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No será la más grande edificación de la
ciudad de Mérida, pero si nos fijamos en el tránsito diario de personas por el
lugar pasaría a convertirse en la más importante. El Mercado Principal de
Mérida, inaugurado en 1987, se ha convertido en el espacio obligado para
cualquier turista que se precie de tal. Para los habitantes de la ciudad,
Mérida no se puede entender sin su mercado.
Las tres plantas y los 440 locales del
Mercado Principal de Mérida no dan abasto durante las temporadas altas, que en
Mérida incluyen Carnaval que siempre viene junto a las Ferias del Sol, la Semana Santa, las vacaciones
escolares de agosto y mitad de septiembre y por supuesto la Navidad y el Año Nuevo.
Uno que otro puente y el resultado en Mérida es el mismo: un Mercado Principal
repleto desde que abre, a las 7:00 de la mañana, y hasta que sus puertas
cierran, antes del anochecer.
De las edificaciones más representativas de
la Mérida
contemporánea, esa que inicio su tránsito hace 40 años, el Mercado Principal es
una de las más visitadas, y por lo mismo, de las más fotografiadas y de las más
comentadas por los turistas dentro y fuera de Venezuela.
Según registros que maneja la Junta de Condomio de los propietarios
del Mercado Principal, en los picos de las temporadas altas llegan a 4 mil
visitas por día. En promedio, más de medio millón de personas transitan por el
mercado durante el año.
Estructuralmente hablando el Mercado
Principal es una edificación que se asienta en un terreno sobre el tramo
central de la
avenida Las Américas, al fondo de la urbanización Don Pancho.
Posee tres plantas, y en cada una, tres alas que a su vez presentan un conjunto
de doble pasillo en los que se alinean los locales. En la planta baja destacan
la olorosa y colorida venta de verduras y las cafeterías, aunque se han sumado
otros servicios como cajeros automáticos, taquillas de pago, centro de
comunicaciones, venta de revistas,
farmacia, además de heladería y bancos.
La segunda planta destaca por la venta de
artesanía de prácticamente toda Latinoamérica, ya que no es extraño distinguir
productos de Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, Bolivia y hasta de México. La
tercera planta es una continuación de la venta de artesanía, aunque destaca la
venta de ropa, abrigos, cobijas y otros productos textiles. Aquí también se
ubica el comedor del Mercado, en el que funcionan varios restaurantes que
curiosamente comparten el mismo espacio de unos 100 metros cuadrados.
Al Mercado lo visitan los turistas, pero
para los merideños es su espacio cotidiano para tener las verduras frescas y
darse uno que otro capricho con la variada dulcería.
Espacio
con historia
"Después de la clausura del Convento Santa
Clara, por parte del Presidente Guzmán Blanco, parte de este establecimiento
fue destinado para el Mercado, puesto que una parte de la manzana y
edificaciones pasaron a ser patrimonio de la Municipalidad, y la
otra, de la Universidad",
según recuerda Carmen Teresa García,
investigadora de la ULA. En 1880, la parte que fue
donada a la
Municipalidad fue acondicionada definitivamente para el
Mercado. En 1987, el tradicional espacio fue quemado por presuntas manos
criminales y ese mismo año se mudó a sus actuales instalaciones.
Icono
desde siempre
No siempre fue este edificio en forma de
trébol la casa del Mercado. La vida de este espacio se inició en plena Plaza
Mayor, en el siglo XVI.
Luego cambió la historia cuando el
Presidente Guzmán Blanco se decidió a ponerle fin al, para él, exagerado poder
que las monjas del Convento de Santa Clara tenían sobre la vida de la ciudad. Cierto o
no, Guzmán Blanco logró que las monjas
fueran exclaustradas quedando la
céntrica estructura del Convento a disposición de la ciudad.
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