DLA - Agencia | 1/05/2017 | 8:31 am
#DíaInternacionalDelTrabajador Afuera pagan menos pero se vive mejor
#DíaInternacionalDelTrabajador Afuera pagan menos pero se vive mejor .-

Venezolanos prefieren trabajar en el extranjero, aunque no ejerzan su profesión y sus sueldos sean más bajos; pero aseguran, les es suficiente para satisfacer sus necesidades, algo que no ocurría en su país

Son muchas las razones por las que miles de venezolanos han optado por irse del país y buscar trabajo en el exterior. Sin embargo, una vez fuera del suelo patrio no todo son villas y castillos; aunque algunos han tenido la oportunidad de trabajar en áreas relacionadas con su profesión y el oficio al que se dedicaban en Venezuela, otros “han pasado por las de Caín”.

No existen cifras oficiales que indiquen cuántos venezolanos se han ido. El sociólogo Tomás Páez, en su estudio denominado “La voz de la diáspora venezolana”, estima que esta cantidad podría ascender al menos a dos millones.

Seguridad, estabilidad laboral y económica son algunos de los beneficios que buscan en el extranjero. Hay quienes lo logran tras un tiempo de trabajo duro; otros en cambio no consolidan este sueño, pero, aun así deciden quedarse lejos de su terruño porque logran percibir mejores ingresos y con el dinero que obtienen pueden ayudar a los familiares que viven en Venezuela.

Mercedes Quintero partió con rumbo a Trinidad y Tobago en septiembre del año pasado. Laboraba como auxiliar de enfermería en un geriátrico; tenía que realizar turnos de 24 horas y atender a 40 pacientes. Percibía sueldo mínimo y este no le alcanzaba, se debatía entre pagar alquiler y comer. Agobiada por su situación económica, prefirió irse, dejando atrás a sus dos hijas; entre ellas una de 15 años de edad.

En Trinidad trabaja en un supermercado, en un área completamente diferente a lo que hasta hace unos meses fue su principal ocupación. Cumple jornadas laborales de 12 horas y solo tiene un día libre a la semana, aunque le pagan menos por ser extranjera, sus ganancias son superiores al sueldo que percibía en Venezuela. Confiesa que es suficiente para comprar comida, pagar por vivienda y enviar dinero para sus hijas, “solo por eso ha valido la pena el esfuerzo de estar aquí. Son culturas totalmente diferentes y pasamos por momentos difíciles, sobre todo al estar lejos de nuestra tierra, nuestra gente, pero uno siente la satisfacción de poder ayudar a la familia que sigue allá”, expresa.

Desde hace nueve meses Francisco Arias reside en Perú. Decidió irse a mediados del 2016 en compañía de su esposa en busca de mejores oportunidades laborales para ambos. En Venezuela, trabajaba como auditor interno en una reconocida pasteurizadora de la entidad; expresa que ganaba un sueldo superior al mínimo y acorde al trabajo que realizaba; pero solo le alcanzaba para cubrir los gastos de comida. Compartía vivienda con sus familiares porque le era imposible pagar alquiler; además, su compañera no había logrado encontrar trabajo tras un año de haberse graduado como ingeniero.

En Perú, tras unas semanas de espera y angustia ante la posibilidad de no encontrar un buen trabajo, Francisco comenzó a trabajar como cajero en un supermercado de Lima. La paga no era muy elevada. Luego de unos meses fue despedido y con el permiso de estadía a punto de vencerse, se vio obligado a salir por una temporada del territorio inca. Al regresar, permaneció durante un tiempo desempleado hasta que fue contratado por la empresa en la que labora actualmente.

Sostiene que su salario es mucho mejor del que ganaba en Venezuela; aunque como es extranjero le descuestan hasta 45% de su sueldo, presuntamente es para cubrir beneficios laborales a los cuales no accede porque como no tiene documento de identidad, no está inscrito en ninguno de ellos. Considera que son injustificados pero es peor no tener trabajo. Aparte debe pagar 30% de impuestos.

Pese a toda esta situación, con su sueldo y el de su esposa tiene recursos suficientes para pagar alquiler, alimentación y demás necesidades básicas. Considera que su esfuerzo ha valido la pena porque ambos han obtenido la estabilidad que no tenían en Venezuela.

Alejandro Bolívar es otro venezolano que decidió irse en busca de mejores oportunidades. En el país trabajaba como agente turístico y estudiaba Informática. Le pagaban por comisión y aunque en unas oportunidades el sueldo era alto, en otras no percibía lo suficiente para pagar la universidad y demás gastos.

Mientras esperaba por su pasaporte le salió la oportunidad de partir a Colombia, por lo que cruzó la frontera solo con su cédula en mano. Al estar completamente indocumentado no son muchas las ofertas laborales a las que puede optar. Durante cinco meses permaneció residenciado en Bucaramanga trabajando en un restaurante dedicado a la elaboración de arepas de huevo, una comida típica del vecino país. En ocasiones los turnos laborales superaban las 12 horas y solo tenía un día libre a la semana. A pesar de todo, su salario le alcanzaba para cubrir todas sus necesidades, ayudar a su familia e incluso comprar ropa, un lujo que había dejado de darse mientras estuvo en Venezuela.

Sus planes eran trabajar, reunir dinero y regresar para buscar el pasaporte y partir nuevamente a otro país; pero los controles migratorios en Colombia le cambiaron el panorama. Una supervisión de Extranjería llegó al restaurante donde laboraba; los dueños, o pagaban una multa muy elevada por contratar venezolanos, o los despedían a todos. Optaron por la segunda opción. Alejandro comenta que ni siquiera le pagaron prestaciones laborales y todo lo que había reunido se fue en pagar gastos y partir a otra ciudad. En la actualidad reside en Bogotá y debe comenzar desde cero. Sus objetivos siguen siendo los mismos.

Para bien o mal, trabajando en su profesión o en otras áreas, residir en el extranjero es una opción que siguen considerando muchos venezolanos. Los destinos son diversos y aunque algunos no han tenido experiencias del todo positivas, las pocas posibilidades que, aseguran, tienen en el país de acceder a un trabajo bien remunerado con el que puedan pagar todos su gastos, los empuja a buscar otros caminos.

SUELDO BASE INTEGRAL EN VENEZUELA
Lo más económico en el país son los servicios públicos, en un hogar venezolano el pago mensual entre gas, agua, teléfono y electricidad, no supera los 10 mil bolívares mensuales; sin embargo la canasta alimentaria consume el grueso del salario del trabajador, además de los gastos de alquiler, colegios y transporte
Sueldo mínimo Bs. 40.638,15 + Cestaticket Bs. 108.000,00 = Bs. 148.638,15.
Carne de res Bs.8.500 p/k.
Chuleta de cochino Bs.9.500 p/k.
Queso blanco Bs.8 mil p/k.
Cartón de huevos Bs. 9.800.
Jamón Bs. 14 mil p/k.
Aceite de maíz  Bs. 7.500 p/l.
Arroz Bs. 4.300 mil p/k.
Azúcar   Bs. 5.041,38 p/k.
Caraotas Bs. 8.000 p/k.
Lentejas Bs. 7.800 p/k.
Ajo Bs. 11.555,88 p/k.
Cambur Bs. 1493 p/k.
Pimentón Bs. 4037 p/k.
Yogurt  Bs. 4700 p/k.
SERVICIOS Y AGREGADOS
Tv cable regular entre Bs. 5 y 9 mil.
Entradas de cine boleto general Bs. 3.900.
Carrera mínima de taxi Bs.1800.
Almuerzo ejecutivo Bs. 5500.
Alquiler mensual desde Bs. 25 mil.
Mensualidad en colegios entre Bs. 13 y 30 mil.

 

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