DLA - Agencia | 12/06/2017 | 9:07 am
Cae la producción agrícola en Táchira
Por Ana Alejandra Laya.-

Pocos son los recursos que tienen los agricultores para producir. El limitado apoyo, que aseguran les brindan las autoridades; sumado a la escasez de agroquímicos y semillas, ha generado que en la actualidad solo siembren unos cuantos rubros

Hasta en un 40% habría descendido la producción agraria en el Táchira desde el 2014 hasta la actualidad; la escasez de semillas y su elevado precio, la falta de agroinsumos y la entrega limitada de créditos para el sector campesino, serían los principales problemas que enfrentan los productores de la entidad.

Aunque para mayo de 2013, durante la cuarta edición de su programa Táchira Potencia, el gobernador de la entidad  José  Vielma Mora  se propuso "sembrar más y mejor por el Táchira y para Venezuela", y aseveró que a través de diferentes organismos el Gobierno nacional otorgaba recursos y subsidios para los productores agrarios; tres años después, representantes de este sector expresan que en vez de mejorar, sus condiciones de trabajo se han deteriorado y esto se ha traducido en un descenso en la productividad.

SIN SEMILLAS. Para el presidente de la Federación Campesina de Venezuela -FCV- seccional Táchira, Pedro Vargas, la escasez de semillas es uno de los grandes problemas que afrontan los agricultores; expresa que ante la falta de importaciones de estos rubros, muchos han tenido que recurrir al mercado colombiano para poder abastecerse, teniendo que pagar un alto costo por ellas.

Los precios de las semillas han incrementado hasta un 1500%, explica el director de Asuntos Agropecuarios de la Federación de Cámaras del Táchira -Fedecámaras-, Oscar García. La situación  sería una consecuencia del descenso de importaciones de semillas por parte del Gobierno; quien, sostiene García, mantiene una deuda millonaria con los proveedores a nivel internacional.

Los principales rubros que se siembran en la entidad son tomate, cebolla de cabeza,  pimentón, zanahoria y papa. Un sobre de cinco mil semillas de tomate, para el 2014, tenía un valor de 6 mil bolívares; en ese entonces, expone García, para adquirirlas el trámite era más directo, hacían un contrato con la proveedora internacional que trabaja con laboratorios dedicados al mejoramiento genético de las semillas, y le indicaban la cantidad de productos que necesitaban y el tiempo de entrega de los mismos, por eso durante todo el año tenían recursos para seguir sembrando. En la actualidad el precio de la misma cantidad de semillas  asciende entre un millón cien mil y un millón 300 mil bolívares, para comprarlas es necesario ir al Norte de Santander, Colombia, o recurrir a múltiples intermediarios.

Tras recorrer diversas proveedoras de insumos agrícolas ubicadas en San Cristóbal, se comprobó que solo algunas cuentan con artículos para la siembra, pero estos son muy limitados. Los productores llegan a ellas en busca de diversos rubros y la única respuesta que obtienen es: No hay. En uno de los sitios ubicados en La Concordia solo vendían semillas de maíz, el kilo tiene un precio de 5 mil bolívares; mientras el valor del bulto de 20 kilos asciende a Bs. 90 mil.

Ante la escasez y los elevados precios, los productores han optado por sembrar menos.  De acuerdo con García, si antes eran sembrados 100 sacos, hoy solo siembran entre 40 y 50. Especifica que esto ha generado un descenso de entre 30 y 40% de la producción agraria en la entidad.

La situación con el tomate, zanahoria, cebolla y pimentón es similar. Los productores se abstienen de sembrarlas. De 70 mil semillas que producían anteriormente, hoy solo cosechan 20 mil; según García, porque además de estar limitados por su elevado valor, temen perder la siembra como consecuencia de los cambios climáticos. Aunado a ello, los pequeños productores de cebolla por ahora no están cosechando este rubro; sino que se dedican a producir otros artículos, como frijol o maíz.

Vargas y García señalan que las semillas de papa eran importadas desde Holanda y Canadá; pero desde hace dos años no se trae al país el rubro certificado. A causa de esta situación, la calidad de la misma ha ido desmejorando, confiesa el representante de Fedecámaras. Con el paso del tiempo este producto sigue decayendo.

Lo más preocupante sería que cuando se importan las semillas, duran un tiempo tan prolongado en el puerto antes de ingresar al país que al ser distribuidas se encuentran en malas condiciones, refiere Vargas.

VIEJA DATA. No todos los inconvenientes con la producción agraria de la entidad son recientes. De acuerdo con el representante del sector campesino, la siembra de café disminuyó hace ya varios años a causa de la roya; una enfermedad que afectó las plantaciones del rubro, y porque los gobiernos no tomaron las medidas para solventar este problema. Recuerda que Colombia también ha afrontado este hongo y eso no ha sido un impedimento para ser los primeros productores de café.

Asimismo, comenta que hace unos 40 años en los municipios de montaña se sembraba trigo; mientras que la producción de maíz era tan elevada que en San Cristóbal se construyeron unos silos para almacenar la producción, con el paso de los años y debido a las “malas políticas”, la productividad descendió y en la actualidad este sitio es empleado por la distribuidora del Mercado de Alimentos, Mercal. También funcionaban estaciones donde se producía, entre otro rubros, yuca amarga; pero los mismos habrían sido abandonados.

Frijol, caraota, garbanzos, arveja, habas y quinchoncho, eran otros de los productos cosechados en el Táchira y consumidos anteriormente por la población. Al igual que sucede con los otros rubros, la siembra disminuyó; Vargas afirma que ahora para obtener estas semillas, deben exportarlas desde Colombia porque están escasas y las pocas que hay en el país son de baja calidad.

POCOS INSUMOS Y BAJOS CRÉDITOS. A la escasez de semillas se suma la falta de agroinsumos, abono y fertilizantes que se requieren para poder producir. Los mismos deben ser distribuidos por Agropatria; pero de acuerdo con los agricultores, el acceso a los mismos es limitado.

Hace tres años la Mesa Técnica de Control y Seguimiento de Fertilizantes de la entidad realizó una reunión con los distribuidores autorizados de agroquímicos con la finalidad de agilizar la distribución de insumos agrícolas, hasta los momentos los resultados no son percibidos por algunos productores.

El director de Asuntos Agropecuarios de Fedecámaras, Oscar García, apunta que para una asociación comprar 10 bolsas de fertilizante debe hacer hasta 19 horas de cola y solo se lo ofertan cada 22 días, quienes requieren de 50 sacos tienen que esperar cuatro meses para completar la cantidad de insumos que necesitan.

Denuncia que además hay demasiada corrupción porque mientras en Agropatria les indican que no hay productos, en el mercado negro son ofertados los mismos insumos.  

Por otra parte, refieren que en ocasiones los créditos para producir son limitados. Pedro Vargas, de la FVC, apunta que a los campesinos tachirenses les hace falta un mayor respaldo por parte de las autoridades y que este se haga de manera incondicional, sin fijarse en las tendencias políticas del productor porque es poca la agricultura que puede autofinanciarse.

SOLUCIONES. Todas estas situaciones ocasionan que día tras día disminuya la siembra; además que tienen una incidencia directa en el incremento del precio de los vegetales y hortalizas, y es el consumidor final quien termina pagando por los altos costos de la producción.

Crear un laboratorio donde se produzcan semillas certificadas y un banco de semillas son alternativas que, según García y Vargas, permitirían a los productores de la entidad autoabastecerse y contar con rubros para la siembra. Para lograrlo, coinciden que es necesario que las instituciones del Gobierno trabajen en conjunto con las universidades y los productores agrarios.

Fedeagro está en emergencia
La situación del sector agroalimentario empeora con el pasar de los días y frente a esta situación Fedeagro llamó a la “emergencia agroalimentaria”, ya que como lo expresó su presidente, Aquiles Hopkins: “estamos ante una nueva y drástica caída de la producción nacional”.
“Solo hemos podido comprar el 30 % de lo que requerimos para la siembra de arroz y maíz”, añadió Hopkins.
De igual forma, el presidente de Fedeagro destacó que “hace 6 meses que los productores de hortalizas de los andes venezolanos no reciben un saco de semillas y este año, se ha sembrado solo el 25 % de la superficie que normalmente se siembra en hortalizas”.
“Hoy en día abastecemos solo el 30 – 40 % del consumo nacional”, aseguró.
Asimismo, Hopkins denunció la gran cantidad de productos importados que el Gobierno trae a Venezuela para “maquillar” la crisis que se vive en el país y afirmó que “trayendo los insumos al país podemos producir 5 veces lo que se puede traer”.
“La caída sostenida de la producción nacional en los últimos años es lo que ha incentivado la escasez y desabastecimiento”, agregó.

 

 

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