DLA - Agencia | 11/08/2017 | 5:36 pm
Asamblea Constituyente no puede tener poderes supraconstitucionales
José Francisco Conte (*).-

La Asamblea Nacional Constituyente recientemente instalada en contra de la voluntad popular, fraudulenta de origen y en cuanto a la elección de sus integrantes, no puede arrogarse poderes supraconstitucionales, que la conviertan en un poder autocrático, sin contrapoderes de ningún tipo, que en pleno interés de la nación, controlen su desempeño y funcionamiento; esto se ha puesto de manifiesto cuando el 5 de agosto decidió destituir a la Fiscal General de la República, burlando las prerrogativas constitucionales para ello y pone de total manifiesto la violación absoluta del imperio de la ley.

Toda esta ruptura del orden constitucional trae como consecuencia inmediata un ambiente de incertidumbre, desconfianza e inseguridad con graves consecuencias para la población, ya que repercute inexorablemente en el aumento de la inflación, afecta al sector externo de la economía y deja de lado la recuperación sostenida del sector productivo del país, que requiere el restablecimiento del equilibrio de poderes que genere el afianzamiento de la garantías civiles, políticas y económicas para un sano ambiente de seguridad jurídica para la iniciativa privada, para que la misma ofrezca empleos seguros y productivos y se reduzcan los costos de la actividad económica.

El hecho de que la Asamblea Nacional Constituyente asuma poderes supraconstitucionales constituye un desatinado desmantelamiento del Estado de derecho, del sistema republicano de gobierno, que conduce a la eliminación de las instituciones destinadas a la protección de los ciudadanos frente a las arbitrariedades del poder y conduce a la toma discrecional de decisiones que afectan gravemente el orden social y económico de la población.

El poder constituyente no puede ser desbocado, no puede ese supuesto poder constituyente ir en contra del poder constituido, no puede sobrepasar a la Constitución, debe ajustarse a las normas constitucionales aprobadas por el pueblo en ejercicio pleno de su soberanía en diciembre de 1999, no puede convertirse en una asamblea plenipotenciaria que atente contra la voluntad mayoritaria del pueblo, que conduzca a un desvanecimiento de las bases de la convivencia social y política, es necesario que se preserve el sistema democrático dentro de un marco de seguridad jurídica, de justicia y de libertad.

Este funesto acto de propuesta constituyente y su posterior fraude electoral, tiene como propósito final derogar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada el 16 de diciembre de 1999, por lo que la Asamblea Nacional Constituyente supone la destrucción de la forma republicana que fue refrendada por el pueblo en el pacto social y político recogido en la Carta Magna. Por lo que es necesario seguir luchando por la defensa de la Constitución y el restablecimiento del sistema democrático pleno.

Nos encontramos en un estado de anomia o anarquía legal, donde los poderes públicos actúan al margen de la Constitución, lo cual se ve más agravado con la asunción de poderes plenipotenciarios y supraconstitucionales por parte de la espuria Asamblea Nacional Constituyente, lo cual afecta gravemente la recta marcha institucional del país, pues coexisten bajo esta tesis de la supraconstitucionalidad de la misma, el poder constituido subordinado al poder constituyente, sin ningún control racional, lo cual es violatorio de pactos internacionales suscritos y ratificados por Venezuela.

 

*Abogado y Profesor Universitario

Miembro del Bloque Constitucional de Venezuela y del Frente para la Defensa de la Constitución y de la Democracia del Estado Trujillo.

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