DLA Columnas | 20/04/2017 | 10:21 pm
Mirar El Sistema

Por: Arianna Martínez Fico

Pertenezco a la llamada Generación X, esa que –como diríamos en Venezuela- no es ni  “chicha ni limonada”. Es decir, ni completamente análogos pero tampoco digitales, mitad empleados estables y medio emprendedores. La generación de la transición, a la que nos tocó vivir -y en algunos casos sufrir- grandes cambios, siendo para mí el más relevante de todos el paso de la visión, modelo mental o paradigma mecanicista –mejor conocido como cartesiano- a la visión sistémica. Entender el mundo como un todo integrado e interdependiente se escribe fácil, el desafío está en vivir conscientemente de manera holística.

El enfoque mecanicista o cartesiano- al que se le llama así por René Descartes y su famoso discurso del método- le otorga importancia a las partes y cree que el mejor resultado de un sistema es igual a la suma del mejor resultado de cada una de sus entidades o componentes. Eso implica que cada parte puede funcionar independientemente sin afectar o ser afectada de manera significativa por el resto. Algunas manifestaciones de este paradigma en la práctica son el individualismo, la competencia, los organigramas del tipo cajitas que marcan territorios independientes, el egoísmo, las relaciones de obediencia, la creencia que somos seres racionales capaces de dejarlas emociones en la puerta de la oficina, entre otros. En tanto que la concepción sistémica se enfoca en las interacciones, entendiendo que un sistema es una totalidad con un propósito común, en la que sus componentes se interrelacionan y afectan recíprocamente. A diferencia del cartesianismo –donde puedo entender una parte estudiándola en forma aislada- el enfoque sistémico no concibe analizar un elemento sin la relación con el todo. El todo no es igual a la suma de sus partes.

Todas las organizaciones humanas, sea que se trate de un solo hombre, una familia, comunidad, equipo deportivo, empresa, partido político o país son sistemas vivos. Esto significa que para modificar los resultados de un sistema hay que mirar el todo y no solo las partes. No es posible lograr transformaciones profundas y sustentables pretendiendo cambiar solo una parte del sistema y manteniendo el resto. Sería como esperar que un equipo de fútbol que pierde partidos de manera recurrente gane por goleada por el solo hecho de cambiar jugadores cansados por unos más frescos manteniendo el resto del sistema. Podrá lograrlo una vez, por carambola, pero luego volverá a su antigua coherencia. Para generar resultados diferentes y sostenibles en el tiempo habría que cambiar la estructura y la estrategia del equipo.

Un momento tan delicado y complejo como el que vive el país reclama un liderazgo capaz de trascender las soluciones simplistas y cartesianas. Solo una mirada holística es capaz de interpretar la estructura compleja que sostiene la realidad actual. A veces el cambio puede ser desencadenado por una nueva forma de conversar de algunos actores no obvios del sistema. Si queremos resultados diferentes, no caigamos en la tentación de quedarnos únicamente con los actores más llamativos o con los paños calientes y soluciones tipo express. Mi invitación es mirar el sistema que es Venezuela y desde allí intervenir.

“Los sistemas están perfectamente alineados para producir los resultados que tienen” Stephen R. Covey

 

 

arianna.mf@gmail.com

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