DLA - Agencia | 21/08/2017 | 11:34 am
Escuelas, liceos y colegios en la mira del hampa
Ana Alejandra Laya.-

Alimentos y equipos de cocina; así como computadoras y material escolar, son robados de las escuelas, colegios y liceos, situación que arriesga la alimentación y educación de los estudiantes

Eran las 10 de la mañana del 13 de julio y un camión esperaba para partir en la entrada de la “Román Valecillos”. En los grandes pasillos parecía reinar la soledad y en los salones no había ni pupitres, solo unos cuantos profesores permanecían reunidos en las escaleras principales del liceo, supervisando y ayudando a cargar sillas, computadores, pizarrones y demás, para llevarlos a un depósito donde los ladrones, que en los últimos meses se han dedicado a acechar la institución, no puedan encontrarlos y no le quiten a los estudiantes las herramientas que les quedan para aprender.

Luego de más de 54 años de haber sido fundada, la Escuela Técnica “J. A. Román Valecillos” no conserva el esplendor de antaño. Ha sido desvalijada una y otra vez. Tan solo un mes antes de que decidieran hacer la mudanza temporal, unos sujetos ingresaron al liceo para saquearlo y causar destrozos. Hurtaron expedientes de alumnos y profesores, se robaron 90 kilos de carne, rayaron las paredes, partieron las puertas y fueron destruyendo todo a su paso.

No es la primera vez, ni tampoco es el único plantel, que se ha convertido en el blanco del hampa. En mayo unos sujetos robaron 28 Canaimas de la escuela Francisco de Miranda. 

Los ladrones también acechan en la escuela Ramón Buenahora, en el barrio Las Flores de San Cristóbal. Desde el 2014 la han robado siete veces. De allí han sustraído equipos de computación, material del preescolar, neveras y hasta ollas, relata el director Henry  Vivas.

Los robos son en la madrugada y ocurren cuando el vigilante se ausenta. Las medidas de seguridad son insuficientes. Vivas comenta que aseguran las áreas, pero descubren otro lado débil. El último hurto fue hace un mes. Unos sujetos ingresaron y se llevaron el mercado.

Cerca de allí, en la Unidad Vecinal, está ubicada la Escuela Bolivariana “Dr. Leonardo Ruiz Pineda”. Hace poco también hurtaron alimentos y otros objetos del área de cocina. Se trata del segundo episodio en lo que va de año. En julio de 2016, según el director Miguel Mantilla, se llevaron las computadoras del Centro Bolivariano de Informática y Telemática; la Policía logró recuperar los equipos.

Las escuelas, colegios y liceos de la capital no son los únicos que están en la mira. En varios municipios los ladrones han convertido estos lugares en minas de oro.

Solo durante abril, cifras extraoficiales de denuncias atendidas por la Policía del Táchira indican que fueron cometidos tres hurtos en varios municipios. En Coloncito, capital de Panamericano, asaltaron el liceo Monseñor Rafael Arias Blanco, durante la madrugada. Se llevaron tres computadoras con impresoras, siete laptops Canaima, un video beam y dinero.

Días después, el 25 de abril en la madrugada, unos ladrones se llevaron del preescolar Monseñor San Miguel, en Palmira, Guásimos, un DVD, un microondas, dos minicomponentes, una cocina eléctrica, siete bombillos y material de oficina. La escuela estadal Rafael Antonio Arellano Mora fue el escenario de otro hurto al día siguiente. De allí se robaron una computadora, varios alimentos y dos bombonas de gas.

Julio también empezó con hurtos. En Santa Ana, Córdoba, unos sujetos se robaron dos tablets, 20 cámaras, cinco Canaimas, seis monitores, ocho “mouse”, cinco teclados, un servidor y 20 pendrives del liceo Bernabé Vivas.

Hasta septiembre, los planteles quedarán solos y entre los profesores crece el temor de que puedan desvalijarlos. Algunos para tratar de evitarlo han creado planes en conjunto con la Zona Educativa. De acuerdo con docentes de la “J.A. Román Valecillos”, ellos resguardaron los objetos en un depósito.

Algo similar hicieron en la escuela Leonardo Ruiz Pineda. Además, se han organizado con la comunidad para que ellos les informen sobre cualquier irregularidad.

En otras escuelas y liceos no sabían cómo resguardar estos centros. De forma extraoficial se conoció que algunas instituciones estaban realizando reuniones con la Zona Educativa para coordinar acciones; sin embargo, no se pudo realizar una entrevista con la directora de este ente, Charly Rojas, tras varios intentos. El objetivo era conocer los planes de protección que van a ejecutar y si repondrán los objetos que han sido robados.


Docentes y alumnos son víctimas potenciales de robos

Los asaltantes durante el día se mantienen vigilando a quienes entran y salen de escuelas y liceos, pendientes de qué pueden robar.

Estudiantes, representantes y todo el personal de las escuelas son potenciales víctimas; además parecieran ser blancos fáciles porque continuamente deben pasar por los mismos lugares, generalmente, a horas fijas.

Los alrededores del Liceo Nacional “Elba Beatriz Ramírez de Ortega” -Ebro-, en la Unidad Vecinal, son una guillotina. Muy cerca de la institución hay unas escaleras donde atracan a todo el que pasa por allí.

El director del Ebro, Rubén Acevedo, comenta que aunque la Unidad Vecinal parece una zona tranquila, es insegura.  Espera que cambie esta situación con la reactivación de la casilla policial ubicada en las cercanías.

Las inmediaciones del Liceo Nacional Táchira también son inseguras. De acuerdo con la directora Yelitza Torres, continuamente se producen robos, incluso a una profesora la robaron al salir del colegio.

Las denuncias recibidas por Politáchira y sus operativos de seguridad, también dan cuenta del accionar de los ladrones. A mediados de abril, en La Concordia, dos sujetos armados robaron una moto frente al liceo Vicente Dávila.

En mayo, frente al liceo Doctor Arnoldo Gabaldón, en el barrio Coromoto, la Policía detuvo a un hombre que llevaba un envoltorio de droga.

Aunque son hechos aislados, se trata de personas que esperan cerca de las instituciones para atacar a aquellos que sean más vulnerables.

 

Foto dos: Sujetos rondan las escuelas esperando para robar a sus víctimas. (Foto cortesía)

 


Vándalos también se escudan en las protestas para robar

Las manifestaciones también han vuelto vulnerables las escuelas y liceos. Escudados en las protestas hay sujetos que ingresan a los planteles y los roban.

Otros utilizan los materiales para armar barricadas. Esto sucedió, según el presidente del Instituto Tachirense de Edificaciones e Instalaciones Educativas -Inteduca-, José Gregorio Colmenares, en la “J.A. Román Valecillos”, donde unos sacaron pupitres, mesas, sillas, estantes y demás para cerrar el paso. Asegura que estas personas también dañaron la infraestructura de la institución.

En Michelena ocurrió algo similar en la Escuela Estadal “Rafael Antonio Arellano”. Tras varios días de protestas, unas personas se robaron un refrigerador, un reverbero y otras cosas que había en la escuela.

“Nosotros nos esforzamos como gobierno por arreglar escuelas y liceos, y vienen los terroristas a sacar la dotación”, expresa Colmenares, quien opina que donde hay una manifestación, hay una escuela vulnerable.

Pese a que los robos se han perpetrado en diferentes municipios y durante diversas fechas, a juicio del presidente de Inteduca, estos no son hechos aislados, sino que estarían relacionados.

Por eso, considera necesario que las comunidades vigilen y defiendan las escuelas y liceos.

Los robos y la destrucción de la infraestructura incrementan la lista de necesidades de las escuelas.

Para atender estos casos coordinan un plan de dotación con el cual aspiran beneficiar varias instituciones, al inicio del año escolar 2017 – 2018.

 

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