DLA - Agencia | 17/07/2017 | 2:11 pm
En Puente Real temen que armas sustituyan balones
Francis L. Pérez Rivero .-

Abandono y descuido por parte del Gobierno regional y municipal es lo que ha ocurrido en Puente Real. La comunidad es amplia, con gente trabajadora y altas expectativas de desarrollo por el potencial y talento

Este era un barrio muy consolidado, era una maravilla, había y se podía hacer gestión desde las juntas de vecinos, pero el descuido y la falta de mantenimiento, tras 17 años, pasó factura, ya casi nada sirve, ahora todo es un peligro. Aquí hasta los policías se fueron. Puente Real sigue teniendo mucho potencial, hay gente muy buena, gente bien formada. Tengo toda mi vida aquí y es triste que en lugar de mejorar haya empeorado, que los niños ya no tengan ni dónde jugar, que todo esté oscuro en las noches, que los huecos hayan suplido al pavimento firme, que la gente no tenga para comer y que los chamos hayan cambiado los balones y el deporte por las armas y el robo”.

Gregorio Martínez tiene 57 años de edad, siempre ha vivido en Puente Real. Fue en su juventud jugador de fútbol y aficionado a los deportes, disciplina que usaba ya de adulto para formar a los jóvenes de la comunidad, alejarlos de las calles y los vicios. En aquel tiempo podía hacerlo, el sector contaba con un parque deportivo múltiple, que hasta piscina tenía. Los muchachos podían desarrollar sus capacidades en distintas áreas, pasar las tardes de ocio entre amigos jugando campeonatos, y lo más terrible en aquel entonces era que el chamo llegara “arrastrado por el mugre” a la casa. Drogas, armas y delincuencia ya existían, pero asegura el señor Gregorio que los jóvenes no estaban tan expuestos y había la manera de alejarlos de ese mundo de violencia.

Rolando Pérez también tiene toda la vida en Puente Real. En su momento fue presidente de la junta de vecinos. Conoce  a Gregorio y de hecho todos parecen conocerse en esa comunidad. Ambos hombres fueron integrantes de estas juntas en años distintos. Recuerdan que ganaba uno y a la siguiente elección el otro. Aunque no estaban interesados en la política, les gustaba trabajar por la comunidad y explican que hace años era fácil. “Si había un problema con la iluminación uno llamaba a Cadela y la solución era inmediata; si se necesitaba algo, se gestionaba y se resolvía”.

Ahora, años después, continúan siendo vecinos, viviendo en los mismos lugares e incluso ambos pertenecen a uno de los cuatro consejos comunales que hay en Puente Real, solo que los llamados ya no son escuchados; los oficios que entregan en las oficinas del Ayuntamiento de San Cristóbal y de la Gobernación del Táchira no son respondidos y las demandas que hacen en beneficio de la comunidad parecen no tener ningún receptor, mucho menos dolientes. Ven con desespero y ansiedad que el tiempo pasa y las condiciones no mejoran. Al contrario, baja la calidad de vida y parece estar más cuesta arriba dar solución a las cientos de problemáticas que hay en el sector, muchas de ellas realidades comunes en todas las comunidades de la ciudad.

¿Qué necesita Puente Real? Más sencillo de responder sería ¿qué no necesita? No hace falta ser residente del sector para darse cuenta de la indolencia en materia de vialidad. Es una gran comunidad integrada por unas 23 manzanas, muchas de ellas sirven de vía de escape al congestionamiento vial de las principales avenidas de San Cristóbal y son de uso común; huecos hay por doquier, zanjas también en los diferentes pasajes, trabajos inconclusos de la Alcaldía y la Gobernación ahora lucen como viveros en plena vía pública e impiden el paso del camión del aseo (calle 10, entre pasaje Guasdualito y pasaje Barcelona).

Sobre esto el señor Rolando Pérez expresa que el convenio al parecer era que la Alcaldía resolvería el problema de aguas negras y después la Gobernación se encargaría de cerrar. La Alcaldía cumplió su parte, “estamos esperando por la Gobernación, por ahí vino la secretaria de gobierno un día, que si el barrio nuevo, que el tricolor y que iban a hacer no se qué, que los colores, que pintar, y todavía esperamos”, dice y resalta que unas 36 familias se estarían viendo directamente afectadas.

BRILLA POR SU AUSENCIA

Por las condiciones de la vía en general, las unidades de transporte no laboran al 100 %, las pocas que lo hacen no se dan abasto; alegan que los cauchos cada día están más caros y los repuestos mucho más. Taxistas y mototaxistas se quejan porque no hay una sola calle que esté en buen estado. Ha habido accidentes con lesionados en motos, al parecer la levantan y se van ¿qué más podrían hacer? No hay quien responda. Quizás no hay mucho de qué preocuparse, solo de lo material, los lesionados pueden ir al conocido ambulatorio de Puente Real (una de las ventajas de la comunidad).

Los residentes del sector indican que ése centro asistencial tampoco es de mucha ayuda, la estructura está, la atención del personal especializado también, pero el problema es que no cuentan con los insumos, según dicen no hay ni guantes, ni algodón, pese a ello, tienen una farmacia popular, allí podrían conseguir los suministros, solo que suele estar cerrada o en su defecto sin abastecimiento.

“Hay una farmacia popular, se la pasa cerrada y si abre tampoco se consigue ni una aspirina. En el ambulatorio por médicos y personal no nos paramos, pero allí medicinas no hay, en la noche una emergencia es complicada”, afirma Ludy Sayago, también residente del sector.

Desde la calle 9 hasta la calle 16, seis manzanas, que arrancan en el pasaje Cumaná y terminan en la avenida Simón Bolívar (Marginal del Torbes), suelen estar en su mayoría a oscuras. La iluminación dicen los vecinos que es “nula”. En ocasiones, entre miembros de la comunidad, hacen “vacas” para comprar los bombillos, pero tampoco tienen quien los ponga. “Es muy amplio, en todas las cuadras es deficiente, en otras nulas, es un problema de años que se ha ido agravando. Aquí ni Corpoelec, ni tampoco la Alcaldía”, dice Pérez.

DELINCUENCIA DESBORDADA

Ludy Sayago, por su parte, expresa que la delincuencia se ha apoderado de la comunidad de Puente Real; ya ni a las iglesias respetan, hasta el padre de uno de los templos fue víctima del hampa; los médicos y enfermeras que sirven en el ambulatorio también han sufrido esa suerte, los han robado dentro del estacionamiento del centro asistencial, que da justamente con el nuevo puesto de la GN.

Expresan los vecinos que la Guardia Nacional no presta servicio alguno a la comunidad, por el contrario, lejos de cumplir con su labor, afirman que se estarían valiendo de la envestidura militar para conseguir ganancias producto de la corrupción. “Parece que pusieron el puesto fue para matraquear a los camiones que pasan, siempre los paran y algo les piden, es como un centro de operaciones de atraco, pero a la comunidad como tal no la ayudan.  En estos días robaron al padre, se acercó aquí y ellos no hicieron nada”, comentan Martínez y Sayago.

Los cuadrantes de seguridad no funcionan y los delitos se incrementan. Alegan los residentes que no puede ser de otro modo, ya no sobran los balones, ni el personal para asistir a los jóvenes, lo que sobra es el hambre y las necesidades que lleva a muchos a delinquir.

ESTÓMAGOS CRUGEN

El desabastecimiento de alimentos básicos es una realidad nacional, Puente Real no escapa de ello. Comenta Gregorio Martínez que con regularidad llegaban productos a un Mercal que hay en el sector, aun con cola podían acceder a algunos rubros, pero desde el mes de febrero no han vuelto a llegar. Las cajas de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción Socialista -Claps- tampoco se ven por las calles de la comunidad. La mayoría resuelve comprando a sobreprecio, el problema es que no todos tienen para eso.

“Existimos quienes podemos comprar un poco más caro, pero también hay mucha gente de escasos recursos en esta comunidad. En algunas bodegas aplican la venta condicionada, esa gente ya está al borde, no es solo la comida, son los medicamentos, es el gas, es todo”.


REQUIEREN ESPACIOS PARA COMBATIR LA DELINCUENCIA CON DEPORTE