DLA Columnas | 30/11/-0001 | 12:00 am
A pesar del ventajismo de la trilogía electoral

Por: Marcos Guerrero

 

Lamento expresar que en las elecciones parlamentarias del 6-D de 2015 el oficialismo impuso, como lo ha venido haciendo desde hace mucho tiempo, el tradicional ventajismo en los centros de votación a través del Plan República y del CNE, además de la postura silente de las demás instituciones que participan para “y que proteger el sufragio universal, directo y secreto”.

Es impresionante la estructura que se arma para proteger los intereses del oficialismo más que los del elector: la trilogía electoral en los centros de votación, la cual está conformada por los Coordinadores de Centros del CNE, con los operadores de las máquinas y con el personal del Plan República en los centros de votación. Irregularmente, ellos tienen más poder que el órgano subalterno electoral, que es la mesa de votación, que cuando iban a tomar decisiones relacionadas con el acto electoral, debían tener el consentimiento de la trilogía electoral, que no aparece en ninguna parte de la ley electoral ni en los reglamentos, y de resistirse ante esa “autoridad impuesta de hecho, mas no de derecho”, podía acarrearle hasta arresto, violándose sus respectivos derechos como testigos o como miembros de mesas.  

La designación de la trilogía electoral en los centros de votación funciona así: el funcionariado del Plan República no sé cómo lo seleccionan, pero por allí de contrabando involucran a gente de la reserva plenamente identificada con el oficialismo, además de oficiales y suboficiales también comprometidos, situación que ha de corregirse por cuanto debe actuarse, por lo menos, de manera institucional, escenario que en muchos casos así no se desempeñó, permitiéndose o haciéndose los desentendidos con gente que estaba saboteando el proceso electoral desplazándose en motos y encapuchados, además de prestarse en algunas oportunidades para coaccionar a testigos.

Los coordinadores de centros de votación del CNE se designan a partir de listas o nóminas que pasan primero por el Psuv o los partidos del GPP, y desde el CNE, en las delegaciones, los invisten de funcionarios, cuya misión institucional es ayudar a nivel de logística electoral, y lo que hacen es intervenir arbitrariamente como si fueran los jefes de las mesas electorales, y apoyándose en efectivos del Plan República, coaccionan para que no cumplan con su rol a los testigos de la oposición. Son los artífices del voto asistido ilegal, imponiéndose muchas veces por encima de lo que deciden los miembros de mesa, y hasta dan instrucciones de la hora que comienza el acto de votación y del cierre de mesa, por encima de lo establecido en las disposiciones electorales.

Y por último, los operadores de las máquinas de votación, que todos son escogidos de los activistas del oficialismo, encargándose ellos del control de las interrupciones del acto de votación, que muchas veces las máquinas fallaron y no tomaban la decisión de remplazarlas y empezar con la votación manual, por encima de lo que se consideraba en el seno de la mesa electoral. Sinceramente, los miembros de las mesas de votación son los funcionarios electorales más usurpados en sus funciones por la trilogía electoral de los centros de votación, ciudadanos incompetentes pero que arropados de “poder de facto” se las arrebatan por coacción y se imponen de hecho en el día de las elecciones, contexto que debe ser objeto de una profunda revisión legislativa para que los venideros comicios electorales por lo menos se den sin la trilogía electoral, y por consiguiente, sin ventajismos. En todo caso, Feliz Navidad a todos. ¡Venezuela debe reconciliarse!

 marcosguer100@gmail.com

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