DLA Columnas | 22/12/2016 | 1:00 am
Ineidad

Por: Juan(cho) José Barreto González

 

La capacidad de compartir lo que es común. La tendencia dominante es convertir lo común en un dominio ejercido por un poder. Pequeño, mediano o inmenso, el poder ejerce un control sobre las personas, sus temores y sus deseos. Este poder se ha generalizado, está en todas partes. No quiere decir que es ejercido desde un centro único. Habrá que estudiar el espacio donde se ejecuta el poder y su continuidad o interrupción. Me refiero en este artículo a la falta de Ineidad, a la incapacidad de compartir. Compartir se opone radicalmente a controlar. Hay un fenómeno humano que está diezmando las relaciones y necesariamente no es producido desde un lugar cultural único, un epicentro. Imaginemos el poder y su duración ejercida por un grupo de asaltantes en un autobús; el de alguien en una familia; el de un banquero o narcotraficante en un grupo humano; el de un profesor sobre los estudiantes, el de un pedigüeño en un ciudadano de a pie; el de un ministro sobre sus ministeriados; el de un presidente sobre la población; el de una página web sobre la economía; el de los mercaderes carentes de ética; el de los funcionarios corruptos; el de los sacerdotes fanáticos a una ideología; el de un equipo contra otro; el de la publicidad engañosa; el de un largo etcétera. Estamos frente a acciones y lenguajes capaces de controlar, intimidar, corroer las relaciones cotidianas. La Ineidad sería la fuerza cultural para que seamos comunidad. La cuestión sería comprender, analizarlas para reflexionar, cómo en las relaciones humanas las acciones y lenguajes inciden en nuestro acercamiento y/o en nuestro distanciamiento. No estamos predicando relaciones perfectas, es imposible la armonía total en la cultura humana, pero sí aproximarnos a la búsqueda de las relaciones justas y amorosas en un mundo diezmado y minusválido para el bien.

La Ineidad es una fuerza personal, es la capacidad para compartir con el otro su propia Ineidad. Es hacernos comunes y solidarios en un espacio compartido. El tiempo de participación desde la Ineidad debe crecer. Si desaparece, el poder ejercerá su dominio sobre nosotros. El poder tiende a ser anti-ineidad: El poder está incapacitado para amar por más de que lo publicite o lo predique. Amaos unos sobre los otros implica comunidad e inversión constante, es decir, Amaos otros sobre los unos. El poder no ama porque sólo está capacitado para poseer. La posesión es su marca, su herida permanente. No ama porque sólo posee, no es poseído. La cultura dominante de este país está llena de poseedores. El país es una torta que se reparte. La comunidad debe ser la respuesta directa, creativa, cotidiana a tantos fanáticos de la vida. Compartir con Ineidad es una respuesta para lo justo. Ineidad es lo común+idad.

inyoinyo@gmail.com

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