DLA - Sucesos | 12/05/2017 | 11:05 am
La delincuencia acabó con los varones Moncayo Montilla
Estaba jugando bingo cuando llegaron a matarlo

Familiares y amigos se encontraron en el ambulatoria de Motatán, donde ingresó sin signos vitales

Gráficas: Oswaldo Vergara

El Cicpc levantaba un cadáver en Carvajal cuando los llamaron por el caso de homicidio en Motatán. Deben colectar las evidencias de interés criminalístico para rastrear a los responsables

Angélica Da Silva/ECS.-

Una llamada anónima reportó a la policía de Motatán sobre un presunto suceso cerca de la iglesia, mientras la comisión iba al sitio sicarios hacían de las suyas en Giraluna.

Afuera de la residencia Moncayo Montilla un grupo de hombres jugaba bingo, entre ellos estaba Pablo Emilio, el hermano mayor. Cuando los sujetos armados llegaron al lugar no tuvo tiempo de correr o esconderse, recibió los balazos frente a su familia y amigos.

Eran para él, nadie más resultó herido. El padre del muchacho no dudó en cargar a su hijo y llevarlo de inmediato al ambulatorio, pero las balas penetraron órganos vitales, no resistió.

Al centro de salud local llegaron familiares y amigos de Pablo Emilio, en llanto se respondían unos a otros “lo mataron” y avisaban por teléfono a más parientes.

Un familiar comentó que tiempo atrás asesinaron al hermano menor mientras trabajaba, la familia se fue por un tiempo atemorizada por la delincuencia, pero decidió volver a su terruño resignada.

Pablo Emilio no tenía antecedentes penales y “era un muchacho sano, eso es lo que duele” dijo un pariente. Comentó que trabajaba con su papá, viajaban a Maracaibo, Edo. Zulia eventualmente, pero tenían tiempo sin viajar “porque la situación está dura”.

Cuando la madre de Pablo Emilio llegó al recinto quiso ver a su hijo, no creía las palabras de quienes la rodeaban, “mi hijo está vivo” les replicaba. El impacto de verlo sin signos vitales desbordó sus sentimientos, lloraba, gritaba y hasta se desmayó, la delincuencia en Motatán le arrebató a sus varones.

Despistar

La policía del municipio sospecha de llamadas de despistaje, mientras van “a empujones” en la única patrulla disponible a constatar la denuncia telefónica, el hampa arremete y huye antes de que se den cuenta del engaño.

Pablo Emilio Moncayo Montilla (32)

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