DLA - Sucesos | 10/03/2017 | 1:29 am
Obrero iba a su casa y se electrocutó
Salió de novenario y lo alcanzó la muerte

El obrero se tropezó con la guaya de alta tensión y se electrocutó

Gráficas: Pedro González

 Rafael Araujo (47), no llegó a dormir a su residencia. Un vecino lo encontró a mitad del camino muerto; el obrero pisó una guaya reventada. Cicpc Valera revisa los hechos

Jhonathan Raúl Segovia // raul.segovia@diariodelosandes.com.-

Rafael Ramón Araujo Rivas, era un obrero de 47 años; vivía con sus padres en el caserío La Amarilla de La Gira en Betijoque, municipio Rafael Rangel, al oeste del estado Trujillo. Por la noche del miércoles 8 de marzo, salió de su casa a acompañar a una familia vecina para un rezo - novenario y en el regreso se cruzó con la desgracia.

Esa noche cayó un aguacero para esa zona agrícola acompañado de fuertes vientos, que al parecer desencadenó el desplome de una guaya de alta tensión del servicio eléctrico. La peligrosa cuerda reventada no fue detectada por nadie al quedar atravesada en la carretera, y el obrero en el regreso a casa se tropezó con la fatalidad.

El obrero en el contacto recibió una fulminante descarga eléctrica que acabó con sus signos vitales. La víctima se electrocutó casi en el acto. La zona donde cayó la guaya no tiene alumbrado público, lo que no permitió a Rafael Ramón detectar el peligro para evadirlo; la muerte lo asaltó en la oscuridad de la noche. 

Unos vecinos localizaron a Araujo Rivas por la mañana de ayer en la vía, cerca de su casa. No había nada que hacer; a un lado del cuerpo estaba el alambrado conductor de energía eléctrica. El equipo forense de la Policía Científica Valera se trasladó a la zona de muerte para levantar el cadáver e iniciar las investigaciones

Las primeras pesquisas establecen muerte accidental por situación adversa. La guaya eléctrica se reventó y al quedar en la vía, el peatón la impactó, recibiendo la descarga. Los criminalistas revisan si esa unidad de energía se reventó por efectos naturales o por causas humanas, a los fines de establecer responsabilidades.

 

Ironía

La Amarilla no tiene casi alumbrado público. Los vecinos por las noches deben lidiar con linternas para llegar a sus casas, sin embargo, por esa zona rural pasan tremendas conexiones de alta tensión, que al sufrir una avería le costó la vida a un vecino. Rafael Araujo salió a un velorio y no regresó a casa.

 

Rafael Araujo (47), no regresó a su casa

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