DLA - Sucesos | 10/05/2017 | 1:00 am
Propietarios llegaron a defender sus casas
Amigos de lo ajeno codician residencias temporales

En la mañana protestaron en El Molino en repudio a la invasión

Gráficas: Henner Vieras

 Vecinos de La Puerta protestaron ayer por la mañana, de forma intermitente trancaron el paso, para hacer un llamado a los cuerpos de seguridad, “deben defender al pueblo, no a los delincuentes” decían respecto al derecho a la propiedad privada que violentaron grupos irregulares el lunes por la tarde

Angélica Da Silva/ECS.-

“Se están metiendo a las casas” fue el mensaje que leyeron y escucharon muchos propietarios de apartamentos y chalets en el conjunto residencial La Guadalupe, en La Puerta de Valera. El terror de perder los bienes inmuebles o la propiedad se apoderó de las familias y quienes estaban cerca fueron de inmediato a constatar la situación.

Otros propietarios, desde Maracaibo, estado Zulia, o en el Distrito Capital, abandonaron sus trabajos para buscar sus maletas y viajar de inmediato al sur de Valera. “Gracias a ustedes no perdimos nuestras casas” dijo una propietaria a una vecina que avisó sobre la presunta invasión y se opuso a los sujetos.

Comentaron que tienen más de cuatro décadas compartiendo con sus familias en ese lugar, cada vez que pueden. Las viviendas fueron construidas y amuebladas con mucho esfuerzo, para ese fin. Aún residen en el lugar algunos fundadores o herederos, otros viven fuera de la entidad pero suelen ir a descansar fines de semana, vacaciones o ciertas temporadas.

En camionetas

María Griselda Montesino, una mujer mayor, estaba saliendo de su apartamento en el edificio Momboy cuando vio entrar un camión y una camioneta al conjunto residencial. “Del camión se bajaron familias con niños, les pregunté ¿Ustedes qué hacen aquí? Y ellos, inocentes, respondieron que los traían a pasear” comentó.

Luego vio a unos hombres bajarse de la camioneta, y por una corazonada cerró la puerta del edificio. Una mujer le dijo “Abra señora, colabore”, palabras que la atemorizaron pero que no obedeció, la ignoró y fue a buscar a un vecino del conjunto residencial como apoyo, cuando iba de vuelta al edificio vio como los extraños violentaron la cerradura de la reja y subieron al último apartamento, cuyos dueños no se encontraban.

 “Medida de presión”

Carolina Tubiñez, una joven abogada, residenciada en Valera por asuntos de trabajo, pero que con frecuencia da calor a su hogar en La Puerta, en la vivienda que sus padres adquirieron luego de años de trabajo, ahorro e inversión, donde además creció y compartió momentos con sus familiares, comentó sobre el enfrentamiento con los presuntos invasores.

Cuando la mujer llegó observó la reja de entrada al conjunto, fue violentada. Personas apostadas en el sitio le impidieron la entrada, pero ella no iba sola, acudió con agentes del Conas de la Guardia Nacional, se anunció como propietaria de una de las residencias y fue a supervisar el estado de su vivienda.

Al líder del grupo lo llamaban “Tiburón”, el hombre se acercó a ella para asegurarle que “su casa estaba intacta, al igual que la de su vecino”, vivienda de la cual además es apoderada. Generó suspicacia que el sujeto, ajeno a la comunidad, distinguiera las propiedades.

¿Cómo sabe de quién es cada casa, qué familia tiene tiempo que no viene? Se preguntó. El sujeto aseguró que irrumpieron el lugar como medida de presión para la asignación de sus viviendas, que era padre de seis hijos y en poco tiempo debía desocupar la vivienda donde vivían alquilados.

Tubiñez respondió que estaban en propiedad privada y su acción era penada por la ley, que debían abandonar el lugar y acudir a los organismos competentes para obtener respuestas a su solución habitacional.

Gas pimienta

José Martín es un joven que mantiene y cuida el chalet de su tía, vive allí prácticamente. Cuando llegó no lo dejaron pasar por la entrada principal, así que se fue por otro camino hasta que llegó a la casa, al final del conjunto residencial.

Abrió la puerta y vio una mujer y tres niños extraños, la reconoció, la había visto antes en La Puerta. La dama llamó a otros sujetos, quienes entraron por un ventanal a la casa y forcejearon con él para quitarle las llaves, le golpearon la cara y hasta le rociaron gas pimienta.

Se desvaneció, su mamá estaba afuera y lo auxilió, mientras pasaba los efectos llamó a su tía, Flor Borrego de Pérez, y le dijo “se metieron a la casa, no pude hacer nada”. Flor estaba trabajando y abandonó sus actividades para viajar a La Puerta, cuando llegó la tristeza invadió sus ojos, saquearon su casa.

Tenían más de 21 años disfrutando de ella cada vez que podían, años atrás reforzaron la seguridad de las ventanas del piso superior pero se rehusaron a enrejar el ventanal de la sala de estar, porque no querían dañar “la vista maravillosa”.

Ahorraron para comprar, poco a poco, lencería para las camas, manillas nuevas para las puertas, adornos para las paredes, electrodomésticos, utensilios para la cocina, pipas para almacenar el agua, entre otras cosas que se llevaron.

Asamblea

Al final de la tarde del lunes, propietarios e invasores se reunieron junto a la prefecta de Valera quien acudió al sitio junto al concejal Giovanni Ojeda, para escuchar ambas partes y tratar de mediar para solventar los inconvenientes y tensiones.

Los extraños mantuvieron su postura, aseguraron que era una medida de presión para obtener una vivienda digna, decían que podían adquirir algunas de las que allí se encontraban “en estado de abandono”.

El líder del grupo, según sus propias palabras, se haría responsable si comprobaban algún daño contra los inmuebles. Por otra parte, los propietarios denunciaron que las autoridades llegaron tarde, casi al anochecer, y que no reflejaron en el acta el delito de invasión, el agravio contra la propiedad privada.

Cuando los presuntos invasores se retiraban del conjunto residencial, una turba enardecida los esperaba. Vecinos de La Puerta fueron hasta el sector de La Guadalupe para exigir a los cuerpos de seguridad “defender al pueblo y no a los delincuentes”. Finalmente, los uniformados del equipo antimotín “escoltaron” a los ajenos de la comunidad y evitaron enfrentamientos.

Manifestaciones

La Cámara Inmobiliaria del estado Trujillo (Camintru) expresó a través de un comunicado que “los intentos de invasión ocurridos en esa población son un reflejo de la necesidad de vivienda existente en el país. Los desarrollos habitacionales iniciados por el sector gubernamental no están siendo suficientes y no son satisfactorios. Es muy importante que se promueva la participación del sector privado, pero para que esto ocurra se hace necesaria la revisión del marco legal relacionado con el sector inmobiliario para brindar seguridad jurídica y reactivar las inversiones en el área”.

No conformes los vecinos se organizaron para protestar, ayer en la mañana, trancaron el acceso vehicular a la altura de El Molino, vía La Puerta, de forma intermitente. Con el fin de hacer un llamado de atención a los cuerpos de seguridad en la defensa del pueblo, recordaron que la Constitución y el Código Civil vigente garantizan el derecho a la propiedad y destaca que nadie está obligado a cederla, así como establece las sanciones a quienes violen o vulneren la ley.

Paréntesis

Al parecer Ojeda fue señalado como dirigente de tal acción, más tarde comentó que desconocía los acontecimientos, aseguró que estaba en una actividad en el Foro Bolivariano de Valera cuando recibió la información en una llamada y acudió. Declaró que la concejalía no le permite quitar ni asignar viviendas, para ello existen otros organismos, y aprovechó para denunciar el acto “fascista” de grupos radicales que fueron a atacar su residencia.

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