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Autoridades intentan establecer los móviles del triple homicidio Imprimir E-Mail
escrito por Armando Hernandez/DLA Táchira   
sábado, 04 de julio de 2009
Las tres personas que el pasado lunes fueron obligadas a bajar de una camioneta en el sector de La Ahuyamala, en la vía Trasandina, entre Cordero y Mesa de Aura, fueron encontradas en la mañana de ayer muertas, con múltiples impactos de bala, en lugares diferentes, en las inmediaciones de San Joaquín de Navay, zona sur del estado Táchira

En la zona de San Joaquín, municipio Libertador, al sur del estado Táchira, fueron encontrados en horas de la mañana de ayer los cadáveres de las tres personas que el pasado martes fueron tomadas como rehenes por hombres armados, en el sector conocido como La Ahuyamala, entre las localidades de Cordero y Mesa de Aura, antigua carretera Trasandina.

Los cadáveres fueron encontrados por lugareños en tres lugares diferentes y se hizo la correspondiente notificación a las autoridades policiales que se inmediato se trasladaron hasta el lugar de los acontecimientos, para el inicio de las correspondientes investigaciones.

Las víctimas

De las personas fallecidas no se suministraron mayores detalles. Se trata de dos hombres y una mujer. Dos de ellos permanecen como desconocidos en la morgue del Hospital Central, a donde fueron ingresados en horas de la tarde de ayer por efectivos adscritos a la Brigada Contra Homicidios de la Policía Científica.

Uno de ellos ha sido identificado como Plinio Enor González Astroza, venezolano de 44 años de edad, con residencia en San Josecito, municipio Torbes, y quien laboraba como comerciante, concretamente dedicado a la venta de medicina naturista. Era el propietario de una camioneta jeep Wagon, blanca con marrón, identificada con las placas XXK-824, la cual fue encontrada abandonada en la carretera que desde Cordero conduce al Páramo El Zumbador, concretamente en el sector de La Ahuyamala, de donde fue retirada por las autoridades policiales para las experticias respectivas.

Desaparecidos

Desde un primer momento se dijo que se trataba de un triple secuestro, pues vecinos del sector que fueron testigos de los hechos manifestaron que de este vehículo fueron bajados, a punta de pistola, dos hombres y una mujer, a quienes montaron en tres vehículos diferentes, en los cuales se los llevaron con destino desconocido.

En esa oportunidad, tras las primeras investigaciones, las autoridades manifestaron que se estaba investigando el caso como personas desaparecidas y que sólo tenían conocimiento oficial de una de ellas, concretamente el comerciante Plinio González, y que de las otras dos personas se sabía por referencia, pues no existía denuncia alguna. Expresó nuestro informante que para que se asuma un caso como secuestro, deben cumplirse una serie de circunstancias, entre las cuales esté el contacto de los captores con los familiares y la exigencia de un rescate.

Muertos a tiros

Fue en horas de la mañana de ayer cuando las autoridades policiales tuvieron conocimiento sobre la localización de tres cadáveres, con impactos de bala, en la zona de Abejales, hasta donde se trasladaron. En primera instancia llegaron al lugar efectivos de la policía del estado Táchira y Guardia Nacional destacados en la zona sur del estado Táchira, que se encargaron de la seguridad en la zona; y luego, los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas que partieron de San Cristóbal, bajo el mando del inspector jefe Ibrahim Sánchez, segundo jefe de la Brigada Contra Homicidios. También fueron desplazadas hasta el lugar comisiones de Sala Técnica y del Laboratorio de Criminalística y Microanálisis.

Los tres cuerpos fueron localizados en la vía pública, el primero de ellos en el sector conocido como "Los Almendros", en la vía a San Joaquín de Navay, y corresponde a una mujer de piel blanca, de aproximadamente 25 años de edad, que vestía una falda corta de jeans y blusa rosada. El segundo cuerpo fue encontrado en la entrada al sector conocido como "Los Monos" y se trataba del comerciante González; en tanto que el tercer cadáver estaba en la zona de San Bueno, vestía pantalón blue jean, franela marrón y calzaba botas deportivas marrones. A este hombre, de contextura delgada, se le estima la edad en 30 años.

Todos los cuerpos presentaban múltiples impactos de bala y en el área donde fueron encontrados, las autoridades localizaron numerosos casquillos, al parecer de pistola.

Se estima que estas personas fueron ultimadas en horas de la noche del pasado jueves, pues algunos lugareños reportaron haber escuchado detonaciones de arma de fuego, pero por temor, se abstuvieron de salir de sus residencias a investigar lo que ocurría. Se comenta que tanto la mujer como el hombre que están sin identificar, podrían ser habitantes de la localidad de El Nula y que a este último lo conocían como "Puyi", pero las autoridades policiales manifestaron no tener conocimiento de esta versión.

Investigan el móvil

En medios de la Delegación Táchira del CICPC no se hicieron comentarios sobre el caso. Manifestaron que las investigaciones hasta ahora se están iniciando y que por el momento no se descarta ninguna hipótesis en cuanto al móvil se refiere. Esto se está investigando y se espera llegar a una idea clara en la medida que el trabajo detectivesco avance, expresó uno de los funcionarios sin ahondar en detalles.

Uno de los aspectos fundamentales para la investigación, es establecer los nombres de las dos personas que se encuentran sin identificar, y en tal sentido se está trabajando con la correspondiente necrodactilia.

Amarrados los llevaron al sitio de ejecución

Muchas son las interrogantes a las cuales deberán encontrar respuestas los detectives que tienen bajo su responsabilidad la investigación relacionada con el triple crimen ocurrido en predios del municipio Libertador, al sur del estado Táchira.

Entre los puntos clave está establecer quiénes eran las personas que acompañaban al comerciante Plinio González y qué nexo los unía. Está claro que los tres fueron llevados a la zona de la ejecución maniatados, pues se encontraron en algunos de los cadáveres trozos de cuerda aún atados, o signos de amarre.

 

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