DLA - Información | 12/05/2017 | 1:06 am
Las palabras de aliento también sanan
Enfermeras: comprometidas a servir por la salud

Herminia, Leslie, Erika, Angélica, Madelei, Duarli y Andrés, enfermeros de la Unidad de Diálisis Andina

Gráficas: Edgar Alviso

Además de ejecutar los tratamientos encomendados por los médicos y servir de intermediarios en la recuperación de los pacientes, los enfermeros y enfermeras tienen la tarea de brindar esperanza y aliento a los enfermos. Este principio de amor puede sanar más que sus manos

María Gabriela Danieri // maria.danieri@diariodelosandes.com.-

“Si quieres que otras personas sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión”, dice el Dalai Lama. ¿Quién más compasivas que las enfermeras? Los hombres y mujeres de esta profesión, han asumido esta cualidad como un modo de vida. Durante largas horas, sin descanso, ponen empeño en cuidar al enfermo, procurarles un tratamiento digno y, sobre todo lo demás, brindarles palabras de aliento.

Hoy 12 de mayo, cuando se celebra el Día Internacional de la Enfermera, Diario de Los Andes les rinde un homenaje especial. Cinco enfermeros, del Hospital Doctor Pedro Emilio Carrillo de Valera, nos cuentan cómo se desenvuelven en esta rama de la medicina, cuyo fundamento principal es la vocación de servicio.

Más amor

La mayoría, con más de 20 años de experiencia, ven con preocupación la formación de las nuevas generaciones, a las cuales les piden fortalecer sus valores humanos. Es cierto, muchas veces no son remunerados adecuadamente, pero ese pensamiento deben ponerlo por debajo de su ocupación. Nada paga escuchar un sentido “gracias” de una persona, a quien le han tendido la mano y consolado en momentos de enfermedad. Hoy, según su visión, esta premisa es importante, pues aunque fallen los medicamentos, nunca debe faltar la atención de la moral y el espíritu de los pacientes. Esto sana otro tipo de heridas y dolencias, quizás más profundas que las del cuerpo.

En el estado Trujillo, de acuerdo a la información otorgada por el Colegio de Enfermeras, hay un aproximado de 3000 profesionales de la enfermería. Están repartidos en dos municipios: en Trujillo, con responsabilidad sobre Carache y Boconó; y en Valera, con jurisdicción sobre Sucre, Rafael Rangel y la red ambulatoria colindante con Mérida. Sin embargo, no son suficientes, la salud en nuestra región, país y mundo, necesitan más personas compasivas. En 2016 la Federación Nacional de Profesionales de la Enfermería denunciaba un déficit del 50% en Venezuela; y, ese mismo año, la  Organización Mundial de la Salud manifestó la necesidad de 23 médicos, enfermeros y parteras, por cada 10.000 habitantes, en América Latina.

Sobre la festividad

El Día Internacional de la Enfermera, se celebra todos los años, en honor al natalicio de Florencia Nightingale. Una dama británica, nacida en el seno de una familia rica en 1820, quien luchó contra los prejuicios de su época para dedicarse a la enfermería (un oficio pensado sólo para los pobres). Sus conocimientos, matemáticos y estadísticos, contribuyeron a darle un rango científico a esta profesión y mejorar la salubridad de las tropas británicas en la guerra de ese siglo. Nightingale, conocida como la dama de la lámpara, pasó a la eternidad por su dedicación hacia los pacientes. Tenía la costumbre de hacer rondas nocturnas para atenderlos. Además, fue la primera en fundar una escuela para enfermeras.

Labor

La Unidad de Diálisis Andina cuenta con un destacado equipo de enfermería, brindando de esta manera una gran atención a todos los pacientes.

 

Actividades de celebración
El Colegio de Enfermería de Trujillo celebró la semana de la enfermera, con actividades religiosas  y recreativas en el Hospital y el Seguro Social de Trujillo. Igualmente, un sancocho con premiaciones en el Country Club. Del 15 al 31 de mayo, realizarán el primer censo para bachilleres interesados en cursar la carrera de enfermería en la Universidad Ciencias de la Salud, en Trujillo, los  interesados pueden dirigirse a la sede en el Banco de Sangre de la capital. También ofertan los cursos de salud humanista integral, en el cual se forman camilleros, camareros, servicios generales, técnicos de esterilización y repartidor de alimentos. 

 

 “Cuente con estas manos”

Yeferson Hernández tiene 10 años en el Hupec y para él la enfermería es vocación. Le gusta el área de cirugía y tiene especialidad en tratar con pacientes quemados. Una vez, notó a uno de los pacientes acongojado por las quemaduras en la piel y en el alma. Así que le dijo “cuente con estas manos que yo lo ayudo”. El hombre se sintió mejor. Luego de salir de la hospitalización, el enfermero está complacido de verlo sano y trabajando.

“Pensaba que me iba a robar”

Iris Rosario tiene 24 años de experiencia y se ha desempeñado en todas las áreas. Para ella la enfermería es servicio a la comunidad, pues a eso están llamados desde el momento de su formación. La enfermería le ha dado muchas alegrías, incluso le ha hecho crecer la familia. Una vez iba por la calle y un muchacho, de 16 años, la abrazó. “Bendición, mi mamá me dijo que usted me aspiró cuando yo nací”. “Pensaba que me iban a robar. Lo abracé y le dije, bueno tengo un hijo, por ahí, en la calle”.

 “Desde niña jugaba a ser enfermera”

Carmen Ruiz tiene 25 años de experiencia y ha tratado más con pacientes embarazadas. La profesión, bonita como le dicen, es de vocación y respeto a los pacientes. Servicio basado en los valores humanos. No se debe tratar mal a quien está en malas condiciones y requiere de tu ayuda. La mujer asegura que esta sensibilidad la desarrolló desde niña, cuando le gustaba jugar con las muñecas, las inyectaba. “Jugaba a ser enfermera y hoy día, orgullosamente, lo soy”.

 

 “Cuándo me vuelve a nacer otra manita”

Gloria León tiene 24 años en el Hupec. La enfermería, para ella, es amar servir a todos por igual, con generosidad y ética. Su gran aprendizaje ha sido dar sus conocimientos a las nuevas generaciones. También es una tarea que acarrea afrontar momentos duros. Hace unos años, un niño, de 5 años, le preguntó con inocencia cuándo le nacería otra manita. Los médicos le habían amputado la extremidad, luego de un accidente con pirotecnia. Pasmada, mientras lo limpiaba le dijo “sólo Dios sabe cuando te nacerá otra manita”.

 “Llegó contenta y con regalos para todas”

Teresa Perdomo, es la más antigua de la consulta de ginecología. Su experiencia ha sido con niños y pacientes oncológicos. Su vocación la siente en el alma, pues siempre le ha gustado ayudar. Eso va fundado en los valores. “No hay nada como ponerles la mano en el hombro y decirles “de esta vas a salir” tengan fe”. La enfermera además recuerda haber atendido a una paciente de cáncer, quien luego de pasar muchas dificultades salió triunfante. Regresó sólo a darles regalos a todas. “Me contentó tanto cuando llegó diciéndome que se había curado”.

 

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