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Los
primeros pobladores que tuvo Boconó, después de la conquista,
vinieron de varios países de Europa, especialmente de España y de
Italia. Llegaron por el Lago de Maracaibo. El calor sofocante durante
todo el año, al cual no estaban acostumbrados, los obligó a buscar
un sitio cercano que fuera de clima fresco. Viajando por barco hasta
La Ceiba, siguieron en bestias y casi todos descubrieron un valle
fresco y ameno, poco poblado, todavía con algunos indígenas que
cultivaban: maíz, hortalizas y algunos granos. Este valle con sus
cerros reverdecidos, les llamó mucho la atención. Se les parecía
en algo a algunos pueblitos europeos. Resolvieron quedarse. Al
principio con muchas dificultades de alojamiento.
Los
terrenos no tenían valor alguno, pertenecían al Rey de España, que
los regalaba a los solicitantes si habían prestado algún servicio a
la corona española.
Los
servicios principales a la corona española era combatir a los
indios. Los indios, en verdad, fueron los primeros dueños; pero no
tenían papeles. Los amanuenses del rey empezaron a hacer escrituras.
Si alguien había matado a un indio por alguna causa baladí, merecía
un pedazo de terreno que le escrituraba el Rey de España.
Este
sistema se convirtió en tradición que se ha mantenido con algunas
modificaciones, a través de más de 500 años.
Obtenido
el documento de propiedad redactado en español antiguo, cuyos
linderos eran piedras que se clavaban en los sitios que daban a los
puntos cardinales, o alguna referencia especial que fuera permanente,
como un árbol, una quebrada, el cruce de un camino.
Los
recién llegados apelaron a este recurso, pero al mismo tiempo de la
solicitud, recibían autorización de un señor que llamaban el
Corregidor de la Comarca, que era como el dueño y señor de todos
los alrededores.
Con el
tiempo el español antiguo fue mejorando y los documentos adquirieron
mayor valor.
En el
libro "Los Orígenes de Boconó" del hermano Nectario María, no
se menciona en ninguna parte del libro, quien o quienes se ocuparon
de la planificación del pueblo.
Alrededor
de una manzana o espacio cuadrado, circunscrito por cuatro calles de
unos cien metros, se construyeron casas. Así se formó el centro del
pueblo. Pasados muchos años, a este espacio se le llamó plaza.
Después de la guerra de Independencia y muerto Bolívar se le dio el
nombre de plaza Bolívar. Ahí la tenemos hoy, reciente remozada.
Allí están la iglesia matriz y la alcaldía, que regulan y norman
la vida del pueblo.
*Ing.
Agro. /Prof. (J) UCV
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