DLA Columnas | 27/06/2017 | 1:00 am
¿Es la ideología un camino seguro al totalitarismo?

Por: Camilo Perdomo

<Mejor sería llamar a las ideas legítimas o ilegítimas que verdaderas o falsas> G. Leibniz: Nuevo tratado sobre el entendimiento humano.

Hubo un tiempo donde los de mi generación fueron influidos fuertemente por la noción de ideología y en ella se presumió que si ella venía planteada por los trabajos de C. Marx o Lenin eso era bueno y verdadero, las otras eran malas y falsas. Luego supimos de las atrocidades de J. Stalin en nombre de la ideología marxista y el socialismo de varios rostros: cubano, albano, coreano, chino, vietnamita y otros; para desembocar en la metáfora <Caída del muro de Berlín>y con la cual se supo del desencanto de esa ideología hecha poder político. Por supuesto, aún quedan por allí renegados y rencorosos intentando lavar la cara de esa ideología. A ellos vale invitarlos a leer el monumental trabajo desmitificador de la noción de Ideología y Totalitarismo hecho por H. Arendt. En efecto, con las preguntas de ¿por qué toda ideología es ella totalitaria? y ¿cómo podemos captar la ideología que guía el liberalismo político actual?, la pensadora alemana denuncia la esencia del carácter del Totalitarismo construido por los nazis y los bolcheviques en Rusia, a fin de vacunarnos contra ese virus político. Una ideología, habla Arendt, es literalmente eso: la lógica de una idea. A partir de esa premisa (la idea) se deducirá toda comprensión de la realidad. Por ejemplo, según la ideología Nazi los hombres se clasificarían según la raza y en consecuencia existirían hombres superiores e inferiores y así éstos últimos deberían (según esta moral) ser eliminados. Según los comunistas, los hombres se clasifican por su pertenencia a una clase social: burgueses-proletarios. Bajo esta condición se justificaría la dominación política. Por su propia estructura definitoria, la ideología se impone así al pensamiento, a la reflexión, a la crítica. Esto lo percibió H. Arendt cuando observó en el sujeto (A. Eichmann), exterminador de más de cinco millones de judíos, y considerados ideológicamente inferiores por los nazis, diversos signos conductuales a la ausencia de pensamiento, una personalidad simple, banal y quien ante las preguntas sobre su criminal acción respondía con evasivas, risitas, chistecitos y frases comunes. En los defensores de la Ideología habita su paradigma para atrapar la realidad con una enfermiza negación de la libertad. Por ello detrás de sus “posturas ideológicas” ocultan sus pretensiones de dominio, de coerción, de exclusión, de explotación, de terror. Toda ideología, ojo dije toda, cumple el rol de no dejarse influenciar por los hechos o por las opiniones distintas a su catecismo ideológico. Es por ello que en este siglo la vitalidad del pensamiento es ante todo democrático o en su defecto una versión ideológica del Totalitarismo. Todo defensor de la ideología está convencido (y convencido no es más que fanatizado) que a partir de la ideología hay emancipación de la realidad porque detrás de toda realidad hay otro mundo oculto que es el verdadero mundo, mundo desde dónde se construirá un nuevo hombre, una nueva sociedad. Con esta trampa <caza bobos> fuimos influenciados en el siglo XX y allí están los resultados del totalitarismo Nazi y de defensa al Comunismo. No por azar un valor escrito en 1689 por J. Locke: Carta sobre la tolerancia y que es fuertemente atacado o ignorado por los amantes del totalitarismo, tiranías, autoritarismos y dictaduras; encuentra en los fanáticos de las ideologías su mejor estrategia política de dominación. Ahora bien, ¿cómo vacunar al liberalismo y la democracia, presuponiendo claves de la libertad política, de su dominio en la economía?, porque una estrategia discursiva de los ideólogos es acusarlas de los males actuales. El liberalismo político se constituye a partir de tres ideas fundamentales: 1-Pluralidad de partidos y opinión política. 2-Limitar la acción política a reglas y principios dentro de una Constitución Política. 3-Escoger el poder político por intermedio de unas elecciones libres y democráticas. Con estas tres ideas se constituye la arquitectura del bienestar ciudadano. En cuanto a su acción en la economía, su base de apoyo es el respeto a la propiedad privada de los medios de producción y donde el Mercado y el Estado deben (su moral) definir sus vínculos con la finalidad de que toda la población encuentre un equilibrio entre lo individual y lo colectivo. Tenemos así variadas formas de liberalismo y democracia frente a las pretensiones Totalitarias y Autoritarias. Saque sus conclusiones.

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