DLA Columnas | 20/02/2017 | 1:00 am
Cuando ustedes se vayan…

Por: Carolina Jaimes Branger

Cuando ustedes se vayan, que será más temprano que tarde, llévense bien lejos toda su carga de odio. En la Venezuela que vamos a reconstruir no tendrán cabida las divisiones, ni las razzias, ni las rabias. Estamos hartos de tener un país picado en dos partes, donde la mayor parte quiere vivir en paz.

Cuando ustedes se vayan -no sé si para Cuba, Corea del Norte o Bielorrusia- carguen con sus injusticias y con sus jueces uh, ah, que en la nueva Venezuela la justicia estará en manos de gente proba. Y cuídenlos -si es que los estiman- porque en esos países a los traidores los castigan con la muerte.

Cuando ustedes se vayan, no dejen aquí su corrupción ni sus corruptos. Venezuela no puede más con personas indigna. Ojalá les quiten a todos -burgueses, chicos y a los que han pretendido ser de un lado cuando lo eran de otro- todo lo que se han robado. Estoy segura de que les dolerá más que les quiten lo robado que los manden a la cárcel. Incluyan al Contralor, a todos los que han sido contralores y a los empleados de la Contraloría.

Cuando ustedes se vayan, porten consigo las solidaridades automáticas que tanto daño han hecho. En la Venezuela que viene no habrá lugar para esas actitudes. Las denuncias que nunca fueron investigadas serán escudriñadas hasta sus últimas consecuencias. Se denunciarán hechos producto de las investigaciones independientes de los que la Fiscalía se ha hecho de la vista gorda. Por cierto, pueden cargar con todos sus fiscales también.

Cuando ustedes se vayan, carguen con sus paquetes de ideologización para otra parte. Aprovechen y remolquen a todos los que hayan atentado contra la libertad de expresión. La Venezuela que construiremos gozará de libertad de pensamiento y de palabra. Cuando ustedes se vayan, no dejen aquí la mediocridad, ese cáncer que ha destruido lo mejor que teníamos. Acarreen su hipocresía, sus falsas promesas, sus falacias. No necesitamos nada de eso. Nos encargaremos de poner de moda la meritocracia de la que ustedes tanto se burlaron. En las escuelas se hablará de conocimientos, no de idioteces panfletarias. Importarán la excelencia, la valía, los merecimientos. Habrá igualdad de oportunidades para todos.

Cuando ustedes se vayan, llévense sus colas, sus cadenas, sus listas. En la Venezuela que vendrá nadie hará colas para nada. Nadie será obligado a ver ni a oír lo que no desea. Nadie será castigado por pensar de manera distinta, ni obligado a asistir a actos proselitistas para mantener su puesto de trabajo.

 Cuando ustedes se vayan, empaquen sus teorías económicas y a sus nefastos economistas. Ojalá experimenten en carne propia lo que han hecho sufrir al pueblo. Porque aquí se pasa trabajo mientras ustedes se enriquecen groseramente.

 Cuando ustedes se vayan, no se olviden de cargar con las armas que repartieron y que han diezmado a nuestra población. Llévense a sus bandas de malandros, que aquí nadie los quiere. Monten en esos aviones al Defensor del Pueblo (por su débil defensa de los torturados e injustamente presos) y a los defensores que no defienden a nadie. En la Venezuela que repararemos no habrá derechos humanos violados. Pero sí habrá jóvenes con libros, instrumentos musicales, pelotas e implementos de deporte en vez de jóvenes con armas. Jóvenes sanos, preparados, con ganas de comerse al mundo.

 Cuando ustedes se vayan, llévense la oscuridad, el destrozo, la suciedad, las groserías, la tristeza, que esta Venezuela volverá a ser la ribera de la espuma, de las garzas, de las rosas ¡y del sol!

@cjaimesb

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