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El móvil del
hecho no podrá precisarse hasta que la Policía Científica
no concluya las investigaciones del caso y de otros taxistas que han resultado
víctimas del hampa
Los homicidios a taxistas siguen elevándose en
la ciudad de Mérida, luego de que la mañana de ayer un hombre le quitara la
vida con un tiro a Miguel Ángel Castillo Galíndez de 43 años, cuando se
desplazaba en un taxi por la calle 14 entre avenida 3 y 4, diagonal al batallón
Justo Briceño.
Aida del Carmen Gutiérrez, cuñada del occiso,
informó que éste dejó a primera hora a su esposa en el sitio de trabajo y
después emprendió camino, a lo que presumió cumplir sus labores del día.
Sería entonces en el Chevrolet Malibú de color
blanco, placa FV2-28T, adscrito a la cooperativa Santa Anita, que el padre de
familia tomó la ruta por la calle 14, donde consiguió la muerte.
Según el comisario, Humberto Ramírez, jefe del
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de la
subdelegación de Mérida, al parecer, fue un individuo a bordo de una moto quien
se le acercó y sin mediar palabras efectuó varios disparos al vidrio del
piloto, de los que sólo una bala atravesó su cuerpo.
La víctima, quien tenía residencia en Tabay,
recibió el tiro por el costal izquierdo con salida en el derecho que lo dejó
malherido. Pero en el trayecto del lugar del delito hasta el hospital Sor Juana
Inés de La Cruz,
en la avenida Las Américas, se desvanecieron sus signos vitales y expiró su
último suspiro.
Sin embargo, galenos del centro asistencial lo
recibieron, pero ya no podían hacer nada más por él, sólo esperar a los
sabuesos de la Policía
Científica para que realizara las experticias y llevara el
cadáver a la morgue del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes
(Iahula), donde le realizarían la necropsia de rigor.
Pero en la espera, cada uno de los familiares
se acercó al recinto de salud donde sollozaron y se consolaban entre sí.
A eso de las 10:00, el cuerpo sin vida fue
remitido al nosocomio capitalino.
Presunto
atentado
Fuentes extraoficiales informaron, que
alrededor de un mes, Miguel Ángel Castillo Galíndez, quien fuera padre de dos
hijos, recibió un atentado al frente de la capilla El Carmen situado en la vía
a Tabay.
Esta información fue referida también por
Gutiérrez, quien indicó que en ese tiempo, fue interceptado por varios
individuos quienes le efectuaron tres disparos entre el brazo y dedos, pero
nada grave.
A ésto, el comisario Ramírez, dijo que no
pueden confirmar el hecho y que es la brigada contra homicidios la encargada de
realizar las averiguaciones que se encuentran en la primera fase de
investigación, con la declaración de testigos y familiares.
Ningún otro doliente quiso suministrar
información sobre la víctima, quien desde hace siete años estaba afiliado a Líneas
Unificadas y que actualmente trabajaba independiente.
Horas
más tarde
Registrado el deceso del profesional del
volante, otro grupo delictivo interceptó al mediodía de ayer al taxista Luis
Eduardo Ovalles de 32 años, cuando se desplazaba en su Chevrolet blanco por la
avenida Don Tuilio Febres Cordero del casco central.
Este hombre, al parecer, había hecho negocios
con la propietaria de la peluquería Cabellos quien aparentemente ya le había
entregado el dinero del auto.
Se presume que haya sido esta la razón por la
que una pareja de antisociales a bordo de una moto, con intención de robarlo,
le efectuaron un tiro en la región dorsal glúteo izquierdo, pero la víctima
malherida huyó del sitio y se fue hasta el Iahula, donde fue atendido por los
galenos de guardia.
Voz de
protesta
José Luis Gascón Carrero, directivo de Líneas
Unificadas de Mérida, elevó una voz de protesta por todos los transportistas de
la entidad, para que los organismos de seguridad se aboquen a esta situación en
la que maleantes hieren y matan a los profesionales del volante. Indicó que la
situación ya se les está escapando de las manos y que no pueden seguir
ocurriendo homicidios como el de la mañana de ayer, porque como taxistas sólo
le prestan un servicio a la colectividad. "Podemos hacer un trabajo mancomunado
para evitar estas tragedias, pero no permitir que otra familia merideña quede
enlutada", reflexionó.
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