¡Virtud patriótica! Imprimir E-Mail
escrito por Franco Méndez   
sábado, 17 de octubre de 2009
Dejémosle a nuestros hijos luces en lugar de caudales;

La ignorancia es más de temer que la pobreza...

Sin conocimientos, el hombre no sale de la esfera de los brutos;

y sin conocimientos sociales es esclavo.

Simón Rodríguez

La promulgación de la nueva Ley Orgánica de Educación ha originado en el país un serio fragor o polémica entre el sector de la oposición que se resiste a los cambios y otro que está decidido a impulsar la emancipación, o, por lo menos la idea de inventar o errar. En este sentido, permítanme abrir un paréntesis sobre la serie de artículos que he venido presentando ante ustedes relacionados con el aspecto pedagógico en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Comenzaremos expresando nuestro total acuerdo con los principios y valores fundamentados en el artículo 3 de la presente ley. Dicho acuerdo no es a ciegas, revisando el articulado del mencionado estatuto nos persuadimos que el mismo originará cambios muy significativos e importantes en nuestra sociedad, y especialmente en las nuevas generaciones. No obstante, para ello, es necesario y fundamental que cada uno de nosotros como institución familiar, escolar o extra-escolar asumamos nuestras responsabilidades. Es bien sabido que las transformaciones educativas tienen su fundamento en la actuación de quienes hacen vida activa en cada uno los espacios escolares. Espacios estos que deben ser la punta de lanza en los cambios sociales que requiere el país. Bien lo dijo el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa: "Venezuela será lo que sus maestros quieran que ella sea".

En consecuencia, le corresponde al Estado Docente cumplir, desarrollar e impulsar todo el accionar teórico-práctico y normativo de la educación venezolana, por supuesto, en correspondencia con lo señalado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como es el caso. En este orden de ideas, y aún respetando el derecho que tienen quienes discrepan sin ningún fundamento del contenido general de la mencionada ley, es censurable su satanización, ya que ésta lo que persigue es reconstruir e impulsar una sociedad que conozca, valore y sea capaz de producir bienes y servicios a través de una educación que forme al ciudadano para la vida. Una sociedad más humana, más fraterna, más solidaria, que comparta sus logros con sus semejantes. Política y socialmente que tenga un sentido de pertenencia por cada uno de los elementos que integran a la nación venezolana, dándole a estos tratamientos prioritarios: Primero el suelo nativo que nada, decía Bolívar.

 
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