DLA Columnas | 14/03/2017 | 1:00 am
Residuos de la izquierda

Por: Camilo Perdomo

<El silencio es el hechizo del demonio y cuando más se calla tanto más peligroso es el demonio, pero el silencio es también la conciencia del encuentro del particular con la divinidad> S. Kierkegaard: Temor Y Temblor, P. 187.

En tiempos de Postmodernidad la sociedad muestra evidencias políticas interesantes y Venezuela no escapa a ellas, aun cuando el derrumbe de sus instituciones pudiera mostrar lo contrario. Evidencias tomadas de la tradición de sus discursos históricos donde derecha e izquierda eran distintas y hasta irreconciliables indican que ambigüedad, oportunismo e incertidumbre complican cualquier definición en su claridad teórica. En el caso de los signos tradicionales de la izquierda hay coincidencia con lo que se presuponía era ser de derecha. Por citar ejemplos claros: su rechazo al militarismo desde trabajos de intelectuales franceses como L. Althusser, J. P. Sartre y otros en cuanto a distinguir lo militar como Aparato Represivo de Estado (A. R. E.). Se hacen hoy malabarismos con proclamas patrioteras intentando lavar la cara de ese aparato con adjetivos liberadores y hasta humanitarios. Su condición de ateos y materialistas, por aquello de la influencia marxista, se resumen invitando a la jerarquía eclesiástica cristiana-protestante a que le saque los pies del barro de su incompetencia. La ausencia de convicciones propias fueron sustituidas por una ética utilitarista y pragmática que parece ser viene del capitalismo Chino: <No importa el color del gato con tal que cace ratones>. Aquellos come curas y portadores de un discurso incendiario contra lo militar-policial demostraron que todo era cuestión de un teatro bufo y hoy confunden un manual de represión con alguna proclama de antaño construida en nombre de la libertad. Hoy cualquier criterio de verdad cargado de subversión y cambio como para <Tomar el cielo por asalto> entra en una frase hueca y carente de contenido: <El progreso>, lugar donde estarían los asientos de curas y militares <Progresistas>. Pareciera lo mismo nombrar al papa que a Marx desde discursos ambiguos. Cosas de la Postmodernidad diría J. F. Lyotard. La lucha por la emancipación de todo dominio y las lecturas de una utopía desde el mundo de lo sensible terminó por ser una libreta de racionamiento y una cola administrada militarmente en nombre de un Socialismo híbrido y similar a un cruce de <perro con escopeta> como nos dijo en su tiempo A. Nazoa. El resultado, dicho desde Venezuela, es una renovación de dos Aparatos de Estado, de una parte el ideológico-religioso donde se domestica a la población educándola en lo más dañino contra su libertad: la resignación. De la otra, se renueva el discurso represivo cubriendo al militarismo con una capa de <patriotismo> donde se pone en circulación una presuposición discursiva: <Los militares nuestros son distintos y menos represivos que los del Cono Sur (Argentina, Uruguay, Chile) que sí son golpistas>. En el caso de la libertad de expresión y del pensamiento, así como de los derechos humanos elementales en Democracia, hemos aprendido que lo más pernicioso vino cuando ese híbrido político denominado <Cívico-Militar> se hizo del proceso constituyente de 1999 y luego fue gobierno. Los resultados están a la vista: pleno control de los Mass-Media en nombre de una figura mitológica circulando (prensa y emisoras) en dos imágenes también híbridas: <El pueblo y lo comunitario>. La lucha contra el fascismo y el autoritarismo, dos características de esa izquierda tradicional, terminó en acuerdo con los signos de la derecha más reaccionaria y hoy tenemos las copias de grupos colectivos sembrando miedo y terror como ocurrió en escenarios del siglo XX dominados por la derecha europea y del Cono Sur. En los espacios del pensamiento como las universidades, esa izquierda muestra hoy todo su resentimiento social al invadir con armas, gritos vulgares y violencia sus escenarios donde solamente se cuenta con la palabra como defensa ante la fuerza. Asistimos así al encono de los residuos de los predicadores de la Utopía. Saque sus conclusiones.

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