DLA - Información | 19/05/2017 | 10:56 am
El estado necesita la acción de todos para contrarrestar la sequía de las cuencas
Minea: reforestación se hace “graneadita” en Trujillo

El Minea ha realizado obras de reforestación en el caudal del Motatán

Gráficas:

En busca de respuestas en torno a las propuestas de reforestación de las nacientes de los ríos y la reparación de la actual red hídrica del acueducto de Valera, las autoridades dan a conocer sus planes y acciones para resolver el problema del agua

María Gabriela Danieri // maria.danieri@diariodelosandes.com.-

El agua no distingue entre pobres o ricos, opositores o chavistas. Todos se benefician de este recurso insustituible. Sin embargo, en los últimos años, este bien ha escaseado a causa de la disminución de los principales caudales, que alimentan las plantas de potabilización del estado Trujillo. Esto por mencionar solamente a nuestra región, pues el problema del agua, es una preocupación a escala mundial.

Menos agua, menos calidad

Este fenómeno natural, señalado por varios expertos consultados por el Diario de Los Andes, tiene su origen en la deforestación de las cuencas de los ríos, debido a la acción del hombre. No obstante, lejos de ser un daño irreparable, tiene solución. Esta es la recuperación de las áreas verdes, sobre todo en las nacientes y orillas de los ríos.

El ingeniero civil Ernesto Rosales explicó que, a consecuencia de esta deforestación, cuando llueve, el río arrastra sedimentos orgánicos hasta la planta de potabilización. En el caso del acueducto de Valera (El Cumbe), como lo ha declarado en reiteradas ocasiones los funcionarios de Hidroandes, estos altos niveles de turbidez son imposibles de procesar por el sistema (de más de cuatro décadas de construcción).  Situación que ha traído la paralización del servicio y la sequía para los municipios Valera, San Rafael de Carvajal y parte de Rafael Rangel.

Hasta este punto, la población y los entes gubernamentales se encuentran ante dos encrucijadas: cada vez menos agua y mayor turbidez. Ambos problemas desprendidos por la falta de vegetación.

La solución es ahora

La solución, como planteaba el ingeniero Rosales, es la reforestación, pero esta no es inmediata. De comenzar ahora, se verán los resultados en 20 o 30 años. Pero ¿Los organismos del Estado están conscientes de esta realidad? y si la saben ¿Qué hacen para recuperar las cuencas? En busca de respuestas, se consultó al Ministerio de Ecosocialismo y Aguas.

El ingeniero en construcción civil, César Vergara, aseguró que desde el Minea, se ejecutan acciones para combatir los daños medioambientales causados por las prácticas agrícolas y de las comunidades, en las zonas cercanas a las quebradas y ríos.

Plan 2017

En diciembre de 2016, la Dirección del Minea, de Trujillo, entregó el proyecto de reforestación de cuencas hidrográficas 2017, al Ministerio. Este fue aprobado y esperan la entrega de recursos para ejecutarlo. El plan contempla la arborización y plantación de 58 mil especies (forestales y agroforestales) en 52 hectáreas, repartidas cerca de  los ríos Motatán (municipios Valera y Urdaneta, colindante con Mérida), Boconó (colindante con Portuguesa) y el río Pocó. Incluyen las microcuencas y subcuencas (como el Castán en Trujillo), que alimentan a estos caudales.

La plantación está organizada dos veces al año, al finalizar la estación de sequía y al iniciar la de lluvia, para evitar que se sequen o desprendan. Igualmente, se hace un seguimiento de estas siembras y, junto a las comunidades organizadas, se conservan. En este punto, admite el jefe de la División de Gestión Ecosocialista del Minea, se hace necesaria la conciencia y participación activa de la ciudadanía.

El Estado no puede solo en la consecución de los objetivos. Si una vez reforestado, los agricultores de la zona vuelven a talar, quemar, usar de manera inadecuada los recursos hídricos para el riego y usan químicos; el esfuerzo se ha hecho en vano. Precisamente, el proyecto plasma la concienciación de los niños en las escuelas y de las comunidades. Llamado abordaje sociocultural y socioeconómico.

Abordaje en las escuelas

No obstante, esto se realiza desde el 2011 en las escuelas rurales, con la ejecución de charlas e inducciones en conservación del suelo y el agua. Además, de hacer jornadas de reforestación a mínima escala. En 2016 algunas de esas instituciones recibieron recursos para construir sus propios viveros, cuya producción es usada en las jornadas. En esa oportunidad, la escuela estadal Mesa de los Gabaldones, en Pampanito, realizó una práctica en la quebrada Agua Clara, de la cuenca Motatán. Igualmente, el consejo comunal “La Playita” en Tuñame (Urdaneta) realizó otra en la microcuenca Arenales.

En 2017 se han hecho reforestaciones en Río Arriba, en la cuenca del Castán, con la siembra de 300 árboles. Cerca del río Motatán, en El Cumbe, la comunidad y el Minea sembró 150 plantas, que ayudarán a oxigenar el cauce. Asimismo, en Rafael Rangel, han hecho recolección de desechos y colocación de plantas ornamentales en el Parque La Abejita. Pequeñas o “graneaditas” acciones, que a juicio de Vergara, ayudan a solventar el problema medioambiental.

Árboles y plantas adecuadas

De acuerdo a lo explicado por el Ingeniero Ernesto Rosales, quien tiene varios años investigando para la construcción de un nuevo acueducto, la reforestación es lenta y los entes gubernamentales podrían buscar especies de plantas de crecimiento rápido. De modo que, en 1 año, los suelos retengan la humedad y contribuyan a disminuir el desprendimiento de tierra. Planteó el uso del Vetiver (un pasto). Ante esto, el ingeniero Carlos Vergara explicó que sí ha sido estudiada esta especie, pero – por sus características- no se da en todos lados. En las zonas altas como Urdaneta, puede tener dificultades. En cambio, sería propicia en zonas medias como Pampán, Pampanito. Además, los pobladores podrían beneficiarse de su doble función, pues sirve de alimento para el ganado.

Hasta ahora, las especies protagonistas de la reforestación y el proyecto, son el Caro Caro, Alizos, Fresnos, Café, Cacao, Moringa, Bucares, entre otras.

Otras acciones

Por otro lado, el Minea- según Vergara- también ejecuta acciones junto a la Guardería Ambiental y la GNB, quienes procesan denuncias de la comunidad, sobre aquellas personas que botan desechos inorgánicos y químicos en los ríos e- inconscientemente- contribuyen a su muerte. Además, realizan limpiezas de quebradas, donde reposan objetos tan absurdos como neveras y colchones. No solo secan los ríos, sino que dejan a las comunidades a expensas de inundaciones.

Reparación de redes hídricas

Por su parte, la Ingeniero Lisbeth Durán, gerente encargada de Hidroandes, informó que desde este organismo ejecutan cuatro obras para la reparación de las redes más obstruidas o dañadas de Valera. Estas están en el casco central del municipio y las primeras urbanizaciones de la ciudad. Además, la hidrológica tiene un departamento de participación ciudadana, donde las comunidades hacen reportes de los botes de aguas blancas o servidas, con el objeto de atenderlas. La educación también es un eje central de este departamento, junto a las salas de gestión comunitaria. Realizan charlas para ahorrar el servicio.

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