DLA Columnas | 15/02/2017 | 1:00 am
Querer a Valera, algo más que un eslogan

Por: Gustavo Chaparro Salas

Regreso con mi columna a tratar de garabatear ilusiones y sueños. Valera ya tiene 197 años y todavía luce la frescura juvenil a pesar del altísimo porcentaje de valiosos jóvenes y emprendedores que la han dejado agobiados por la crisis venezolana que en esta ciudad cobra ribetes de desesperanza y de un futuro que parece agonizar antes de pensarlo y de soñarlo. Hay una crisis de valores que tiene sumida a nuestra pequeña urbe en una situación que nos hace pensar que el vehículo del progreso se ha detenido y no hay motor alguno capaz de hacerlo mover. Así como vamos, ciertamente lo hacemos por el camino equivocado, el que no lleva a ningún sitio y que hace que el auto no engrane la velocidad que lo haga coger impulso hacia adelante hacia un bicentenario que valga la pena.

Llega este nuevo aniversario en medio de la crisis más aguda que se haya visto. La Alcaldía de Valera completamente inutilizada en medio de una crisis política entre el gobierno regional y el municipal, pelea esta que no hace bien a nadie. La urbe sucia hasta más no poder y tomada en el sentido literal de la palabra por vendedores ambulantes de sur a norte y de este a oeste abarrotando calles y haciendo desaparecer aceras enteras que ahora son el sitio de trabajo de esos señores habiéndolas despojado al peatón a quien pertenece y es su dueño natural. Las autoridades han flejado en su misión de imponer el orden y han cedido el paso a la anarquía, al descontrol ciudadano y no han aportado un ápice en campañas educativas de rescate.

Por otro lado el impulso de crecimiento parece haberse detenido contaminado por la crisis. Contamos innumerables edificios que llevan entre 5 y 10 años levantándose y actualmente paralizados en su construcción. Podíamos citar un hotel al sur, un terreno abandonado en la vía a El Gianni, una construcción de edificios en la Avenida Bolivariana, un edificio que no acaba de terminarse en la avenida Bolívar con calle 17 y un centro comercial casi a la entrada de El Country. Todos parecen abandonados y crecen al ritmo de unos 3 o 4 bloques diarios. Una pasarela abandonada con 8 años en construcción cerca de la redoma también es testigo mudo de que dos alcaldes sucesivos no han podido con tan “magna obra” y terminar de construir ese pedazo de metal. Viendo esto no podemos tener esperanzas de creer que esta ciudad este en pleno impulso económico sino que la vemos en gravísimo estado de deterioro y abandono.

Una campaña reciente del gobierno del estado con motivo del aniversario dice que ellos sí quieren a Valera. ¿Quiénes son ellos? Quieren a Valera más que los ciudadanos preocupados de que esta ciudad no tenga parques, ni decretados ni en construcción, o porque tenga un aeropuerto semiparalizado, un ateneo abandonado, un sistema de transporte antiguo y colapsado, ni un proyecto en ejecución de una nueva avenida o de un empalme de vías por el salesiano, ni una biblioteca pública, ni un estadio de fútbol decente, ni un museo importante, ni un atractivo turístico, como por ejemplo un mirador en el Cerro de la Cruz. Después de 35 años de vivir aquí, se perfectamente quienes han querido a Valera y quienes la siguen queriendo desinteresadamente. Feliz aniversario mi ciudad, que algo queda.

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