DLA Columnas | 8/01/2017 | 1:00 am
Bautismo del Señor

Por: Padre Tomas Espinosa

PRIMERA LECTURA Is 42, 1-4. 6-7

Lectura del libro de Isaías

Así habla el Señor: “Éste es mi servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos a los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas”.

 Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 Sal 28, 1-4. 9-10  SALMO RESPONSORIAL

 R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

 ¡Aclamen al Señor, hijos de Dios! ¡Aclamen la gloria del nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad! El Señor bendice a su pueblo con la paz. R.

 ¡La voz del Señor sobre las aguas! ¡El Señor está sobre las aguas torrenciales! ¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa! R.

El Dios de la gloria hace oír su trueno. En su templo, todos dicen: “¡Gloria!”. El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno. R.

SEGUNDA LECTURA Hech 10, 34-38

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Pedro, tomando la palabra, dijo: “Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él. Él envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él”.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor

EVANGELIO Mt 3, 13-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

 Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole: “Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!”. Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Y Juan se lo permitió. Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía: “Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.

Palabra del Señor.

A.      Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

Pbro. Tomas Fernando Espinosa Aguilar

El Bautismo del Señor nos da varios mensajes, Dios que se revela así mismo, el misterio del agua que santifica, cuando Cristo desciende en el agua no solo nos llevó con Él y nos purificó, sino que purificó las mismas aguas… Cristo aparece en el Jordán para santificar las aguas. Decía san Juan Crisóstomo que la epifanía del Señor es propiamente en el bautismo “Este es mi hijo amado, mi predilecto”. Dios ha querido salvarnos por ello él mismo descendió hasta el fondo del abismo de la muerte, para que cada uno de nosotros sus hijos, incluso el más pecador que ya no ve el cielo, pueda encontrarle, pueda encontrar la mano de Dios que lo saque de las tinieblas y lo empuje a volver a ver la luz . Todos sentimos que nuestra existencia es un deseo de vida que pide a gritos algo que va más allá de la chatarra de este mundo, una salvación… la vida eterna, y esa plenitud de vida se nos da en el bautismo. Con la fiesta del Bautismo del Señor,  celebramos hoy el momento en que Jesús  se hace bautizar en el río Jordán por  Juan el Bautista. El Evangelio nos dice que cuando Jesús, recibió el bautismo, salió del agua, se abrieron los cielos y bajó sobre él el Espíritu Santo y se oyó una voz del cielo, la voz del Padre. Esa fue su primera manifestación pública, después de casi treinta años de vida oculta en Nazaret.  Se preguntaba el Papa “¿Cuál es el significado de este acto, que Jesús quiso realizar venciendo la resistencia del Bautista para obedecer a la voluntad del Padre? Su sentido profundo se manifestará sólo al final de la vida terrena de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección. Haciéndose bautizar por Juan juntamente con los pecadores, Jesús comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como Cordero de Dios que "quita" el pecado del mundo.  Obra que consumó en la cruz, cuando recibió también su "bautismo". En efecto, al morir se "sumergió" en el amor del Padre y derramó el Espíritu Santo, para que los creyentes en él pudieran renacer de aquel manantial inagotable de vida nueva y eterna”. Toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo, para librarnos de la esclavitud de la muerte y "abrirnos el cielo", es decir, la entrada a la vida verdadera y plena. Dejémonos renovar por el Espíritu Santo, en estos días tan difíciles y llenos de dolor en nuestro país, dirijamos nuestra oración a Dios Padre para que derrame su Espíritu sobre cada uno de nosotros, sobre cada uno de los venezolanos, para que renueve a nuestro pueblo, nos unja con su amor y nos llene de su paz.  Es el Bautismo, que Cristo ha donado a la Iglesia para regenerar a los hombres a una vida nueva, pidamos al Padre que cada día vivamos como bautizados que somos regenerados por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo ¡Feliz domingo día del Señor! 

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