DLA Columnas | 1/11/2016 | 1:00 am
Después vendrán por ti

Por: *Marcos Guerrero

Todos sabemos lo que está aconteciendo en Venezuela. Nadie está lejano de la realidad existente. Unos nos quedamos y deseamos hacer frente a esto y seguir luchando con nuestras ideas y posiciones y otros prefieren irse, no los critico, por sencillamente estar hastiados de la situación. Lo político, mejor dicho lo ideológico, ha trastocado todos las aspectos en Venezuela: económicos, sociales, políticos, morales y hasta familiares. El régimen se ha llevado por delante la Constitución, aquella que salieron a calificar, con bombos y platillos, como la mejor del mundo. ¿Para qué? Para desconocerla por intereses ideológicos partidistas, para ignorarla o mal interpretarla porque interesa mantener el poder hegemónico del que tanto han hablado, sin importar lo que se llevan o arrastran en el camino. Lo más triste es que  los intereses que defienden están extra frontera: Cuba y por lo que luchan en la actualidad al lado de Santos, la Farc; y tal vez en otros intereses que a los efectos de este artículo no voy a mencionar.

Todavía hay gente, muy poca por cierto, que pone su esperanza en la denominada “revolución”. No les juzgo, pero muchos de ellos no saben lo que realmente está detrás de eso, pero en todo caso la hegemonía que querían la tienen para apabullar a cualquier institución, y aunque digan que respetan los resultados electorales al final es lo mismo cuando les son adversos: desconocen las instituciones. Ejemplo de ello: Alcaldía Metropolitana, Asamblea Nacional, entre otras. El desconocimiento es tal que la Constitución la utilizan como plastilina a los efectos de darle cierto matiz de legalidad a las arbitrariedades impuestas por la institucionalidad roja, pero si algo la gente conoce en la actualidad es la Constitución promovida por el difunto, avalada por el pueblo de Venezuela y pisoteada por los gobernantes, magistrados, rectores y jueces rojos-psuvistas herederos e hijos del extinto.

Ciertamente, el régimen de manera muy aterrorizada, con mucho culillo, le saca el cuerpo al referéndum y utilizan jueces penales para decidir asuntos electorales, y tal vez utilizarán jueces de niños y adolescentes para decir que eso atenta contra el interés superior del niño, o tal vez a jueces de violencia de género por cuanto unas damas, que vulgarmente violan la Constitución, están siendo maltratadas verbalmente o tal vez mímicamente. Alguna cosa se inventan, pero el pánico es libre y el terror que causa el referéndum activa a cualquier “profesional”  de la revolución, con ganas de ser promovido a un cargo mejor, a desprendersede sus conocimientos y principios, de tenerlos, para favorecer y congraciarse con el régimen con una sentencia, sencillamente porque anda por ganarse su presea, o simple y llanamente cuidando su carguito, su arepita.

En conclusión ya las caretas se cayeron, ya ni las formas se guardan, ya cualquier cosa puede ocurrir. De un régimen light pasamos a una dicta dura. La represión y persecución viene en abundancia, y habrá muchos que digan: “Esto no es conmigo”, pero cuando la mano del régimen lo toque desde cerca, directamente o a un familiar, se dará cuenta que todos peligramos de los excesos del poder. Muchos hasta ahora no se han dado cuenta de lo que ayudaron a construir, sólo deben esperar que el régimen los toque, y cuidado si aquellos que actualmente contribuyen con ellos también algún día no se arrepienten de eso. Para quienes estamos conscientes de la gravedad del asunto debemos dejar la indiferencia, de lo contrario nos haremos cómplices del autoritarismo del régimen de no asumir una conducta activa para defender nuestra libertad.

marcosguer100@gmail.com

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