DLA - Agencia | 17/08/2017 | 7:56 am
Detenidos en protestas denuncian tratos crueles
Ana Alejandra Laya.-

Una vez que están tras las rejas, los manifestantes son sometidos a tratos crueles. Su lucha en contra del Gobierno y por sus deseos de cambio ha sido considerada un delito, y para  darles un “escarmiento” los someten a agresiones psicológicas, físicas y sexuales.

Protestar en Venezuela se ha convertido en un delito que se paga con algo más que la cárcel.  Las personas detenidas en medio de las diferentes manifestaciones suscitadas en el país son sometidas a aislamiento, tratos crueles, torturas y en algunos casos hasta a abusos sexuales; un severo castigo que no se contempla en la Constitución y que es violatorio de los derechos humanos.

A nivel nacional, más de 5 mil personas han sido privadas de libertad en medio de manifestaciones, según cifras del Foro Penal Venezolano –FPV-; de estas detenciones, 372 se han registrado en el estado Táchira (hasta el 31 de julio). En la mayoría de estos casos se repite el mismo patrón de vulneración de derechos.

Todo inicia con la detención arbitraria por parte de los efectivos de seguridad, pues los arrestos durante las protestas pacíficas o mientras una persona transita por el sitio donde hay una manifestación, violan el derecho a la libertad, explica Raquel Sánchez, coordinadora del FPV en Táchira.

También se les aísla. Luego del arresto, las personas son desaparecidas durante horas; de acuerdo con Sánchez, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional –Sebin-, la Guardia Nacional –GNB- y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas –Cicpc-, han mantenido a los protestantes aislados hasta por 15 horas. Se les impide la comunicación con sus familiares, quienes en muchas ocasiones desconocen el centro de reclusión y las condiciones de salud del detenido.

Este lapso de silencio en varias ocasiones es aprovechado por los captores para golpear, torturar y entrevistar a los detenidos sin la presencia de un abogado que los defienda. Además, no se les brinda el tratamiento médico adecuado a aquellos que son golpeados antes del arresto.

Se trata de horas de terror que han vivido la mayoría de los detenidos. Según Sánchez, al menos el 70% de ellos aseguran haber sido víctimas de tratos crueles e inhumanos; aunado a ello, los efectivos instarían a los procesados por delitos comunes a maltratar a los manifestantes.

VIOLAR PARA DESTRUIR. Los maltratos y las torturas van más allá de la agresión física, el terror psicológico y las amenazas de muerte. En mayo, el Foro Penal denunció que a 15 personas detenidas en Valencia, estado Carabobo, las obligaron a comer pasta con excremento.

Pero uno de los hechos más graves son los abusos sexuales de los cuales han sido víctimas los manifestantes.

10 privados de libertad en Aragua denunciaron que efectivos de la Policía Nacional Bolivariana –PNB- entre maltratos los obligaron a tocar las partes íntimas de los otros detenidos. E incluso a uno de ellos lo separaron del grupo, lo hicieron arrodillarse, le ataron las manos, le rociaron gas pimienta y le colocaron una capucha; luego le bajaron el short y le introdujeron un tubo por el recto.

La Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa –Avesa- asegura que el 100% de las personas detenidas en manifestaciones afirma haber sido víctima de algún tipo de violencia sexual.

Seis casos de violencia sexual contra 25 personas arrestadas en diferentes manifestaciones ha contabilizado Avesa (hasta el 13 de julio), tras hacer un seguimiento a la prensa nacional.

Según Avesa, el 56% de las víctimas son mujeres y 44% son hombres. En la mayoría de estos casos se expone o se intenta violar al manifestante, el segundo delito más común son los tocamientos. Las violaciones sexuales también se presentan con frecuencia, hasta mediados de julio registraban 4 denuncias.

No son hechos fortuitos ni aislados, de acuerdo con Avesa, la violencia sexual contra los manifestantes es un acto intencional que forma parte de una política de Estado, con ella esperan someter a la víctima. A través del terror que le ocasionan, buscan humillar a toda la colectividad. Contrario a los casos comunes, en el contexto de la represión política el abuso no está motivado por el deseo sino “por la voluntad de destruir”.

A NIVEL NACIONAL. Las torturas, los maltratos y los abusos sexuales no se presentan en un solo centro de reclusión, ni son cometidos en un único estado por un cuerpo de seguridad específico. Son acciones que se han generalizado y ocurren en todo el territorio nacional, indica el gerente de la ONG Acceso a la Justicia, Ali Daniels.

Aunque hay voceros del Gobierno que aseguran estos hechos no están relacionados, en realidad siguen un patrón del Estado, sostiene. Al sumarse y analizar cada uno de ellos, es evidente que “forma parte de una política con la que buscan amedrentar a la oposición”, dice. Con estas situaciones se viola el derecho a la integridad y a la vida  porque habría casos donde se desconoce si los manifestantes murieron  debido a las torturas.

 Además, las responsabilidades por la vulneración sistemática de los derechos humanos trascienden a los comandantes militares, porque en ellos estarían involucradas autoridades del Gobierno.

Situaciones similares, precisa el especialista, solo se habrían presentado durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, con la diferencia de que mientras en aquella época solo ocurrían en centros de reclusión específicos, ahora se dan en todo el territorio nacional.  

Noticias Relacionadas:

Quiénes Somos | Estructura Corporativa | Aviso Legal | Dónde Llegamos | Contacto

Copyright © 2014. Editorial Diario Los Andes. Venezuela | RIF: J-09003756-0

Powered by:Venetech Smart Solutions