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De la mujer que amó a la patria: crónica de una victoria Imprimir E-Mail
escrito por Miguel Prieto   
lunes, 25 de agosto de 2008
Es considerada como la figura de la competición. Es delgada, de músculos prematuros, pero le sobra fuerza. Apenas cuenta con dos años de experiencia en ciclismo de montaña, y ya obtuvo su primer premio. La gente del pueblo, los periodistas y camarógrafos corrieron a felicitarla en la cuarta etapa. A pesar de que había llegado de segunda

Euliyimel Aguilar tenía el rostro curtido de lodo, y su  camiseta, mojada de sudor. En la cadera sentía un dolor intenso y fruncía el ceño, como intentando desaparecer los latidos de la herida: había caído de su bicicleta unos minutos antes de llegar a la meta.

Pero era la cuarta etapa, la penúltima, faltaba el circuito cerrado, y en la "planicie si es verdad que no hay quien la ataje", confesó uno de los organizadores de la Vuelta. Maya sabía que su fuerte eran las subidas, y que la carabobeña dominaba en la salida y en los descensos. "Eso es lo que me preocupa del circuito cerrado", dijo, como queriendo reír, pero cuidándose de no comentar algo torpe. Sin embargo, fue Viviana Maya quien entró victoriosa a la Plaza Bolívar, con 11 segundos de diferencia sobre Euliyimel Aguilar.

Aguilar mantenía un tiempo general de diferencia de 3 minutos sobre la colombiana. Tal vez, por eso, la gente de La Azulita, los visitantes, los periodistas y camarógrafos; mantuvieron siempre en alto la esperanza. Se respiraba alegría en torno a ella, e ilusión de que la carabobeña, de cuerpo tostado, enjuto y aparentemente frágil; ganara la copa, Vuelta a La Azulita,

Euliyimel Aguilar, casi logra la honra para Venezuela, y demostró que tiene ganas, más que cuerpo. Los colombianos se querían llevar todo en lo que participaron,y la victoria de Fabio Castañeda en el Experto era segura en la mañana de ese sábado. Muchos se aferraron a lo que pudiera hacer la carabobeña. 

A pesar de su corta experiencia (dos años), Euliyimel Aguilar, demostró su temple como ciclista de montaña (), y algo menos tangible, su amor por la Patria: cuando terminaba de segunda en la cuarta etapa de la Vuelta a La Azulita, 11 segundos detrás de Maya; Euliyimel ondeó la bandera tricolor en alto, sin importar el puesto que le había tocado ocupar.

Desde el inicio de la cuarta etapa, Aguilar, tomó la delantera. Siempre se mantuvo firme (era favorita según los resultados anteriores). Aunque sus entusiastas seguidores temían por las cuestas, pues en las subidas, Maya la superaba. "Ahí sí la pasa la colombiana", se escuchaba decir.

Aunque no era la última, esta ruta fue la decisiva: Ambas disputaron la punta como si se tratase de la última carrera que correrían en su vida. Viviana Maya estaba obligada a sacarle ventaja de 3 minutos aproximados, para correr más tranquila en el circuito cerrado. Y Aguilar, debía defender el primer lugar. En esa cuarta etapa lo que no se relacionara con Aguilar y Maya, quedaba en un tercer plano; incluso la inevitable conquista de Fabio Castañeda, quien estaba a un bostezo de ganar la tercera copa Experto. (Al fondo de la escena sólo se escuchaba la voz de un locutor que animaba la carrera, o más bien, la disputa entre ambas ciclistas).

La gente estuvo muy atenta a estas dos jovencitas, porque Euliyimel Aguilar, con la suma general de las etapas anteriores, no le sacaba mucho a Maya: ni siquiera podía pestañar porque la colombiana estaba allí, justo detrás, a unos 30 segundos, después a menos... hasta que alcanzó a la carabobeña.

Falló Euliyimel Aguilar (se golpeó duro, por cierto), y Maya, que venía acosándola, pasó de primera. Sin embargo, la venezolana acumulaba mejor tiempo, y algo muy importante, su amor por la Patria: levantó la bandera de Venezuela y se convirtió en la figura. Quedó rodeada, con los aplausos de la gente, ¿se imaginan cómo fue la algarabía en el circuito cerrado, cuando ganó Euliyimel? Sin comentarios.
 
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