DLA Columnas | 5/05/2017 | 1:00 am
Tarea de la colmena

Por: Juan(cho) José Barreto González

 

 

Comprendernos no puede ser un delirio, sino una juntura, unir nuestros pedazos. Esa unidad sin delirio de los pedazos es el trabajo de la colmena. Esta es la imagen esencial dejada en los asistentes al seminario con Isidoro Requena. Nuestro maestro querido nos disfrutó diciendo lo que sabe decir. Decir con sabiduría: “La sabiduría milenaria nos trasmitió un legado: la vida es colmena, ecosistema, comuna, multiplicidad y variedad en convivencia”. La capacidad de reflexionar y comunicarse, convivir. La realidad humana está allí expresándose, igual la mirada humana. Realidad y mirada múltiple. El hombre ha sido consciente de su multiplicidad, “de su complejidad, de su dispersión en mil situaciones” (…) “también desde siempre ha sido consciente de sus poderes de amalgama tras su deseo de unidad: ansia de verse en conjunto, de arremolinarse alrededor de un yo”. Isidoro dice con sabiduría el conjunto alrededor de un yo que piensa desde sí mismo y de la alteridad comunicada. Procede a la juntura como los primeros hombres, consciente de su poder reflexivo, su hermenéutica predica la interpretación lograda, ponerle nombre a las cosas y lavar las palabras. Buscar nuevos nombres y celebrar el nacimiento de la predicación de un pensamiento anamnésico, capacidad para recordar. Rememorativo, creativo, sensible. Unidad y diversidad, logos que crece, teleología. Apolo y Dionisio. Ariel y Calibán, todos los minotauros de Briceño Guerrero, su amigo entrañable…

Al preguntarse por el sentido de lo humano, el hombre intenta responder. Todos sus discursos “intentan ser respuestas a la pregunta radical ¿quiénes somos?”  Siempre enseñando actitudes para responder, el maestro aplaude búsquedas, se celebra en nosotros, alimenta la colmena. Alegría en la reflexión, filosofía del hombre que lava las palabras, belleza. Lavar las palabras y juntar pedazos, trabajo de colmena, “En resumen, siempre el ser humano se ha visto utensilio de arcilla frágil roto en trozos y ha sentido la urgencia de juntarlos. Se pregunta y se responde Eduardo Galeano: “¿Para qué escribe uno sino es para juntar sus pedazos?” Qué esplendida tarea: ¡juntar pedazos!”.

En esa tarea inventamos respuestas al preguntarnos por lo humano, eso es la cultura. Isidoro, tras la filosofía antropológica y la hermenéutica de Paul Ricoeur, tras la tarea de juntar pedazos, también asume esa tarea de lavarle la cara a las palabras. Lavar palabras y trabajar en la colmena, ética y acción  del maestro. Literatura, filosofía, mitos, símbolos, religión, camino, casa, juego, viaje y río, mdontaña, mar. Lava las palabras responsablemente y termina su lista de palabras lavadas justo con la responsabilidad, y dice siendo: “es la estructura esencial, primera, fundamental de la subjetividad. La ética no adviene como suplemento a una base existencial previa; en la ética entendida como responsabilidad se anuda el nudo mismo de lo subjetivo. Responsabilidad por otro. “Esta manera de ser, sin compromiso previo, responsable por otro absoluto, es en suma el hecho de la fraternidad humana anterior a la libertad”. (Escribe al centrodeinvestigacionesmbinurr@gmail.com para recibir los textos de Isidoro Requena, lecturas desde la colmena).

 

inyoinyo@gmail.com

Quiénes Somos | Estructura Corporativa | Aviso Legal | Dónde Llegamos | Contacto

Copyright © 2014. Editorial Diario Los Andes. Venezuela | RIF: J-09003756-0

Powered by:Venetech Smart Solutions