|
Como al Señor Presidente le ha parecido poco el poder
omnipotente que ha disfrutado desde que llegó al poder, para hacer del país lo
que le viene en gana, ahora ha concebido otro legajo de 26 leyes personales e
inconsultas para incrementar descaradamente su poder dominante y esclavizante,
con los cuales salta alegremente las normativas establecidas en las
constituyente de 1999, para convertirse en un gobernante autocrático con
poderes absolutos, para seguir confiscando fincas de producción, industrias,
emporios comerciales, instituciones y hasta bancos radicados en el país
dedicados al Servicio Publico de utilidad social, que hasta el presente habían
contribuido al progreso de la
Nación, empleando y capacitando personal con lo cual servían
para palear el desempleo y motorizar la economía del país.
En pocas palabras lo que el Señor Presidente aspira es
ponerle la mano a toda las fuente de producción económica que son columna
vertebral de la economía del país para seguir disponiendo de todos los recursos
de los venezolanos, como ya lo hizo con Pdvsa, que continúan con su campaña
expansionista y regalona a los demás países del Continente, donde ya cuenta con
sus satélites ideologizados y comprometidos con el socialismo del siglo XXI, de
su Factura personal, como a Evo Morales de Bolivia, Ortega de Nicaragua, Correa
de Ecuador, Lugo de Paraguay, y su tutor principal y maestro que es Fidel
Castro.
Todos ellos obtienen su tajada en petrodólares que el
presidente venezolano les proporciona a manos llenas; a condición de que le den
vía libre en sus países al proceso comunista "rojo rojito" con lo que él quiere
teñir el Continente Suramericano. Sin embargo aquí en Venezuela el pueblo está
abriendo los ojos para no seguir cayendo en las redes del proceso oficialista,
que apunta con hundirlo y cercenar sus derecho de libertad, para poseer la
propiedad privada, de pertenecer a partidos políticos, de una educación libre
para sus hijos, libertad de culto, libertad de elegir sus gobernantes, y de
salir del país cuando a bien tengan.
De manera que contra todas esas negaciones que pretende el
gobierno, en las próximas elecciones estaremos aglutinados a un solo candidato
corajudo, que sea capaz de coordinar nuestro descontento y presentar la batalla
del triunfo para que nos devuelva la paz a todos los venezolanos. Pero para
este loable fin el propósito de dirigentes políticos de la actualidad deberá
despojarse de sus aspiraciones mezquinas y apetencias personales.
|