DLA - Especial | 12/01/2017 | 1:00 am
Hoy se cumplen nueve años de su desaparición física
El amor al lenguaje inmortalizó a Adriano González León

En las gráficas del recuerdo Adriano con Marlene, William Cárdenas, embajador de Venezuela en España, el poeta Rafael Alfonzo y Víctor Valera Martínez

Gráficas: Cortesía

Diario de Los Andes a través de la licenciada Marlene Briceño (las damas van primero, el cronista de la ciudad, periodista Luis González y Francisco González Cruz en su columna Día de Júpiter recuerdan hoy a uno de los inmortales de las letras en Trujillo, Venezuela y Latinoamérica. El nuestro, Adriano González León, El Nené, cuando se cumplen 9 años de su desaparición física. Testimonio de quienes pasaron momentos inolvidables con el escritor de País Portátil. En las gráficas del recuerdo Adriano con Marlene, William Cárdenas, embajador de Venezuela en España, el poeta Rafael Alfonzo y Víctor Valera Martínez

Lalimar Alvarado.-

 Marlene Briceño, quien fue presidenta del Ateneo de Valera y Luis González, cronista de la urbe de las Siete Colinas, recordaron los momentos que vivieron junto a este renombrado escritor que posicionó a Venezuela en el mundo de las letras internacionales

Corrían los primeros días de enero del año 2008 cuando una amarga noticia estremeció al mundo de las letras en Trujillo, Venezuela y Latinoamérica. El escritor de País Portátil ya no estaría más entre los suyos. El 12 de enero falleció víctima de un infarto que sufriera a las 3 de la tarde durante un almuerzo en el restaurante Amazonia Grill, de la urbanización Las Mercedes, que últimamente frecuentaba en Caracas.

Adriano González León le ganó la partida a la muerte y al olvido a través del lenguaje. La literatura nacional recuerda a un autor cuya obra no se desvanece ni con el tiempo.

"Voy a la máquina cuando en verdad tengo una enorme tensión interior y necesito poner por escrito un poco de imágenes, de sueños, de fantasmas, de cosas que me han ocurrido en la existencia. Escribir una novela, un relato o poesía es el mismo esfuerzo que vivir", manifestó en una de tantas entrevistas.

Sus primeras incursiones en la literatura fueron como cuentista, con las obras Las hogueras más altas (Buenos Aires, Goyanarte, 1959; Premio Municipal de Prosa 1958), Asfalto-Infierno y otros relatos demoniacos (El Techo de la Ballena, Caracas, 1963) y Hombre que daba sed (Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1967), donde describía ambientes urbanos y campesinos sombríos y dramáticos.

Compartió su experiencia con las nuevas generaciones, por lo que fue uno de los impulsores de la iniciativa “Escribas”, en la que dirigió cátedras literarias junto a otros destacados autores venezolanos.

Hoy, al conmemorarse 9 años del desaparecimiento físico de este cuentista, novelista, ensayista, poeta, profesor y diplomático nacido en Valera, Diario de Los Andes rinde  tributo a este insigne personaje, cuya herencia literaria fue y sigue siendo una de las más premiadas y valoradas en Venezuela.

Unidos en una amistad marcada por la suma de anécdotas y añoranzas, Marlene Briceño y Luis González, comparten los recuerdos que atesoran de Adriano González León, su amigo, quien así como imprimió sin limitaciones toda la energía en su trabajo creador, también selló su afecto con honestidad y compromiso.

Elogios

El escritor recibió elogios incluso de Gabriel García por su novela “Viejo”, publicada por Alfaguara en 1995. El Nobel de la literatura aseguró en una oportunidad  “era la novela que yo hubiera querido escribir”.

Marlene Briceño, amiga entrañable

“Tocado por los dioses”

A través de una llamada telefónica manifestó su disposición de ofrecer la entrevista y media hora le bastó para tener a la mano una colección de recuerdos tangibles que para ella inmortalizan 30 años de una amistad cultivada por el amor a Valera, la literatura y la querencia por la cultura. 

Ya reposaban en el sofá de Marlene Briceño un conjunto de fotografías, libros, ejemplares y recortes de periódico que recogen los encuentros y vivencias que compartió con Adriano González León (AGL), a quien más allá de admirarlo por su vasta trayectoria literaria, Dios le dio el privilegio de estrechar lazos de una “hermosa amistad”, llena de anécdotas, incluso, varias derivadas de la última visita que el escritor hizo a Valera.

“Le doy gracias a Dios por permitirme haber conocido a Adriano González León. Aparte de la admiración, el respeto y el seguimiento de su obra literaria y poética, tuve la oportunidad de ser amiga del Adriano González León, hombre. Él fue mi amigo, sentí su cariño y afecto, no solo hacia mí sino hacia mi familia”. 

Al contar sobre los inicios de la amistad, recordó que el escritor venezolano fue su padrino de graduación en la promoción de licenciados en Educación del Núcleo Universitario “Rafael Rangel”, “ahí comenzó un cariño especial y se cultivó esa gran amistad. Luego ocupé la presidencia del Ateneo de Valera y siempre era nuestro invitado especial a la hora de realizar conversatorios”.

En su última visita a Valera, tres meses antes de morir, fue invitado por el Iutirla como padrino de una promoción. “Me decía “venga y me busca”. Él siempre se salía de su protocolo y procuraba compartir aquí en mi casa o en la de otros amigos”.

Briceño rememora que ese día Adriano González León le pidió un recorrido por Valera. “Le dije que teníamos que pasar por la calle a la que le pusieron su nombre. Cuando vio el aviso, AG dijo “Adriano González es cualquiera”, haciendo referencia a la ausencia de su segundo apellido en el letrero.

“Luego nos sentamos en la plaza Bolívar. Ahí recordó su juventud, sobre todo cuando iba a las retretas. Me contó cuando trabajaba con Pedro Malavé Coll y cómo hacían los periódicos en el Liceo Rafael Rangel.  Me habló bellezas de la Iglesia San Juan Bautista, que en sus tiempos era lo más hermoso que tenía la ciudad. Del cinelandia y del Teatro Libertad. En esa esquina él se citaba con las muchachas para entrar al cine y luego ir a la retreta”.

Al revivir ese encuentro mencionó una de las anécdotas que para ambos fue muy significativa. “Ese día pasó un borrachito, lo reconoció y le dijo “epa Nene”, así lo conocían de cariño, eso para él fue tan conmovedor que hasta lloró”.

El hecho de recorrer la avenida 10, le hizo llevarse una mala impresión “se fue con mucha tristeza y dolor, al ver esa Valera tan deteriorada, sucia, una ciudad que él nunca se imaginó”. Un mes después escribió en El Nacional “Valera no vale hoy” en el cual, narró el recorrido que hizo ese noviembre del 2007, y plasmó un contraste entre la ciudad actual y la de su juventud.

¿Qué es lo que más recuerda de Adriano?

Yo digo que fue tocado por los dioses porque no había una persona de una conversación más amena. Él sabía combinar lenguaje coloquial y literario… Siempre le tenía una explicación a todo, a la vida… y con un don especial de la palabra.

¿Cuál es su obra favorita?

País Portátil que es referencia, pero estoy enamorada de “Ramas y Secretos”, porque siento un vínculo especial con esta obra. Además me lo entregó aquí en la casa y me explicó cuál fue su musa. Él comienza así su libro “para Verónica en el lugar del bosque donde estaba escondida”. Ella fue su amor, fue su alumna en la Universidad Central de Venezuela, era una muchacha bastante joven y linda. Tuvo un niño que es su único hijo. Se casaron, al tiempo ella se enfermó y murió, por eso él dice que debe estar escondida en algún lugar del bosque.

¿Cuáles eran las características más valiosas del poeta?

Pese a tener tantos reconocimientos nacionales e internacionales, nunca se desprendió de su lugar de origen, de sus anécdotas con sus tías en el Alto de Escuque, donde pasaba las vacaciones y de sus visitas a Santiago…Tenía además una memoria prodigiosa, recordaba con exactitud nombres y apellidos. 

¿Qué situaciones le molestaban?

Pocas veces lo vi molesto pero le disgustaba  la falta de lectura en los jóvenes. Siempre se preguntaba por qué los muchachos no tenían el hábito de leer.  

Rumbo a los 200 años de Valera ¿Cómo se puede rescatar la ciudad, basados en el ejemplo de Adriano González León?

Ojalá que para los 200 años de Valera, la alcaldía pueda designar una comisión conformada por gente preparada y presentar, no un programa de festividades, sino un plan para todo el año, un plan que esté dirigido a sembrar en los jóvenes la querencia por Valera. Ir a las escuelas, liceos e impartir la historia de esta ciudad, sus personajes y su ejemplo para acabar con esta anarquía. Aquí no hay ley y eso solo se logra a través de la educación y la cultura”. 

Luis González, cronista de Valera

Tenía un gran sentido del humor”

Hicieron de lado sus diferencias y forjaron la amistad en lo que tenían en común: tertulias, aspiraciones y amor por el lenguaje, elementos que ahora se condensan en todos aquellos “cuentos y anécdotas” que evoca de inmediato Don Luis González, al escuchar el nombre de Adriano González León.

Pero principalmente los unía Valera, sus problemas y soluciones; los escritos inspirados en ella, los amigos que ahí cultivaron, las calles, y la añoranza de una ciudad acogedora que ahora se próxima a cumplir 197 años.

¿Como amigo, cuáles son las características que más recuerda?

Había una fiesta en el Liceo Cristóbal Mendoza de Trujillo que estaba de cumpleaños, yo era el presidente del Centro Cultural del liceo y él era el presidente del Centro Cultural del liceo Rafael Rangel, ambos pronunciamos unas palabras. Él era muy simpático, además de las anécdotas también se inventaba cuentos. Era atento, generoso y servicial.

Sus libros tienen una calidad literaria latinoamericana. Mariano Picón Salas, Uslar Pietri y Miguel Otero Silva le brindaron un gran apoyo y mira que cualquiera no logra hacerse amigo de esos tres. Una vez el jurado de un concurso de cuentos en Caracas estuvo conformado por Uslar Pietri y de Adriano y para estar al lado de Uslar Pietri no es cualquier pelusa. Fue un gran escritor latinoamericano y un valerano extraordinariamente ejemplar. 

¿Cuál es su obra preferida?

Las hogueras más altas. Últimamente escribió un libro que no me gustó porque yo me vi retratado en él. Se titulaba nada menos que “Viejo” ahí comenzaba a describir los dolores que tenía por aquí y por allá jajajaja. Era un tremendo libro porque describía lo que sentía. El nació en el 31, podía tener cinco o seis años menos que yo.  

Una de las características de sus textos en cuanto a Trujillo es que recurría a la crónica histórica, local, en la que ponía en evidencia los valores de la geografía, de la historia y del desarrollo local, regional y nacional y eso le sirve a las juventudes actuales y venideras como una guía.

¿Qué nos puede contar de la última vez que compartió con el escritor?

Nos conseguimos en Caracas en un lugar donde solían reunirse los intelectuales y artistas. Eso hace cerca de 15 años o más. Él siempre preguntaba por los valeranos y los trujillanos. Tuvo un gran amor por su país. Lo que yo lamento es que se haya molestado profundamente con el gobierno de Chávez y eso se evidenciaba en las columnas que publicaba en El Nacional.

Yo te digo una cosa, cuando tú escribes contra alguien, te queda por dentro algo no grato, yo imagino que esas posiciones que él tenía en contra del gobierno de Chávez lo amargaron… un domingo le dio un infarto…yo sospecho que fue por eso. Es que aprender a vivir no es fácil porque te tienes que sacar los diablos que llevas en el interior.

Una anécdota que recuerde de Adriano González León

Tenía un gran sentido del humor y siempre tenía a flor de labios algo que contar. Tenía un cuento famoso, recuerdo una anécdota: él pasa por una librería de libros viejos en Caracas y ve que hay uno que decía “Las hogueras más altas”, entonces dice para entre sí: carajo, este fue mi primer libro y entonces el encargado le dijo “llévate esa vaina, que esa vaina no la quiere nadie”, jajajaja

Datos que debes saber sobre Adriano González León

  • País Portátil (Seix Barral, 1968) es una novela que en el 2008 arribó a sus 40 años. En ella narra la épica historia de la familia trujillana Barazarte a través de los recuerdos y vivencias del último de sus hijos, Andrés, un guerrillero urbano que debe atravesar Caracas para cumplir una misión. La obra obtuvo en 1968 el premio Biblioteca Breve, y en 1979 fue llevada al cine por los realizadores venezolanos Iván Feo y Antonio Llerandi.
  • El escritor, quien nunca ocultara su tendencia izquierdista, fue también un activo luchador contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez a principios de los 50.
  • Se desempeñó como: cuentista, novelista, ensayista, poeta, profesor, diplomático y corresponsal del diario El Nacional.
  • En los últimos años había retomado su columna semanal en El Nacional, bajo el título “De ayer, de hoy y de siempre”.
  • Colaboró en revistas como Letra Roja y el Techo de la Ballena.
  • Entre sus obras más importantes se pueden mencionar: País Portátil, Viejo y Hueso de mis huesos.
  • Recibió grandes premios como: el premio anual de cuentos El Nacional, Alfaguara y Biblioteca Breve de Seix Barral.

Obras publicadas

Cuentos

-Las hogueras más altas (Buenos Aires, Goyanarte, 1959; Premio Municipal de Prosa 1958).

-Asfalto-Infierno y otros relatos demoniacos (El Techo de la Ballena, Caracas, 1963).

-Hombre que daba sed (Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1967).

-Todos los cuentos más uno (Alfaguara, 1998, compendio de cuentos).

Novelas

-País Portátil (Seix Barral, 1968, ganadora del premio Biblioteca Breve).

-Viejo (Alfaguara, 1995).

Poesía

-Damas (Venezuela-Maracay-, 1979).

-Hueso de mis huesos (1997).

Otras Publicaciones

-De ramas y secretos (poesía; Rayuela, Caracas, 1980).

-Solo solo (1985).

-Linaje de árboles (Planeta, Caracas, 1988).

-Del rayo y de la lluvia (crónicas poemáticas; Contexto Audiovisual-Pomaire, Caracas, 1991).

-El viejo y los leones (cuento para niños; Rayuela, 1996).

-Viento blanco (Rayuela, Caracas, 2001).

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