DLA Columnas | 7/12/2016 | 7:56 pm
Revolución, ¿pa'esto?

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En China nació la sabiduría, pero también los chinos se han equivocado. El 1 de octubre de 1949 Mao Zedong proclamó la República Popular China y aplicó un modelo económico que arruinó a China. Entre 1948 y 1978 China retrocedió y vivió una época de oscuridad y decadencia. Hoy China es una potencia mundial. ¿Cómo lo hicieron?

Tuvieron un gran líder, Deng Xiaoping, compañero de Mao, fue un hombre sabio, reservado, no era hablador de pistoladas, ajeno al culto a la personalidad, considerado el retrato en negativo de Mao, se liberó y liberó a su partido y a su pueblo del secuestro ideológico de Mao y de la tristemente célebre "banda de los cuatro".

Deng Xiaoping abrió los candados ideológicos que limitaban la capacidad de los chinos para producir riqueza. Es célebre su frase "no importa si el gato es blanco o el gato es negro, lo importante es que cace ratones". Con esa frase destruyó las cadenas ideológicas que no permitían la florescencia productiva del pueblo chino y le abrió las puertas al modelo chino de economía de mercado.

Algo parecido está haciendo Vietnam, después de vivir el fracaso del modelo económico comunista. Todo lo contrario ha hecho Cuba y Venezuela. Cuba es un país mantenido; suena feo, pero es la realidad. Antes lo mantenía la Unión Soviética, y cuando colapsó la Urss por el fracaso del comunismo, los cubanos pasaron hambre hereje hasta que llegó Chávez y nos tocó a los venezolanos mantener a Cuba porque así lo decidió Chávez, sin consultar a su pueblo. Hoy, ante la crisis venezolana, Cuba inicia un tímido proceso de revisión del modelo económico del hambre, y negocia un acuerdo con el imperio gringo y la Unión Europea para sobrevivir.  Veremos cómo les va con Trump, que ya les lanzó la primera "trumpada" al calificar al difunto Fidel de "dictador atroz".

En Venezuela asombra la terquedad suicida del Gobierno: mientras el chavismo y su "banda de los cuatro" se empeñen en mantenernos encadenados a un modelo económico que no funciona, mejor dicho, que funciona al revés, que en vez de abundancia produce escasez, seguiremos cuesta abajo. Ese cuento de que VenVidrio es una maravilla no se lo creen ni ellos mismos. En materia de producción de envases de vidrio, Owens-Illinois sí es una maravilla. Zapatero a sus zapatos. Agroisleña sí era una maravilla. No crean que nuestro pueblo es imbécil y puede ser engañado con ese discursito "revolucionario".

Nuestros campesinos y productores tienen criterio y comparan el antes de la Agroisleña Capitalista con el ahora de la Agropatria Socialista y Revolucionaria. ¡Cómo añoran la Agroisleña Capitalista!

La guerra económica es un cuento para esconder la incapacidad, la ignorancia y la corrupción que arruinaron a Venezuela y convirtieron nuestro bolívar en el hazmerreír de todo el mundo, en una moneda payasa. ¡Andá a comprar un bolívar de queso y observa cómo se carcajea el bodeguero! Eso es una moneda payasa: su capacidad de compra da risa. Con un bolívar no se compra nada, nadita de nada. Revolución, ¿pa' esto? ¿Cuándo aparecerá el Deng Xiaoping venezolano?

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