disminución del acontecer atentitas regional. Factores externos fueron acabando con nuestras casas de cultura y a su vez con la propia cultura. Sin profundizar en detalles (quedará para otra trabajo) los ateneos de Valera y Trujillo fueron tomados a la fuerza, desmantelados y la operatividad se vino al suelo, desvirtuándose su razón de ser y para qué fueron creados. El de Boconó fue echado al olvido y pareciera que eso a nadie le duele y mucho menos le importa, el de Escuque por fortuna consiguió con la gente de la Institución Escuqueña una mano amiga para su funcionamiento. Poco se sabe de los ateneos de Betijoque y La Quebrada. Se perdió la institucionalidad de cada uno de ellos. Un atentado al desarrollo, progreso, educación y cultura del pueblo trujillano.

"Los ateneos no han sido ni son un nómada con ventanas y puertas cerradas, un cenáculo, una capilla para privilegiados. Sus puertas han estado siempre abiertas y deben seguir así a favor del pueblo para su libre funcionamiento sin mezquindades, caprichos y parcelas", reza la alocución de Adriano González León, postulado que emitió en un emotivo discurso con motivo de los 50 años del Ateneo de Valera en el año 2000. “Los ateneos trujillanos junto a las mujeres y hombres que se han forjado por ellos, son símbolo de optimismo y de vida en fructífera convivencia”.

Es por eso que insistimos en que ese Trujillo Ateneo debe volver a florecer, recuperar el terreno perdido, iniciar nuevos caminos apartando los obstáculos espinosos que se han colocado en su trayecto.

El Trujillo Ateneo hay que rescatarlo con símbolo de trabajo, dedicación y honestidad.