DLA Columnas | 23/04/2017 | 1:00 am
2º domingo de Pascua 23 de abril de 2017

Por: Pbro. Tomás Espinosa Aguilar

Ciclo A Color: Blanco 2º Domingo de Pascua o Domingo de la Divina Misericordia

PRIMERA LECTURA (Hech 2, 42-47)

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.

Palabra de Dios.

A.      Te alabamos, Señor

SALMO Sal 117, 2-4. 13-15. 22-24

 R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R.

Me empujaron con violencia para derribarme, pero el Señor vino en mi ayuda. El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. R.

La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. R.

SEGUNDA LECTURA (1Ped 1, 3-9)

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro. 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

 Palabra de Dios.

A.      Te alabamos, Señor

EVANGELIO Jn 20, 19-31

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y, poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”. Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”. Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”. Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su nombre.

 Palabra del Señor.

A.  Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión:

Pbro. Tomás Espinosa Aguilar

 Muy estimados hermanos y hermanas, este domingo contemplamos con gozo la iglesia como comunidad de creyentes, como comunidad de misericordia, de la Divina Misericordia. Cuanta gracia, cuanto gozo, pues Dios en su infinita misericordia se manifiesta a sus hijos y derrama abundantes bendiciones. Hoy Cristo revela la infinita misericordia de Dios Padre que ha dado a su hijo, por nuestra salvación, por nuestra redención. Ante un  mundo que parece perdido, dominado del mal, del egoísmo, Cristo de la Divina Misericordia nos ofrece su amor que perdona, que nos reconcilia, que nos levanta de nuestras miserias, y nos llena el alma de esperanza. Amor que convierte nuestro corazón y nos dona la paz que tanto necesitamos para reconciliar a nuestro país. ¡Jesús en ti confío, ten misericordia de nosotros y del mundo entero! Decía en estos días el Papa “Nunca nos dejemos arrastrar por la vorágine del pesimismo. La fe mueve montañas”. Fe en la misericordia de Dios que es infinita fuente de esperanza. Cuanta necesidad tenemos de la misericordia de Dios, y hoy nuestro pueblo levanta sus manos en alabanza a Jesús de la Divina Misericordia, para  que cambie y convierta nuestro corazón, para que en nuestro país no domine el odio, la venganza, la muerte de jóvenes inocentes bajo la tiranía de un gobierno diabólico. La Misericordia sin justicia no es misericordia. Que este domingo por intercesión de Juan Pablo II reine la paz en Venezuela y nos podamos liberar de quienes han destruido nuestro país. Solo en la misericordia de Dios encontraremos esa paz que tanto necesita nuestro pueblo. Eterno Padre por la dolorosa pasión y la resurrección de tu Hijo ten misericordia de Venezuela y del mundo entero. Amén!  Feliz domingo día del Señor.   

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