Bolívar, antiimperialista e incorruptible Imprimir E-Mail
escrito por Ramón Rivas Sáez/DLA Trujillo   
martes, 24 de julio de 2007

Tal día como hoy nacía en Caracas Simón Bolívar Palacios, el hombre que liberó cinco naciones; un héroe controvertido pero genial como estratega militar y pensador.

En diversas regiones del mundo, el Libertador será objeto hoy de honores, por su aporte a la libertad de los pueblos; fue además un líder y pensador antiimperialista.

El hecho de haber luchado contra España en pos de la liberación de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, revela su posición al respecto. Un antiimperialista que, incluso, avizoró la emergente e influyente presencia de Estados Unidos cuando alertó que esa nación estaba destinada a esclavizar a los países al sur del río Grande.

Esa visión de Bolívar hizo de él un estratega entregado al pensamiento antiimperialista que ya había demostrado en la guerra de independencia contra la presencia española en nuestras tierras.

Derrotó a los hispanos, pero inmediatamente advirtió sobre la arrogancia y prepotencia que se perfilaba con los Estados Unidos y su futura relación con los países latinoamericanos.

Integración versus invasión

Por esa razón, Bolívar persistió y enarboló la bandera de la integración en una sola gran patria: La Gran Colombia, que años después desbarató su antiguo aliado José Antonio Páez apoyado por Francisco de Paula Santander.

En esa idea de la integración coincidió con el Generalísimo Francisco de Miranda; una sola patria para defenderse con éxito de las potencias europeas y el emergente Estados Unidos.

Al evocar hoy al Libertador, debemos observarlo como un hombre de carne y hueso, no exento de errores, por supuesto, pero con una certidumbre de lo que debía ser este continente, una potencia integrada por la cultura de la liberación y un lenguaje y pensamiento creador. Fue sin duda un gran integracionista; su celo por el subcontinente liberado era una de sus pasiones.

Hoy, afortunadamente, muchos pueblos latinoamericanos han comenzado a integrarse en torno al ideario bolivariano, para combatir juntos los males actuales, como el analfabetismo, la ignorancia, la segregación, la exclusión, la corrupción y otras deficiencias crónicas que arrastramos desde la colonia.

Sin ética ni moral...

Venezuela está a la vanguardia, pero la patria de Bolívar aún tiene mucho que deslastrarse; algunos de sus dirigentes carecen de la capacidad, el raciocinio, la inteligencia y talento, pero sobre todo de la ética y moral de aquel que ofrendó lo mejor de sí por la libertad sudamericana.

Nuestra nación, una de las más ricas del mundo, el paraíso terrenal, según muchos, tiene enemigos internos que desean verla como un erial, devastada.

Bolívar pensó e imaginó una Venezuela fuerte, generosa, porque ayudó a liberar otros territorios hollados por la bota extranjera; pero hoy se observan a algunos nativos que añoran que este país sea un protectorado del nuevo imperio, una especie de Puerto Rico.

Esa conducta es diametralmente opuesta al pensamiento esbozado por el Libertador, a quien hoy rendimos tributo ecuménico.

El mejor homenaje al gran hombre, es retomar ese bagaje intelectual que alimentó su pensamiento antiimperialista; él sabía con quién estaba tratando.

Jugarle limpio a Venezuela, debe ser el norte; ante las acechanzas de las potencias depredadoras. Bolívar no aró en el mar, dejó la conciencia viva en no pocos latinoamericanos que no se dejan coquetear por la codicia y el dinero fácil; en Venezuela existe, por fortuna, una pléyade que ama de verdad este territorio es, sin duda, la vanguardia atada al carro del porvenir de un país libre, consciente de su potencial creador.

Bolívar, el incorruptible

La corrupción, un hecho que combatió El Libertador está presente hoy en muchas de las actuaciones de los gobernantes actuales; extirpar ese cáncer es doloroso, pero es preciso hacerlo ahora y para siempre con acciones drásticas, pero ejemplarizantes. En China y en las naciones árabes, el castigo es terrible e inapelable; debemos comenzar a aplicar correctivos semejantes, sólo así la corrupción que vemos a diario, podría desaparecer.

Debemos recordar que Bolívar murió casi en la miseria, pero hoy vemos ostentosos funcionarios que actúan como el Rey Midas
 
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