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Mercado Principal: la parada obligada del turismo Imprimir
escrito por Especial DLA   
domingo, 07 de septiembre de 2008
No será la más grande edificación de la ciudad de Mérida, pero si nos fijamos en el tránsito diario de personas por el lugar pasaría a convertirse en la más importante. El Mercado Principal de Mérida, inaugurado en 1987, se ha convertido en el espacio obligado para cualquier turista que se precie de tal. Para los habitantes de la ciudad, Mérida no se puede entender sin su mercado.

Las tres plantas y los 440 locales del Mercado Principal de Mérida no dan abasto durante las temporadas altas, que en Mérida incluyen Carnaval que siempre viene junto a las Ferias del Sol, la Semana Santa, las vacaciones escolares de agosto y mitad de septiembre y por supuesto la Navidad y el Año Nuevo. Uno que otro puente y el resultado en Mérida es el mismo: un Mercado Principal repleto desde que abre, a las 7:00 de la mañana, y hasta que sus puertas cierran, antes del anochecer.

De las edificaciones más representativas de la Mérida contemporánea, esa que inicio su tránsito hace 40 años, el Mercado Principal es una de las más visitadas, y por lo mismo, de las más fotografiadas y de las más comentadas por los turistas dentro y fuera de Venezuela.

Según registros que maneja la Junta de Condomio de los propietarios del Mercado Principal, en los picos de las temporadas altas llegan a 4 mil visitas por día. En promedio, más de medio millón de personas transitan por el mercado durante el año.

Estructuralmente hablando el Mercado Principal es una edificación que se asienta en un terreno sobre el tramo central de la avenida Las Américas, al fondo de la urbanización Don Pancho. Posee tres plantas, y en cada una, tres alas que a su vez presentan un conjunto de doble pasillo en los que se alinean los locales. En la planta baja destacan la olorosa y colorida venta de verduras y las cafeterías, aunque se han sumado otros servicios como cajeros automáticos, taquillas de pago, centro de comunicaciones, venta de revistas,  farmacia, además de heladería y bancos.

La segunda planta destaca por la venta de artesanía de prácticamente toda Latinoamérica, ya que no es extraño distinguir productos de Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, Bolivia y hasta de México. La tercera planta es una continuación de la venta de artesanía, aunque destaca la venta de ropa, abrigos, cobijas y otros productos textiles. Aquí también se ubica el comedor del Mercado, en el que funcionan varios restaurantes que curiosamente comparten el mismo espacio de unos 100 metros cuadrados.

Al Mercado lo visitan los turistas, pero para los merideños es su espacio cotidiano para tener las verduras frescas y darse uno que otro capricho con la variada dulcería.

Espacio con historia

"Después de la clausura del Convento Santa Clara, por parte del Presidente Guzmán Blanco, parte de este establecimiento fue destinado para el Mercado, puesto que una parte de la manzana y edificaciones pasaron a ser patrimonio de la Municipalidad, y la otra, de la Universidad", según recuerda  Carmen Teresa García, investigadora de la ULA.  En 1880, la parte que fue donada a la Municipalidad fue acondicionada definitivamente para el Mercado. En 1987, el tradicional espacio fue quemado por presuntas manos criminales y ese mismo año se mudó a sus actuales instalaciones.

Icono desde siempre

No siempre fue este edificio en forma de trébol la casa del Mercado. La vida de este espacio se inició en plena Plaza Mayor, en el siglo XVI.

Luego cambió la historia cuando el Presidente Guzmán Blanco se decidió a ponerle fin al, para él, exagerado poder que las monjas del Convento de Santa Clara tenían sobre la vida de la ciudad. Cierto o no,  Guzmán Blanco logró que las monjas fueran  exclaustradas quedando la céntrica estructura del Convento a disposición de la ciudad.

 
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