DLA - Agencia | 14/02/2017 | 12:32 pm
San Cristóbal: El descuido de un amor
Publicado en la edición 54 de Los Andes Semanario del Táchira por :Francis Peréz - Fotos: Arnaldo Cesaretti.-

El amor es más que corazones, flores y besos. Amar es cuidar y valorar lo nuestro. San Cristóbal, la capital del Táchira, a pesar del esfuerzo de algunos entes gubernamentales, tiene el corazón roto. La falta de conciencia por parte de sus habitantes no es una señal de amor

En el mes de febrero el amor está en el aire, se siente y se respira esa sensación. Corazones y rosas adornan las calles de la ciudad los días previos a la fecha especial, incentivando la economía y mejorando el comercio capitalino. Muchos buscan expresarlo a sus parejas; sin embargo, no es exclusivo para personas, también puede sentirse por el entorno donde se habita, por la ciudad y los elementos que la conforman.

El amor crece con los detalles, con el cariño, con las muestras de afecto y la constancia, igualmente puede expresarse con pequeños actos que de a poco llegan a formar un gran sentimiento; amar lo propio, cuidar los espacios públicos y ser un buen ciudadano, es también una forma de agradecer y embellecer la ciudad de San Cristóbal para celebrar el amor por la localidad.

Son muchos quienes han tenido la oportunidad de salir del país y conocer diversas ciudades alrededor del mundo, cuando regresan cuentan con asombro y emoción las maravillas de aquellas metrópolis, recuerdan y extrañan el orden, los espacios públicos, la limpieza de las calles, las señalizaciones, el respeto hacia los transeúntes, la organización del transporte e incluso el cuidado a las áreas verdes. Anhelan observar en Venezuela todas estas cualidades; algunos culpan al Gobierno nacional, regional y municipal por el descuido de las calles, sin detenerse a pensar que gran parte de ese trabajo inicia con la conciencia ciudadana.

Si queremos una ciudad limpia, debemos ser cuidadosos con los desechos, y si nos gustan las obras ornamentales tenemos la responsabilidad de ayudar a mantenerlas. Si salimos del país y nos impresionó que los carros se detuvieran en la esquina cuando vieron peatones sin necesidad de un semáforo, debiéramos reflexionar acerca de nuestras nociones sobre el tránsito y sus leyes. Somos nosotros como ciudadanos quienes generamos el cambio, no los gobernantes, ni las leyes. De poco o nada valen las inversiones millonarias que hace una gestión gubernamental, si las obras no se aprovechan ni se mantienen en el tiempo.

Los ciudadanos también deben aportar su granito de arena para el desarrollo capitalino, está en manos de todos ayudar a que la villa muestre su mejor cara, es necesario dejar la apatía, dejar de quejarse y comenzar a actuar, respetar las normas, el rayado peatonal, las paradas de autobuses, no lanzar basura a las calles, no rayar las paredes y no ser indiferentes ante actos vandálicos en los espacios públicos. Cuidar y amar la ciudad es tarea de todos, la educación en casa es indispensable, el apoyo y al mismo tiempo la exigencia de las comunidades hacia las autoridades es necesario para construir la capital anhelada. El amor es más que corazones, flores y besos. Amar es cuidar y valorar lo nuestro.

 

Estacionar en zonas prohibidas, en doble fila y en el rayado, no solo son acciones que van contra la Ley de Tránsito; sino que también faltan el respeto a los transeúntes y otros conductores.

 

La basura es uno de los principales problemas de la ciudad, y si bien la recolección se retrasa, como ciudadanos no se puede ser indiferente sacando los desechos cuando no corresponde y botando desechos en las avenidas.